Casi cada vez que me sumerjo
o me ocupo de traducir mis reflexiones
en un poema, me pregunto si hay algo más
delicioso que pensar en ti o en estas ricas papas
al horno, tiernas pero ligeramente firmes, como tus tetas.
Y aunque tenga patatas en la mano,
no quiero apasionarme por las papas,
sino pensar en tu caminar largo y sinuoso
que me lleva al borde imaginado del deseo real.
Es raro escribir, sobre todo
cuando no tenías pensado hacerlo y
luego, joder (joder no hace falta), pero
de algún modo, por telepatía, como un idiota,
( idiota si es necesario) me traes de vuelta aquí
junto con mis versos a media forma y descarados.
Sin embargo, creo que la musa y el apetito pueden
satisfacerse cuando ambos llamamientos convergen.
Ah, perfección,
deleite de miel tus pechos ¡Cada uno un bocado!
para que los gemidos y los días de la vejez sean un festín de locos.
Debería abstenerme, alejarme de esta forma sensual de pensar. Oh, vaya!
o me ocupo de traducir mis reflexiones
en un poema, me pregunto si hay algo más
delicioso que pensar en ti o en estas ricas papas
al horno, tiernas pero ligeramente firmes, como tus tetas.
Y aunque tenga patatas en la mano,
no quiero apasionarme por las papas,
sino pensar en tu caminar largo y sinuoso
que me lleva al borde imaginado del deseo real.
Es raro escribir, sobre todo
cuando no tenías pensado hacerlo y
luego, joder (joder no hace falta), pero
de algún modo, por telepatía, como un idiota,
( idiota si es necesario) me traes de vuelta aquí
junto con mis versos a media forma y descarados.
Sin embargo, creo que la musa y el apetito pueden
satisfacerse cuando ambos llamamientos convergen.
Ah, perfección,
deleite de miel tus pechos ¡Cada uno un bocado!
para que los gemidos y los días de la vejez sean un festín de locos.
Debería abstenerme, alejarme de esta forma sensual de pensar. Oh, vaya!
Fidel Guerra. Mayo 22, 2024.