Jeronimovillan
Poeta recién llegado
De odio corroídas mis entrañas,
de silencios torrenciales
en la cotidianidad aciaga;
dilapidó mi ánimo el bravío macho.
En soberbia de sus acciones embebido,
improperios no bastarle al dirigirse a su público,
público a quien dicha debe.
¡No os sorprendáis ante el desprecio!,
ante las caras largas de tu desdichado cordero;
fuiste vos asesino de sus ilusiones.
Castigase con penumbra tus pensamientos,
tus ungüentos de tinterillo oficialista
no verter más duda ante los días.
Corre sagaz por tu camino,
pues corceles emancipadores se avecinan.
de silencios torrenciales
en la cotidianidad aciaga;
dilapidó mi ánimo el bravío macho.
En soberbia de sus acciones embebido,
improperios no bastarle al dirigirse a su público,
público a quien dicha debe.
¡No os sorprendáis ante el desprecio!,
ante las caras largas de tu desdichado cordero;
fuiste vos asesino de sus ilusiones.
Castigase con penumbra tus pensamientos,
tus ungüentos de tinterillo oficialista
no verter más duda ante los días.
Corre sagaz por tu camino,
pues corceles emancipadores se avecinan.
Jerónimo Villa