El Hijo de la Luz
Poeta recién llegado
En el teatro del cosmos, donde estrellas son actores, tiempo y espacio, lienzo donde la física crea rumores, un mortal se vistió de mago, con su mente genial, reveló que el universo es un baile celestial.
La relatividad, cual melodía cósmica, nos cuenta que el tiempo no es una línea única, a velocidades extremas, se dilata, se estira y el espacio se curva, como un acorde de lira.
Materia y energía, en un abrazo eterno, deforman el tejido espacio-tiempo, gobiernan agujeros negros el universo, cual abismos profundos, donde la luz se pierde, y el tiempo se detiene.
Pero no temas, viajera del pensamiento, que la relatividad es un juego, un invento, un modelo del mundo, que nos ayuda a entender, cómo el universo se expande, y puede enloquecer.
Así que navega, en tu nave imaginaria, por el tiempo y espacio, sin prisa ni plegaria, descubre los secretos que Dios nos legó y admira la belleza del cosmos, que nos regaló.
La relatividad, cual melodía cósmica, nos cuenta que el tiempo no es una línea única, a velocidades extremas, se dilata, se estira y el espacio se curva, como un acorde de lira.
Materia y energía, en un abrazo eterno, deforman el tejido espacio-tiempo, gobiernan agujeros negros el universo, cual abismos profundos, donde la luz se pierde, y el tiempo se detiene.
Pero no temas, viajera del pensamiento, que la relatividad es un juego, un invento, un modelo del mundo, que nos ayuda a entender, cómo el universo se expande, y puede enloquecer.
Así que navega, en tu nave imaginaria, por el tiempo y espacio, sin prisa ni plegaria, descubre los secretos que Dios nos legó y admira la belleza del cosmos, que nos regaló.
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