Juglar español
Poeta fiel al portal
Como cada madrugada
con azoro se despierta
como barco desnortado
que a la deriva navega;
como el águila sin nido
que vuela buscando presa
añora en cada momento
las caricias que recuerda.
Esas manos, que dibujan
el cuerpo que fue su senda,
desabrochan los botones
para mostrar su belleza,
nublada por cada día
que el paso del tiempo resta;
y en el momento presente,
sin apenas darse cuenta,
la cama duerme su falta,
¡ya no está su compañera!.
Es mar de plata sin olas
el hueco en que se refleja
la soledad que le atrapa;
olas a las que les reza
para ver si así la traen,
para ver si así regresa.
La pena con la que habita
se ha instalado en su conciencia,
y no le deja vivir
ni desprenderse de ella.
Solo se agarra al pasado
para aliviar su tristeza;
extraña mirar sus ojos,
el amor con que se expresan;
la suavidad de sus labios
al fundirse cuando besan;
el roce que hacen sus manos
buscando que las protejan.
Solo con ella en su mente
pasa las noches en vela
recordando viejos tiempos,
compartiendo sus vivencias,
las cosas que le han pasado
los temas que le atormentan,
las dudas con que se topa
que juntos serán resueltas.
Y como en cada mañana,
después de una noche intensa
se enfrenta a la luz del día
cansado, casi sin fuerza;
jurando que no la olvida
asume que el tiempo apremia,
le empuja a que se reponga,
le obsequia una etapa nueva
que lleva impresa en el alma
¡te echo de menos, Eugenia!
* Romance homenaje al reciente fallecimiento de la esposa de un gran amigo. Dedicado a él.
con azoro se despierta
como barco desnortado
que a la deriva navega;
como el águila sin nido
que vuela buscando presa
añora en cada momento
las caricias que recuerda.
Esas manos, que dibujan
el cuerpo que fue su senda,
desabrochan los botones
para mostrar su belleza,
nublada por cada día
que el paso del tiempo resta;
y en el momento presente,
sin apenas darse cuenta,
la cama duerme su falta,
¡ya no está su compañera!.
Es mar de plata sin olas
el hueco en que se refleja
la soledad que le atrapa;
olas a las que les reza
para ver si así la traen,
para ver si así regresa.
La pena con la que habita
se ha instalado en su conciencia,
y no le deja vivir
ni desprenderse de ella.
Solo se agarra al pasado
para aliviar su tristeza;
extraña mirar sus ojos,
el amor con que se expresan;
la suavidad de sus labios
al fundirse cuando besan;
el roce que hacen sus manos
buscando que las protejan.
Solo con ella en su mente
pasa las noches en vela
recordando viejos tiempos,
compartiendo sus vivencias,
las cosas que le han pasado
los temas que le atormentan,
las dudas con que se topa
que juntos serán resueltas.
Y como en cada mañana,
después de una noche intensa
se enfrenta a la luz del día
cansado, casi sin fuerza;
jurando que no la olvida
asume que el tiempo apremia,
le empuja a que se reponga,
le obsequia una etapa nueva
que lleva impresa en el alma
¡te echo de menos, Eugenia!
* Romance homenaje al reciente fallecimiento de la esposa de un gran amigo. Dedicado a él.
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