el prado de septiembre..
La primavera se desliza hasta el verano y más lejos. Todavía hay toda una vida
para ellos. Nadie espera algo. No hay agenda, tampoco obligaciones, sin preocupaciones.
Sobre una silla en el jardín, el pequeño en su regazo, su hermanito en el banco de arena.
Aún se puede, brillar una vez más : construir un castillo de arena, hacer un rompezabezas
o juntos jugar a las escondidas. Nadie llamaba para ir a comer y las tareas escolares
no existía.
Como un sueño, otra vez poder soñar, jugar, fantasear, hablar con cosas sin vida,
de un juego a otro, de muñecos a barbies y todo entremedio. La comida hecha.
Contar hasta siete y aprender algo más.
Tras el jardín
césped como Wimbledon
roto por topos,
hoy un prado postizo y
brilla como septiembre.
La primavera se desliza hasta el verano y más lejos. Todavía hay toda una vida
para ellos. Nadie espera algo. No hay agenda, tampoco obligaciones, sin preocupaciones.
Sobre una silla en el jardín, el pequeño en su regazo, su hermanito en el banco de arena.
Aún se puede, brillar una vez más : construir un castillo de arena, hacer un rompezabezas
o juntos jugar a las escondidas. Nadie llamaba para ir a comer y las tareas escolares
no existía.
Como un sueño, otra vez poder soñar, jugar, fantasear, hablar con cosas sin vida,
de un juego a otro, de muñecos a barbies y todo entremedio. La comida hecha.
Contar hasta siete y aprender algo más.
Tras el jardín
césped como Wimbledon
roto por topos,
hoy un prado postizo y
brilla como septiembre.
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