Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las ranas están cansadas de caminar y brincan los caminos del monte agreste y clandestino,
quedando en el charco, echadas
Viviendo sueños de príncipes encumbrados en palacios reales
O irreales donde los caliopes
flotan sobre lilas celestiales.
El ánima vaga por sendas de esperas, soñando en paraísos, en mar de cristales brillantes
donde descanso haya y aliciente
Las plumas caídas de las ninfas
Consejeras caen al costado de
las veredas por donde se espera un destino sentado junto al camino,
El camino soñado por
el Quijote siguiendo los
jirones de molinos
está menos escarpados que
el consejo de jóvenes sin destino.
Siéntate a esperar el futuro
dijo la tortuga, luego de varios intentos por cruzar el muro
Invisible de su pesimismo.
quedando en el charco, echadas
Viviendo sueños de príncipes encumbrados en palacios reales
O irreales donde los caliopes
flotan sobre lilas celestiales.
El ánima vaga por sendas de esperas, soñando en paraísos, en mar de cristales brillantes
donde descanso haya y aliciente
Las plumas caídas de las ninfas
Consejeras caen al costado de
las veredas por donde se espera un destino sentado junto al camino,
El camino soñado por
el Quijote siguiendo los
jirones de molinos
está menos escarpados que
el consejo de jóvenes sin destino.
Siéntate a esperar el futuro
dijo la tortuga, luego de varios intentos por cruzar el muro
Invisible de su pesimismo.
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