Hola Alejandrina,
Lo primero que voy a decir es que hace un momento te escribí un extenso comentario y cuando le he dado a someter se ha perdido, lo que ha provocado un poco de desilusión y de rabia. Me siento comprometida a responder así que vuelvo de nuevo.
Sé que en tu caso, en este verso que he tomado como ejemplo, todo se ha dado de manera insconciente, independientemente de eso no es lo que lo quería explicar. Cuando hablamos de influencias solemos pensar en un autor o en un texto determinado, sin embargo las influencias vienen dadas por la intención, la perspectiva, la forma en que le sobreviene determinado sentimiento, pensamiento, acción a un artista y que hace que nos identifiquemos no con él sino con la producción, con la expresión en este caso poética. Es bien cierto y mucho más fácil, aunque no nos demos cuenta, que puede ser más influyente un poema cualquiera que toda la obra artística de nuestro poeta predilecto. Hablar de influencias no necesariamente tiene que ver con utilización de temas afines, de recursos poéticos, de tiempos, de ordenamiento de palabras sino de compatibilidad con lo que está detrás de un poema desde antes de que pueda sonar o vestirse de ciertas palabras. Tiene que ver con el germen, con la manera en que es concebida determinada cosa y que bien puede ser dicha desde formas innumerables.
He sostenido este tema antes con un amigo, aquella vez tomábamos de ejemplo la rosa, el silencio y la nada, cómo una ve en la mayoría de las rosas, de los silencios y de la nada algo predecible. Y el problema no se encuentra en el silencio, las rosas y la nada sino en cómo se tratan esos significantes y qué se pretende con ellos: Xavier Villaurrutia lo deja claro en su Nocturno rosa, no existe cosa alguna que no se pueda utilizar, todo depende de cómo sepas acercarlo a ese poema que se te da desde un inicio y que todavía existe sin nombre, sin palabra; conociéndolo sin verlo, sin escucharlo, sin saberlo pero sí sentiéndolo. Partiendo de allí no enjuicio el que prendas y apagues lunas y soles sino el que lo hagas y se apaguen y se prendan los soles y las lunas de otros.
Estoy de acuerdo contigo en que es sumamente difícil evitar que tu mente seleccione algo que ha sentido, no necesariamente leído, y lo sienta como propio. Siempre va a suceder, es el peso de las influencias y de la tradición, sin embargo sentirlo propio, volver a ello, no quiere decir que tengas que recurrir a los mismos medios que han sido utilizados para expresar aquello. Ahí, en esa sutil diferencia, se encuentra el estilo. Hay que aprender a diferenciarse, apropiarse únicamente de lo que le llega a uno. Sé que es una tarea difícil, apenas lograble, yo vivo intentándolo sin mucho éxito.
Qué hace, por ejemplo, la poesía vanguardista en torno a esto? Pues se empeña en destruir la palabra para dejar salir lo más fielmente el poema original. Se concentra en ciertos aspectos de la lengua: léxicos, semánticos, fonéticos, sintácticos, recurre a recursos inventados, fusiona géneros, utiliza diferentes niveles de lengua, del tiempo, del espacio, de omisión. Todo tiene que ver con cuál sea la intención del artista y desde dónde pueda marcar su estilo.
Quiero dejar claro que lo que hace la poesía vanguardista no es la única salida existente para volver sobre la rosa, el silencio y la nada como nunca antes, es sólo uno de los medios a los que se han acercado algunos. Y que la influencia tanto está cuando utilizamos una línea común como cuando evocamos de manera totalmente diferente el leitmovo de determinado artista y que solamente cuando definimos ese sendero en nosotros es cuando nos acercamos a nuestro estilo.
Siempre nos vamos a aprovechar de los sentimientos de los otros, vivir es apropiarse de todas esas visiones y que se aprovechen a la vez de las de uno. Legar una producción artística es levantarse por encima de los otros y hacerla desde sus influencias y su tradición una experiencia nueva. Hay que romperse, el poema viene vacío, no es físico, puede adoptar la forma que sea, toda intención puede ser pez y pájaro indistintamente, el cómo se dice es un adorno, el poema está detrás, desde antes. Puedes apagar y encender el sol y la luna cientos de veces siempre y cuando le pongas tu mano, le cierres los ojos, le saques la lengua, lo hagas tartamudo. El que estés ahí y despidas a los otros va a depender de ti. Cuando se toma consciencia de eso se comienza a hacer poesía, cuando encuentras tu estilo comienzas a ser poeta, por eso es que es tan difícil, por eso poetas han sido unos pocos.
Espero haber sido lo suficientemente elocuente, conmigo a veces es una tarea imposible porque soy una perfecta lacónica, pero por ahí vamos. Un saludo de mi parte y ya te estaré leyendo luego.