Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te necesité
cuando la piedad
del frío me brindaba
su abrigo,
cuando la misericordia
del hambre entraba y salía
por mi boca y me llenaba
de nada
Te necesité en
los ecos de la soledad,
cuando su melodía
me escondía el sueño
Te necesité en los
campos de lágrimas
apagadas por el silencio,
con las que consolaba
mis ojos con ser...
Te necesité
para amolar el cuchillo,
para cerrar la puerta,
para ver por qué Bobi
ladraba y no paraba
Tanto te necesité!
que mi piel se hizo
costra, mi estómago
piedra y desierto mis
ojos sin ser
Me enseñaste
a necesitarte tanto...
que en tan noble
práctica,
ya no te necesito
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