Okr
Poeta recién llegado
Un día desperté, y ya no tenía lágrimas, mi mar se había secado, mi aire se había ido y mi alma ya no respiraba.
Un día abrí los ojos, tan cerrados los tenía, que ya no veía nada y los sueños en los que me inspiraba, se perdían en las sábanas.
La mañana no despertaba mi mente cansada, la luz del sol se apagaba, y caminaba por las calles como un robot de cuerda de la que ya nadie tiraba.
Te echo de menos, sí, pues tus recuerdos eran los únicos que hacían de mí quien sonreía a todas horas por las más tontas gracias.
Pienso en ti muchas veces a lo largo del día entero, pero muero en silencio, contemplando mi sombra como poco a poco va decreciendo.
No soy lo que era, ni seré lo que fui, no mendigaré más alimento, ni perro que ladre compañero a mi aullido de lamento, no morderé a más bestias que a las que molesten mi pensamiento, y solo por hacer daño y no me dejen morir en mi desaliento.
Siempre te tendré en mi cabeza, y al despertar un día tal vez consiga olvidar lo que con ansia retengo como mi tesoro secreto, el más bonito que tengo.
Okr
Un día abrí los ojos, tan cerrados los tenía, que ya no veía nada y los sueños en los que me inspiraba, se perdían en las sábanas.
La mañana no despertaba mi mente cansada, la luz del sol se apagaba, y caminaba por las calles como un robot de cuerda de la que ya nadie tiraba.
Te echo de menos, sí, pues tus recuerdos eran los únicos que hacían de mí quien sonreía a todas horas por las más tontas gracias.
Pienso en ti muchas veces a lo largo del día entero, pero muero en silencio, contemplando mi sombra como poco a poco va decreciendo.
No soy lo que era, ni seré lo que fui, no mendigaré más alimento, ni perro que ladre compañero a mi aullido de lamento, no morderé a más bestias que a las que molesten mi pensamiento, y solo por hacer daño y no me dejen morir en mi desaliento.
Siempre te tendré en mi cabeza, y al despertar un día tal vez consiga olvidar lo que con ansia retengo como mi tesoro secreto, el más bonito que tengo.
Okr
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