Alan Rosas
Poeta recién llegado
Sabes, cuando
el encanto color verano,
acaricia algo tan delicado
como tu tez de tono sereno.
Le da un toque a tus rasgos de selecto encanto,
que hacen de un primor tu rostro.
El que tanto adoro.
Te diré.
Estuve pensado como es
cuando te tengo de frente,
mi niña desde los ventanales
acaricia con mis anhelos
color carne y hueso,
tu mero rostro maravilloso de encantos,
pasando por el llano Edén de girasoles
con pétalos lacios;
que aveces cubren los labios
de tu alma color marrón,
por la gracia
que danza un vals con ellos.
Y de paso voy
por los labios de tu alma
color para alguna creencia,
que dan fe a algún devoto
que se tira sobre tu regazo,
queriendo acurrucarse bajo tu seno
se arrastra sobre tu vestido
color perfección;
que te alcanza a cubrir por debajo
de las rodillas.
Lo que no te cubre es la misericordia,
para que penas como nosotros
sepamos como es la gloria
cuando te tengo de frente.
Sin pasar por alto
el seno de tu alma color carmín
y por el reposo color agosto
que tiene un fin;
firmar bajo un sello
promesas de amor verdadero.
Para ver lo mas bello,
hay que verte primero.
Así de sencillo,
como dibujar a La Mona Lisa
sobre cristales empañados.
Sin ti
soy un Sabina que no sabe de rimas,
que no halla como rimar estas ultimas lineas:
así estoy sin ti;
confundido como tonto en álgebra,
abandonado como papa sin feligrés,
olvidado como mago que no dice abracadabra
y absurdo como el que lee este poema sin interés.
Para no hacerlo mas largo.
Cuando me miras sin querer queriendo
te pierdes al mirarme,
como buscando una excusa
para seguir haciéndolo.
Como dos enamorados
que se miran con las ganas de hacerlo ...
el encanto color verano,
acaricia algo tan delicado
como tu tez de tono sereno.
Le da un toque a tus rasgos de selecto encanto,
que hacen de un primor tu rostro.
El que tanto adoro.
Te diré.
Estuve pensado como es
cuando te tengo de frente,
mi niña desde los ventanales
acaricia con mis anhelos
color carne y hueso,
tu mero rostro maravilloso de encantos,
pasando por el llano Edén de girasoles
con pétalos lacios;
que aveces cubren los labios
de tu alma color marrón,
por la gracia
que danza un vals con ellos.
Y de paso voy
por los labios de tu alma
color para alguna creencia,
que dan fe a algún devoto
que se tira sobre tu regazo,
queriendo acurrucarse bajo tu seno
se arrastra sobre tu vestido
color perfección;
que te alcanza a cubrir por debajo
de las rodillas.
Lo que no te cubre es la misericordia,
para que penas como nosotros
sepamos como es la gloria
cuando te tengo de frente.
Sin pasar por alto
el seno de tu alma color carmín
y por el reposo color agosto
que tiene un fin;
firmar bajo un sello
promesas de amor verdadero.
Para ver lo mas bello,
hay que verte primero.
Así de sencillo,
como dibujar a La Mona Lisa
sobre cristales empañados.
Sin ti
soy un Sabina que no sabe de rimas,
que no halla como rimar estas ultimas lineas:
así estoy sin ti;
confundido como tonto en álgebra,
abandonado como papa sin feligrés,
olvidado como mago que no dice abracadabra
y absurdo como el que lee este poema sin interés.
Para no hacerlo mas largo.
Cuando me miras sin querer queriendo
te pierdes al mirarme,
como buscando una excusa
para seguir haciéndolo.
Como dos enamorados
que se miran con las ganas de hacerlo ...
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