Unsenderosinfin
Poeta fiel al portal
Te amo hasta ese horizonte orgullosamente infinito. Hasta donde llega la vista y acarician las manos etéreas. Te amo hasta ese lugar donde la mente cree alcanzar, y la intuición orgullosa y soberbia presume de conocer. Te amo hasta donde llega mi aura obsecuente y sumisa, rozando sin licencia los colores de tus dolores y emociones; tocando furtivo tu piel imaginada, percibida, sospechada. Te amo con un albedrío terriblemente desconocido para mi alma. Por una providencia impropia a mi voluntad, generalmente atada y rendida. Te amo por un impulso ajeno a mis sentidos, siempre errados e inconclusos. Con una energía extraña a mi esencia reverente, frágil y muda. Te amo sin memoria, con un tiempo exiliado de toda medida. Con la edad aferrada a los sentidos, perdida en pensamientos. Te amo desde aún antes de conocerte y que existieras, porque te sentí parte de mi propio diseño, como el aire es a la piel, como la luz es a las pupilas, como la noche a los sentidos. Te amo con el perfume de la tierra fértil, fecunda e intensa, y el olor profundo de las raíces que desgarran mis dedos lastimados. Y te amo desde mi páramo infértil que lucha por no volverse polvo y aire. Te amo con un impulso forastero, curioso e inestable. Y con el sentido irreverente del lugareño, propietario y arrogante. Te amo como el que llega, con sorpresa, asombro y extrañeza. Te amo como el emigrante, con tristeza, desasosiego, caminando con el corazón detrás. Con la incompetencia de mi alma para conocer tu idioma y tu esencia. Con la magia de los sueños, con la fragilidad de un espejismo, la inconsistencia de una fantasía y la gravidez de una pesadilla. Te amo con la garganta desgarrada en silencios estruendosos y terribles. En el dolor que se vela, en la pena que se estira y enmudece; que me hace sentir foráneo de todo y nativo de nada. Te amo sin remedio, sin regreso, sin futuro, sin conciencia. Te amo sordo a lo que diga tu voz y más acá de lo que ven mis ojos. Te amo hasta el horizonte y te amo hasta mis pies. Te amo sin tiempo y te amo un instante. Sin relojes ni almanaques, sin principio ni fin, sin comienzo ni final. Simplemente te amo, sin remedio, con culpas, con la esperanza fondeada en un baúl, allí donde almaceno mil poesías carentes de ilusión. Te amo con valentía, porque amar es de valientes, y con infinita cobardía por huirle a mi propia hipocresía. Y amarte es mi premio y mi castigo. Premio de la vida ya que muchos mueren sin amar, castigo insoportable porque tanto amor sin destino, atormenta y duele. Y amándote sigo por este sendero sin fin, intuyendo todos los destinos, porque serán todos, menos tu azul mirada.
Unsenderosinfin
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