Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
El verso cura mi doliente herida,
desgaja el lacerante sentimiento,
compás de luna nueva anochecida,
mortaja de palabras en mi aliento.
Perpetua cicatriz tan pervertida,
cosecha de granado abatimiento
del templo, que escribiéndolo profano,
me seca de amargura este pantano.
Arbolada convulsa y carcomida,
anclaje sin deseo ni cimiento
de llanto sincopado revestida,
único y pertinaz el pensamiento;
¡alzarme nuevamente yo bruñida
con pálpito latiéndome avariento!
Poema conquistando el altozano,
oscura la techumbre que no hilvano.
Dos mundos se debaten en mi vida
con hálito furioso de este viento
que es del miedo, el refugio y su guarida.
Un púlsar de continuo amor sediento
que vuelve la mirada renacida.
¡Ahora sí, sin dudas lo presiento!
La pluma es estilete entre la mano
matando en este lienzo a mi tirano.
Y así con piel del alma ya curtida
en arco iris de estrofa ceniciento,
valerosa podré coger la brida,
¡sólido y roto!, el odre que ensangriento.
La sombra de negrura está vencida
cegada, por el ansia que yo siento.
Tizona esta cuchilla en verbo arcano
que el ensueño, te saja si es pagano.
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