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Gracias, Rosmery, por tu acertado y agradable comentarioTiene mucho de la cotidaniedad, de los paisajes urbanos del ambiente propio de la nevera como le llamamos por aquí a Bogotá, saludos desde la costa.
Gracias, Iván, por dejar tu valioso comentario. Aprecio mucho tu saludo, compañero, y de mi parte recibe un efusivo abrazo, deseando que este infortunio que no sobrecoge no te haya tocado ni a ti ni a tu familia.Bellas contemplaciones de su mundo real... en un poema profundo.
Lleno de vivencias personales que se sienten en el alma.
Un placer saludarlo, compañero Antonio.
Entretanto, los poetas en ciernes siguen tomando apuntes
de todo lo que pudiera ser artífice para plasmar en el papel
Clásica tarde dominguera donde el fútbol impone su ritmo de pausas, embarros, corridas y hasta algún penal en el campo rutinario de la tarde. Bellísimas imágenes de una tarde soleada y futbolera. Felicitaciones Antonio por tu bella y muy descriptiva poesía, saludos DanielTarde de Domingo...
pasa una horda de adolescentes voraces,
arengando consignas de su equipo del alma
Tarde de fútbol, de gambetas y de goles,
sobre el gramado del estadio El Campín
Bogotá parece una vieja alocada
con su tráfico de locos y sus calles ahuecadas;
la parentela de la calle del cartucho,
juega a los dados sobre un tapete sucio
y las palabras soeces, le dan brillo a la jugada
Tarde de Domingo...
la lluvia tímida aparece por los cerros tutelares
y amenaza con su nubarrones platinados
la tranquilidad de la tarde bogotana...
Allá por Monserrate el teleférico rueda raudo
sobre las cabezas de los ñeros de los cerros
que se relamen el bigote viendo la falda coqueta
de la adolescente que abrazada a su abuela,
descuida su indumentaria por el miedo a la alturas
y por el morbo infinito de alardear la moraleja
Tarde de Domingo...
pasan los señorones con sus vetustas vestiduras,
llevando sombreros de paño y la casaca almidonada,
habanos de la tierra de Fidel y zapatos charolados,
recién embetunados por el chino de la plaza
que mira de soslayo las carteras de cuero fino
que lucen las señoras perfumadas de la élite capitalina
Pasa la tarde y las vitrinas de los centros comerciales,
se rodean de mirones, que posan sus miradas cristalinas
sobre la mercancía lejana a los alcances de su paga
Tarde de Domingo...
los alrededores del capitolio se ven invadidos
por una pléyade de poetas en ciernes que camina,
entre las palomas que se disputan los migajas de maíz
que los visitantes compraron en la tienda de la esquina
Los vates toman atenta nota en sus libretas añejadas
y se perfilan algunas gotas en las baldosas de la plaza;
la repentina llovizna hace correr a las viejas agripadas,
que en su afán por resguardarse, olvidan las apariencias,
tosiendo como unas benditas sus catarretas mal cuidadas
Tarde de Domingo...
pasa la tarde, pasa la gente de la capital de la república
como almas en pena llevando a cuestas sus cadenas
Regresa a casa la china de la falda coqueta, con su abuela;
Los muchachos de las barras gritan desaforadamente,
a sus adversarios del frente, a quienes apodan gallinas
Los jugadores de dados del cartucho, yacen adormitados
por los efectos del pegante y los porros con olor a naftalina
Los señorones regresan con sus lentos pasos desgarbados,
creyéndose casi santos por haber asistido a la homilía
Tarde de Domingo...
Los chinos del betún recogen sus cajas ahuecadas,
contando el producido de la extenuante jornada
Las señoras perfumadas se pegan a sus carteras,
advirtiendo la soledad que se cierne en la vereda
Los mirones de las vitrinas, se dispersan sin recato,
colándose entre la muchedumbre para pasar el mal rato
Entretanto, los poetas en ciernes siguen tomando apuntes
de todo lo que pudiera ser artífice para plasmar en el papel
sus dotes de vates egregios, que están en pleno despunte
Tarde de Domingo...
Las viejas agripadas, toman aromáticas recalentadas,
para paliar el desenfreno de sus alicaídos pulmones
Las palomas vuelan alrededor de los visitantes,
y al instante van dejando caer sus infinitas gracias,
abajo los desprevenidos vates y las viejas agripadas,
no se percatan del desenlace en que terminará la jugada,
cuando al planear en su vuelos las palomas agraciadas,
primero pringan a un vate en su fina camisa blanca
y después una vieja agripada, es blanco de la tonada.
