El Sultán de la Poesía
Poeta fiel al portal
Te amo
como los sonidos que ensaya la tarde,
como el afán de la rosa con la espina,
como los súbitos peces que nacen en el abismo,
te amo en un mundo civilizado de caricias
con el brillo, esmaltado de una lágrima
y el cuerpo solitario de sudores exóticos.
Te amo
Como las espigas doradas por el sol,
como la inocencia de una mano perdida en los labios,
como la melancolía que se balancea en las pestañas,
te amo en la persistencia de unos besos,
con la vida, enganchada en una fraudulenta paz
y la presencia de un deseo que explota la piel.
Te amo
como los placeres prohibidos de un moribundo,
como las leyendas que emergen de las abadías,
como el viento que con tiranía desordena el paisaje,
te amo con la amargura de vivir cual forastero
labrando tierras olvidadas en el fondo de la inercia
y comenzando cada mañana una ruleta de llanto.
Te amo
presagiando el fin de mi carne,
el fin de un respiro que sólo,
encuentra sentido si a unos pasos
estás tú, con manos de fuego.
ELSP
como los sonidos que ensaya la tarde,
como el afán de la rosa con la espina,
como los súbitos peces que nacen en el abismo,
te amo en un mundo civilizado de caricias
con el brillo, esmaltado de una lágrima
y el cuerpo solitario de sudores exóticos.
Te amo
Como las espigas doradas por el sol,
como la inocencia de una mano perdida en los labios,
como la melancolía que se balancea en las pestañas,
te amo en la persistencia de unos besos,
con la vida, enganchada en una fraudulenta paz
y la presencia de un deseo que explota la piel.
Te amo
como los placeres prohibidos de un moribundo,
como las leyendas que emergen de las abadías,
como el viento que con tiranía desordena el paisaje,
te amo con la amargura de vivir cual forastero
labrando tierras olvidadas en el fondo de la inercia
y comenzando cada mañana una ruleta de llanto.
Te amo
presagiando el fin de mi carne,
el fin de un respiro que sólo,
encuentra sentido si a unos pasos
estás tú, con manos de fuego.
ELSP
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