Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
.
hoy no hay nada que escribir
por lo menos nada trascendente
el café frío sobre la mesa
..pan de otro día
.. el horno que no prende
.. pues sabe que a solas
.. de nadas sirve calentar las manos
mis codos en tu mesa
.. mi rostro recargado en ambos puños
y en mi mente tú que no vuelves
ni a golpes de suspiros
tú que aún no sabes
que a tu ciudad fundada con mis letras
le he compuesto un templo
de paredes altas por si pasa el frío
ventanas enormes de cristales transparentes
para que entre hasta la luz del mas tímido lucero
un campanario sin campanas
para que nunca suenen las partidas
y que ahí vivan libres las palomas de humo
con las que te envío a diario mis te amo
con tres bancas
una de este lado para ti
la otra para mí un poco allá todas enfrentadas- [
y la de en medio para que descanse
entre nosotros el hijo del Señor que es verbo
y que vea que aprendimos
que esperar en las partidas
reír con los recuerdos
y llorar con las ausencias
son de nosotros nuevos rezos
pues lo hacemos con amor
hoy no hay pistas de que hayas saldado tus haberes
nada dice aquí en mi corazón que en el tuyo ya no hay dudas
no hay señales en el cielo que me digan que regresas
ay Señor
como duele que hoy
no tenga nada para escribir
por lo menos nada
que tenga trascendencia
Due® 8.2.10
hoy no hay nada que escribir
por lo menos nada trascendente
el café frío sobre la mesa
..pan de otro día
.. el horno que no prende
.. pues sabe que a solas
.. de nadas sirve calentar las manos
mis codos en tu mesa
.. mi rostro recargado en ambos puños
y en mi mente tú que no vuelves
ni a golpes de suspiros
tú que aún no sabes
que a tu ciudad fundada con mis letras
le he compuesto un templo
de paredes altas por si pasa el frío
ventanas enormes de cristales transparentes
para que entre hasta la luz del mas tímido lucero
un campanario sin campanas
para que nunca suenen las partidas
y que ahí vivan libres las palomas de humo
con las que te envío a diario mis te amo
con tres bancas
una de este lado para ti
la otra para mí un poco allá todas enfrentadas- [
y la de en medio para que descanse
entre nosotros el hijo del Señor que es verbo
y que vea que aprendimos
que esperar en las partidas
reír con los recuerdos
y llorar con las ausencias
son de nosotros nuevos rezos
pues lo hacemos con amor
hoy no hay pistas de que hayas saldado tus haberes
nada dice aquí en mi corazón que en el tuyo ya no hay dudas
no hay señales en el cielo que me digan que regresas
ay Señor
como duele que hoy
no tenga nada para escribir
por lo menos nada
que tenga trascendencia
Due® 8.2.10
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