Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
El tren abrió los ojos
y la noche le habló al oído,
tú metías en la maleta
el último recuerdo
que te di de los míos,
al pensar que te ibas lejos
en un instante el silencio
se apoderó de tus ojos,
besé tu mirada con un hasta siempre
repleto de ausencias,
la luna escribió tu nombre
en mis manos que las tuyas apretaban,
sonó el pitido de la máquina,
y te vi partir amándote
más que nunca hasta ahora,
encendí un cigarrillo
y regresé a casa pensándote,
en mi corazón aun respiraban
tus últimas dos palabras.
y la noche le habló al oído,
tú metías en la maleta
el último recuerdo
que te di de los míos,
al pensar que te ibas lejos
en un instante el silencio
se apoderó de tus ojos,
besé tu mirada con un hasta siempre
repleto de ausencias,
la luna escribió tu nombre
en mis manos que las tuyas apretaban,
sonó el pitido de la máquina,
y te vi partir amándote
más que nunca hasta ahora,
encendí un cigarrillo
y regresé a casa pensándote,
en mi corazón aun respiraban
tus últimas dos palabras.