TESTAMENTO (ó principio de una constitucion del poeta)

“Me es difícil encontrar el momento para escribir, cuando no es una es otra cosa. ¡Con el beneficio que me da! Pasa el tiempo inexorable, quizás de las pocas cosas en esta vida que no podemos recuperar, y no hallo el bendito momento de sentarme y desahogar mi alma de esas torpezas que me agobian como vieja herencia de algún mal que cometí en una vida anterior”.
Qué difícil es hablar de uno mismo, porque es con un prisma interno, particular y muy íntimo con el cual se ve y se vive la vida. Acciones nos llevan a reacciones, que en ocasiones nos trasladan a caminos muy distintos de aquellos que nos corresponden habitar.

Soñamos con soñar en despojar al infinito del tiempo para tener más horas para estar junto a nuestro otro yo, el de nuestros adentros, el que está despierto y secreto día y noche, el que nos hace viajar hacia la propia raíz del pensamiento. La magia de nuestra razón nos atrapa en un instante y nos da la idea de un universo extenso e ilimitado, ignoto y yermo.

La objetividad y una mirada profunda hacia nuestro propio centro, a nuestros extremos complejos, a las extravagancias de nuestras irreflexivas jornadas hacen que nuestro ser no se rinda, nos perdemos y nos entregamos por completo a nuevas ideas y proyectos. Nuestro ser pierde consistencia frente a la fragilidad del tiempo y nos ahogamos por dentro por no poder liberar nuestra alma.

“Vos que me subís a los altares de los que yo mismo me despeño una y otra vez consiguiendo que de vez en cuando pegue “la arrancada del caballo y la parada del burro” y para algún poema con que rellenar mi espacio existencial. Porque somos lo que somos verdaderamente en nuestro rincón de confidencias, nuestro foro, fuera de él somos peatones al por mayor, viandantes de los sistemas que nos alinean, meros números de hacienda”.

Coexistimos rodeados por signos que debemos interpretar para pensar en nuestras vidas, para descubrir nuestra esencia, nuestro ser interior y llegar al encuentro de la verdadera felicidad. Se busca un escape a la eterna penumbra que nos impide ver qué y quienes somos, fingimos ser felices y plenos en nuestras irrealidades. Con el tiempo nacen las fantasías y los sueños, un bálsamo que mitiga nuestras realidades individuales y se van transformando en nuestros mejores amigos, aliados incondicionales para llenar nuestra soledad que llega de la mano con la melancolía.

Cuesta luchar en contra del infortunio, luchar en contra de quienes agreden, aplastan y humillan tus valores con los cuales has formado tu vida. La sociedad en la que habitamos se convierte en un campo de batalla, cuesta arriba, saturada de espinas, piedras y barreras insuperables que no permiten conquistar las metas y, arrastran junto a ti, a tus fieles compañeros de vida; los valores humanos.

“-. ¡Con lo que me cuesta exteriorizar mis sentimientos! Y voy y os lo cuento a vosotros, amigos desconocidos tras la fibra de metacrilato que nos une y nos separa bajo algún Nick, os narro parte de mi vida más íntima, os declaro mi amor bajo la ignorancia de mi amada, que me respeta pero no entiende el robo al sueño por estar con vosotros”.

Los que nos rodean no siempre comparten nuestros criterios y formas de ver el mundo, con ese prisma particular que nos hace únicos, que nos hace ser especiales y diferentes, en muchas ocasiones criticados e incomprendidos por nuestro entorno cercano, por la sociedad y el mundo. A pesar de todo y de todos, nos mantenemos firmes e incólumes en los conceptos de vida que consideramos correctos y verdaderos.

Aprendemos a liberar nuestra alma de todo lo que nos aflige, nos sentimos escuchados y comprendidos, pues lo que nos ocurre a nosotros, les ocurre y afecta a otros. Mantenemos contacto con otros seres humanos, aquellos que desde la distancia y desde una fría pantalla, nos entregan compañía, calor, cariño y amistada sincera.

“Pero… dentro somos grandes, arte, una minoría altruista por un don a la literatura menospreciada, trasnochados galantes de las letras, armadores de poemas, florituras y demás devaneos con la movilidad de las palabras para conseguir belleza, mensajeros de lo que pocos quieren oír, enamorados pasados de moda (si no es televisión), engastadores de versos con rima, cabalgadores de terminaciones, los últimos bastiones de aquella fortaleza que nunca cae”.

Pues escribir es eso, es poder exteriorizar los pensamientos y sentimientos. Es tomar la pluma y transcribirlos a un papel para convertirlos en verdaderas obras de arte, hechizamos los ojos de nuestro distinguido espectador, fascinamos su intelecto con cada palabra dicha, con cada oración esbozada, con cada sentimiento transmitido, poseemos un gran don que no hay que ocultar ni desistir de él.

La poesía es hermosa, dulce, sincera, salida del corazón, es carne viva para el alma. La poesía es el aire que respiramos, es olor a vergüenza furtiva, es el nacimiento de impúdicas fantasías que se desbordan en cada palabra, en cada oración nacidas y arraigas en nuestros corazones antes de hacerse a la luz.

“…Somos lo que nos merecemos, poetas…
Me es difícil encontrar el momento para escribir, cuando no es una es otra cosa… Al final conseguí lo que no buscaba, un decálogo de intenciones, un testamento (a muy largo plazo) de lo que creo que somos, tampoco mi palabra es ley amigos y compañeros míos… Pero ahí queda”.
Querido Manuel, sólo escribe, escribe lo que sientes; vive, respira, desea, sueña, goza el sentimiento. Que tu cuerpo se estremezca, se inunde, se ahogue, se embriague, se extasíe en él y muestra al mundo lo que sientes, lo que piensas, lo que vives en cada jornada.

No tengas miedo, pues el miedo es la excusa más primitiva con que el ser humano se limita, no decaigas, no te entregues a los estados de ánimo negativos que, simplemente, agotan, cansan y te desvían de tus verdaderos sentimientos.

“Somos lo que somos”.

Trovadores, ilusionistas, soñadores y amantes de las letras, que nos permiten liberar el alma y hacerla viajar por mundos infinitos.

Un testamento, un decálogo, una prosa, en fin, una verdad insalvable, una reflexión venida desde lo profundo del alma, un alma llena de maravillas y que aún tiene mucho por entregar. Verdaderamente me ha gustado tu autoanálisis interno de todo aquello que te afecta y que te motiva a escribir tus dudas, tus cuestionamientos, tus sentimientos más profundos e íntimos… ¡Felicitaciones!

Un beso y un cálido abrazo desde mi verde valle.

Eryca.
Que comentar sobre tan bella disertación amiga, que es una obra de arte.
 
genial..terrin ...genial.
tu testamento es un espejo donde muchos nos miramos identificandoos contigo...claro si .me encanto esta prosa a la que seguramete volvere a leer.gracias terrin por compartir con nostros tus desvelos poeticos...saludos y abrazos desde argentina..mi genio amigo.reputacion...
sergio.
No puedo menis que sentirme alagado por tu comentario querido Sergio.
 

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