frank_calle
Poeta que considera el portal su segunda casa
Comentario introductorio
Los adultos de hoy que ya tienen edad para tener familia, comentan con frecuencia que los jóvenes de estos tiempos "andan muy apurados", como si vivieran la vida a saltos; y claro, a esos criterios nos sumamos los abuelos.
Soy docente universitario, y la mayoría de las veces mis estudiantes están viviendo esa etapa de tránsito de la adolescencia a la adultes, y cuando se da la posibilidad de hablar con ellos, francamente, sobre esa realidad de la que ellos mismos desconocen, trato de ejemplificarles empleando el simil que se desprende del siguiente poema.
TOMAR EN COPA ALTA O CON JARRITO
Helado de fresa,
cremoso, exquisito…
Así mismo es la vida
para la mayoría de los destinos:
hermosa, exquisita…
No importa si se nació en cuna pobre,
el helado de fresa siempre es exquisito.
Claro que hay excepciones,
como hay pobres y ricos.
feos y bonitos,
Pero ni todos somos pobres,
ni todos somos feos.
Somos la mayoría,
y para la mayoría el helado de fresa
es exquisito…
Más no es lo mismo tomar helado en copa alta,
delicada,
decorada la crema con sirope al gusto,
chorreante,
y una cereza que da el tocado fino;
que tomar el mismo helado
en un vaso desechable
(porque siempre estamos apurados)
o hasta en un simple jarrito,
de metal aluminio.
La diferencia está en saber apreciar
y hasta exigir,
la belleza del arte,
que nos da la vida.
Tomar en copa alta requiere de paciencia,
se hace exigencia en uno mismo,
es cultura que nace de las costumbres,
no es cosa de viejos,
ni de pobres,
las costumbres hacen lo que somos,
vivimos como vivimos.
Decida Ud.
Tómese la vida en copa alta,
aunque de pobreza esté hecho su camino,
o tómesela ¡hasta con las manos!
ni siquiera en una simple jarra,
si así quiere que sea su destino.
Frank Calle (9/marzo/2019)
Los adultos de hoy que ya tienen edad para tener familia, comentan con frecuencia que los jóvenes de estos tiempos "andan muy apurados", como si vivieran la vida a saltos; y claro, a esos criterios nos sumamos los abuelos.
Soy docente universitario, y la mayoría de las veces mis estudiantes están viviendo esa etapa de tránsito de la adolescencia a la adultes, y cuando se da la posibilidad de hablar con ellos, francamente, sobre esa realidad de la que ellos mismos desconocen, trato de ejemplificarles empleando el simil que se desprende del siguiente poema.
TOMAR EN COPA ALTA O CON JARRITO
Helado de fresa,
cremoso, exquisito…
Así mismo es la vida
para la mayoría de los destinos:
hermosa, exquisita…
No importa si se nació en cuna pobre,
el helado de fresa siempre es exquisito.
Claro que hay excepciones,
como hay pobres y ricos.
feos y bonitos,
Pero ni todos somos pobres,
ni todos somos feos.
Somos la mayoría,
y para la mayoría el helado de fresa
es exquisito…
Más no es lo mismo tomar helado en copa alta,
delicada,
decorada la crema con sirope al gusto,
chorreante,
y una cereza que da el tocado fino;
que tomar el mismo helado
en un vaso desechable
(porque siempre estamos apurados)
o hasta en un simple jarrito,
de metal aluminio.
La diferencia está en saber apreciar
y hasta exigir,
la belleza del arte,
que nos da la vida.
Tomar en copa alta requiere de paciencia,
se hace exigencia en uno mismo,
es cultura que nace de las costumbres,
no es cosa de viejos,
ni de pobres,
las costumbres hacen lo que somos,
vivimos como vivimos.
Decida Ud.
Tómese la vida en copa alta,
aunque de pobreza esté hecho su camino,
o tómesela ¡hasta con las manos!
ni siquiera en una simple jarra,
si así quiere que sea su destino.
Frank Calle (9/marzo/2019)
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