Buenas tardesTarde de Domingo...
pasa una horda de adolescentes voraces,
arengando consignas de su equipo del alma
Tarde de fútbol, de gambetas y de goles,
sobre el gramado del estadio El Campín
Bogotá parece una vieja alocada
con su tráfico de locos y sus calles ahuecadas;
la parentela de la calle del cartucho,
juega a los dados sobre un tapete sucio
y las palabras soeces, le dan brillo a la jugada
Tarde de Domingo...
la lluvia tímida aparece por los cerros tutelares
y amenaza con su nubarrones platinados
la tranquilidad de la tarde bogotana...
Allá por Monserrate el teleférico rueda raudo
sobre las cabezas de los ñeros de los cerros
que se relamen el bigote viendo la falda coqueta
de la adolescente que abrazada a su abuela,
descuida su indumentaria por el miedo a la alturas
y por el morbo infinito de alardear la moraleja
Tarde de Domingo...
pasan los señorones con sus vetustas vestiduras,
llevando sombreros de paño y la casaca almidonada,
habanos de la tierra de Fidel y zapatos charolados,
recién embetunados por el chino de la plaza
que mira de soslayo las carteras de cuero fino
que lucen las señoras perfumadas de la élite capitalina
Pasa la tarde y las vitrinas de los centros comerciales,
se rodean de mirones, que posan sus miradas cristalinas
sobre la mercancía lejana a los alcances de su paga
Tarde de Domingo...
los alrededores del capitolio se ven invadidos
por una pléyade de poetas en ciernes que camina,
entre las palomas que se disputan los migajas de maíz
que los visitantes compraron en la tienda de la esquina
Los vates toman atenta nota en sus libretas añejadas
y se perfilan algunas gotas en las baldosas de la plaza;
la repentina llovizna hace correr a las viejas agripadas,
que en su afán por resguardarse, olvidan las apariencias,
tosiendo como unas benditas sus catarretas mal cuidadas
Tarde de Domingo...
pasa la tarde, pasa la gente de la capital de la república
como almas en pena llevando a cuestas sus cadenas
Regresa a casa la china de la falda coqueta, con su abuela;
Los muchachos de las barras gritan desaforadamente,
a sus adversarios del frente, a quienes apodan gallinas
Los jugadores de dados del cartucho, yacen adormitados
por los efectos del pegante y los porros con olor a naftalina
Los señorones regresan con sus lentos pasos desgarbados,
creyéndose casi santos por haber asistido a la homilía
Tarde de Domingo...
Los chinos del betún recogen sus cajas ahuecadas,
contando el producido de la extenuante jornada
Las señoras perfumadas se pegan a sus carteras,
advirtiendo la soledad que se cierne en la vereda
Los mirones de las vitrinas, se dispersan sin recato,
colándose entre la muchedumbre para pasar el mal rato
Entretanto, los poetas en ciernes siguen tomando apuntes
de todo lo que pudiera ser artífice para plasmar en el papel
sus dotes de vates egregios, que están en pleno despunte
Tarde de Domingo...
Las viejas agripadas, toman aromáticas recalentadas,
para paliar el desenfreno de sus alicaídos pulmones
Las palomas vuelan alrededor de los visitantes,
y al instante van dejando caer sus infinitas gracias,
abajo los desprevenidos vates y las viejas agripadas,
no se percatan del desenlace en que terminará la jugada,
cuando al planear en su vuelos las palomas agraciadas,
primero pringan a un vate en su fina camisa blanca
y después una vieja agripada, es blanco de la tonada.
Gracias, mi querida Cecilya, por recorrer mi biblioteca y escoger poemas para sacarlos del tedio de anaqueles polvorientos. Te agradezco muchísimo por darles vigencia y exponerlos a la palestra de tan selecto auditorio. Es un honor contar con tu apoyo y tu generosidad.Cito estas líneas que me encantaron pero el trabajo de observación que tiene toda la obra es excelente. Podría haber sido una magnífica prosa.
Me gusta cada detalle que permite imaginar escenas múltiples y la lectura se torna agradable, informativa, curiosa y sin lugar a dudas, interesante.
Fue un gusto recorrer tu biblioteca, Antonio.
Un abrazo.
Gracias, mi estimado Daniel, tu como siempre, apoyando mis letras con tu generoso comentario. Recibe mi aprecio y amistadClásica tarde dominguera donde el fútbol impone su ritmo de pausas, embarros, corridas y hasta algún penal en el campo rutinario de la tarde. Bellísimas imágenes de una tarde soleada y futbolera. Felicitaciones Antonio por tu bella y muy descriptiva poesía, saludos Daniel
Gracias, Fabiolaselene, por siempre acompañarme en este recorrido de mis letras y dejar tu agradable comentarioBuenas tardes
Unas hermosas letras pones en mi camino
Gracias
Un saludo
Gracias, Minona, por tu visita y tu agradable comentario a mis letras. Eres bienvenida a mi ventana de versosMe gusta que se puede leer de forma independiente cualquier estrofa, la fotografía que haces es más que interesante, pareces una cámara recorriendo las calles de ese domingo. Un abrazo
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