Tres amigos y tres caminos (cuento)

alicia Pérez Hernández

Poeta que no puede vivir sin el portal
TRES AMIGOS Y TRES CAMINOS cuento
En cierto lugar de alguna parte, de algún país, se cuenta de tres amigos, que una noche, se pusieron de acuerdo para ir a un lugar llamado Tres Caminos. Al día siguiente por la mañana, ya estaban listos donde habían quedado de verse para partir, pero en ese momento, tuvieron la idea de que se fueran por caminos diferentes en honor al nombre del lugar al que iban para ver quién llegaba primero y así fue como partieron.
Cada uno tomó diferente camino para llegar a donde habían quedado de verse, con la promesa de que cada uno contaría lo que le sucediera en el trayecto del camino; no tenía mucho de haber caminado uno de ellos, al que pondremos por nombre, Ramón. Iba chiflando por aquel solitario lugar, cuando a lo lejos vio a un hombre tirado en el suelo y un caballo lo arrastraba, pensó —si voy, mis amigos van a llegar primero que yo… ¿qué haré? — Había avanzado un poco, pero se regresó y se dirigió al hombre que arrastraba el caballo, detuvo el caballo y levantó al hombre, lo llevó al río, lavó sus heridas, después lo puso sobre el caballo, lo llevó a una cabaña y lo alimentó y se marchó; estaba preocupado porque llegaría al último de sus amigos, pero muy contento porque fue útil por ese camino solitario donde no pasaba casi nadie, entonces, se sonrió de satisfacción de haber obrado bondadosamente, pues nunca antes había hecho tal obra de bondad.
Otro de los amigos llamado, Juan, ya muy cansado de caminar y bajo el sol ardiente, quiso refugiarse dentro de una cueva que vio a un lado del camino, solo que al entrar, encontró que había dos hombres con la ropa hecha harapos, peleando por un pollo muerto, uno de ellos, se atribuía que él había matado el pollo y que le pertenecía, el otro decía lo mismo. Juan no halló qué palabras decirles para que cesara la pelea, y le dijo a uno de ellos:
—A ver, dime, cómo lo mataste—, y este le respondió —yo traigo una resortera y le dí con una piedra—, y el otro dijo — ¡no! La resortera es mía yo se la presté—
Sorprendido, Juan dijo: —qué hago, cómo pongo paz—, les dijo:
—A ver, préstenme el pollo, ¿tú, para qué lo quieres?— preguntó a uno de ellos, —para comer, ya tengo varios días sin comer—
Y dijo al otro —y ¿tú?—
—Para comer, mi familia y yo habíamos perseguido este pollo desde ayer—, agregó, Juan, —bien… Qué les parece si partimos el pollo por la mitad, y así los dos tienen pollo para comer—, no les agradó la idea, pero dijeron,
—mejor es algo que nada, ¡está bien!— Lo repartió y se marchó, pensando... De seguro mis dos amigos ya llegaron y yo aquí arreglando un problema que no era mío, y dijo para sí mismo, —"qué bonito se siente poner paz, que fácil es que los hombres entiendan que la paz no hace la guerra”— y siguió feliz su camino, orgulloso de haber arreglado un conflicto entre hermanos, ya no le importó si llegaba después que sus amigos
José, el último de los tres amigos, fue el primero en llegar, se acostó bajo un árbol sobre un pasto verde, era el más feliz por haber llegado primero sin ninguna contrariedad, cansado de tanto caminar, se quedó dormido, de pronto lo despertaron unos gritos, eran de sus amigos, discutiendo quién lo había hecho mejor, si el que puso paz, o el que levantó al hombre que encontró tirado, ni uno de los dos quería quedar mal y discutían que la situación de uno era de más valor que la del otro, y así, tenían un altercado y no se callaban, despertó José y dijo: —¿qué pasa?— y cada uno le narró su hazaña, esperando que él se complaciera en darle el mejor crédito a cada uno, pero no fue así, dijo: —Ramón ¿te has puesto a pensar, qué hubiera sido de ese pobre hombre si tú no pasas por allí y ves que lo va arrastrando el caballo?, todo tiene su razón de ser, ¿cómo te sentiste por lo que hiciste?— a lo que respondió Ramón, —bien ¡muy bien!, yo nunca pensé ser movido por un sentimiento de bondad y todavía, conservo el gozo de haber servido a ese hombre—, dijo José —muy bien, ¿qué piensas tú, Juan?, ¿cómo te sientes después de haber intervenido en un pleito y haber arreglado que las cosas no pasaran a más?—,
— ¡muy bien, más que eso!, contento, y me pude dar cuenta que los hombres peleamos por cualquier cosa, cuando podemos hacer la paz y no la guerra, solo se necesita hablar para llegar a un arreglo—, dice José, —te das cuenta, acabas de poner paz a dos hombres desconocidos para ti y con tu amigo vienes a pelear, nada más porque para ti estuvo mejor lo que tú hiciste que lo que hizo él, así es como se hacen las guerras por no ponerse de acuerdo en algo tan sencillo—
Se abrazaron los tres amigos y dijeron: “bien has dicho, donde hay amor, hay paz y bondad, como nuestra amistad, inquebrantable a través del tiempo, somos amigos y seguiremos siéndolo, porque uno, pone paz, el otro amor, y el otro bondad, así fue como llegaron estos tres amigos a un lugar llamado Tres Caminos, para aprender que la amistad es perdurable.
Ramón, Juan y José aprendieron que en el camino de la amistad se hace más fuerte y que se ama al amigo y se acepta, aunque no se esté de acuerdo, el amor, la paz y la bondad la sembramos nosotros los hombres de valor.
Demos valor a la amistad…

Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe, es el alma-
Todos los derechos reservados©
(Este cuento lo lleve a participar a nivel cultural en mi ciudad
y quedé en segundo lugar) soy la autora total del cuento
 
Última edición:
Amiga querida, ¡que maravilla de relato
has escrito! Casi siempre te había leído maravillosos poemas
de amor pero esta creación tuya es sublime por la profundidad que atesora.
Un beso y un abrazo de tu amigo Eladio que no te olvida.
Te dejo reputación.
 
la amistad no tiene medida, bello escrito
alicia Pérez Hernández;5307026 dijo:
TRES AMIGOS Y TRES CAMINOS cuento
En cierto lugar de alguna parte, de algún país, se cuenta de tres amigos, que una noche, se pusieron de acuerdo para ir a un lugar llamado Tres Caminos. Al día siguiente por la mañana, ya estaban listos donde habían quedado de verse para partir, pero en ese momento, tuvieron la idea de que se fueran por caminos diferentes en honor al nombre del lugar al que iban para ver quien llegaba primero y así fue como partieron.
Cada uno tomo diferente camino para llegar a donde habían quedado de verse, con la promesa de que cada uno contaría lo que le sucediera en el trayecto del camino; no tenia mucho de haber caminado uno de ellos al que pondremos por nombre Ramón, iba chiflando por aquel solitario lugar, cuando a lo lejos vio a un hombre tirado en el suelo y un caballo lo arrastraba, pensó —si voy, mis amigos van a llegar primero que yo… ¿que haré? —, había avanzado un poco, pero se regreso y se dirigió al hombre que arrastraba el caballo, detuvo el caballo y levanto al hombre, lo llevo al río, lavo sus heridas después lo puso sobre el caballo, lo llevo a una cabaña y lo alimento y se marcho; estaba preocupado por que llegaría al ultimo de sus amigos, pero muy contento porque fue útil por ese camino solitario donde no pasaba casi nadie, entonces se sonrió de satisfacción de haber obrado bondadosamente pues nunca antes había hecho tal obra de bondad.
Otro de los amigos llamado Juan, ya muy cansado de caminar y bajo el sol ardiente quiso refugiarse dentro de una cueva que vio a un lado del camino, solo que al entrar, encontró que había dos hombres con la ropa hecha harapos peleando por un pollo muerto, uno de ellos, se atribuya que el había matado el pollo y que le pertenecía, el otro decía lo mismo. Juan no hayo que palabras decirles para que cesara la pelea, y le dijo a uno de ellos
—Haber, dime como lo mataste—, y este le respondió —yo traigo una resortera y le dí con una piedra—, y el otro dijo — ¡no! La resortera es mía yo se la preste—
Sorprendido Juan dijo: —que hago como pongo paz—, les dijo:
—haber préstenme el pollo, ¿tu para que lo quieres?— pregunto a uno de ellos, —para comer, ya tengo varios días sin comer—
Y dijo al otro —y ¿tu?—
—Para comer mí familia y yo habíamos perseguido este pollo desde ayer—, agrego Juan, —bien… que les parece si partimos el pollo por la mitad, y así los dos tienen pollo para comer—, no les agrado la idea, pero dijeron,
—mejor es algo que nada, ¡esta bien!— Lo repartió y se marcho, pensando de seguro mis dos amigos ya llegaron y yo aquí arreglando un problema que no era mío, y dijo para si mismo, —que bonito se siente poner paz, que fácil es que “los hombres entiendan que la paz no hace la guerra”— y siguió feliz su camino, orgulloso de haber arreglado un conflicto entre hermanos, ya no le importo si llegaba después que sus amigos
José, el ultimo de los tres amigos fue el primero en llegar, se acostó bajo un árbol sobre un pasto verde, era el más feliz por haber llegado primero sin ninguna contrariedad, cansado de tanto caminar se quedo dormido, de pronto lo despertaron unos gritos, eran de sus amigos discutiendo quien lo había hecho mejor, si el que puso paz, o el que levanto al hombre que encontró tirado, ni uno de los dos quería quedar mal y discutían que la situación de uno era de mas valor que la del otro, y así, tenían un altercado y no se callaban, despertó José y dijo: —¿que pasa?— y cada uno le narro su hazaña, esperando que el se complaciera en darle el mejor crédito a cada uno, pero no fue así dijo: —Ramón ¿te has puesto a pensar, que hubiera sido de ese pobre hombre si tú no pasas por allí y ves, que lo va arrastrando el caballo?, todo tiene su razón de ser, ¿como te sentiste por lo que hiciste?— a lo que Respondió Ramón, —bien ¡muy bien!, yo nunca pensé ser movido por un sentimiento de bondad y todavía, conservo el gozo de haber servido a ese hombre—, dijo José —muy bien, ¿que piensas tu Juan?, ¿como te sientes? Después de haber intervenido en un pleito y haber arreglado que las cosas no pasaran a más—,
— ¡muy bien, mas que eso!, contento, y me pude dar cuenta que los hombres peleamos por cualquier cosa, “cuando podemos hacer la paz y no la guerra” solo se necesita hablar, para llegar a un arreglo—, dice José, —te das cuenta, acabas de poner paz a dos hombres desconocidos para ti y con tu amigo vienes a pelear, nada mas porque para ti estuvo mejor lo que tu hiciste que lo que hizo el, así es como se hacen las guerras por no ponerse de acuerdo en algo tan sencillo—
Se abrazaron los tres amigos y dijeron “bien has dicho, donde hay amor, hay paz y bondad, como nuestra amistad, inquebrantable a través del tiempo, somos amigos y seguiremos siéndolo, porque uno, pone paz, el otro amor, y el otro bondad, así fue como llegaron estos tres amigos a un lugar llamado Tres Caminos, para aprender que la amistad es perdurable.
Ramón, Juan y José aprendieron que en el camino de la amistad se hace más fuerte y que se ama al amigo y se acepta aunque no se este de acuerdo, el amor, la paz y la bondad la sembramos nosotros los hombres de valor.
Demos valor a la amistad…

Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe, es el alma-
Todos los derechos reservados©
 
alicia Pérez Hernández;5307026 dijo:
TRES AMIGOS Y TRES CAMINOS cuento
En cierto lugar de alguna parte, de algún país, se cuenta de tres amigos, que una noche, se pusieron de acuerdo para ir a un lugar llamado Tres Caminos. Al día siguiente por la mañana, ya estaban listos donde habían quedado de verse para partir, pero en ese momento, tuvieron la idea de que se fueran por caminos diferentes en honor al nombre del lugar al que iban para ver quien llegaba primero y así fue como partieron.
Cada uno tomo diferente camino para llegar a donde habían quedado de verse, con la promesa de que cada uno contaría lo que le sucediera en el trayecto del camino; no tenia mucho de haber caminado uno de ellos al que pondremos por nombre Ramón, iba chiflando por aquel solitario lugar, cuando a lo lejos vio a un hombre tirado en el suelo y un caballo lo arrastraba, pensó —si voy, mis amigos van a llegar primero que yo… ¿que haré? —, había avanzado un poco, pero se regreso y se dirigió al hombre que arrastraba el caballo, detuvo el caballo y levanto al hombre, lo llevo al río, lavo sus heridas después lo puso sobre el caballo, lo llevo a una cabaña y lo alimento y se marcho; estaba preocupado por que llegaría al ultimo de sus amigos, pero muy contento porque fue útil por ese camino solitario donde no pasaba casi nadie, entonces se sonrió de satisfacción de haber obrado bondadosamente pues nunca antes había hecho tal obra de bondad.
Otro de los amigos llamado Juan, ya muy cansado de caminar y bajo el sol ardiente quiso refugiarse dentro de una cueva que vio a un lado del camino, solo que al entrar, encontró que había dos hombres con la ropa hecha harapos peleando por un pollo muerto, uno de ellos, se atribuya que el había matado el pollo y que le pertenecía, el otro decía lo mismo. Juan no hayo que palabras decirles para que cesara la pelea, y le dijo a uno de ellos
—Haber, dime como lo mataste—, y este le respondió —yo traigo una resortera y le dí con una piedra—, y el otro dijo — ¡no! La resortera es mía yo se la preste—
Sorprendido Juan dijo: —que hago como pongo paz—, les dijo:
—haber préstenme el pollo, ¿tu para que lo quieres?— pregunto a uno de ellos, —para comer, ya tengo varios días sin comer—
Y dijo al otro —y ¿tu?—
—Para comer mí familia y yo habíamos perseguido este pollo desde ayer—, agrego Juan, —bien… que les parece si partimos el pollo por la mitad, y así los dos tienen pollo para comer—, no les agrado la idea, pero dijeron,
—mejor es algo que nada, ¡esta bien!— Lo repartió y se marcho, pensando de seguro mis dos amigos ya llegaron y yo aquí arreglando un problema que no era mío, y dijo para si mismo, —que bonito se siente poner paz, que fácil es que “los hombres entiendan que la paz no hace la guerra”— y siguió feliz su camino, orgulloso de haber arreglado un conflicto entre hermanos, ya no le importo si llegaba después que sus amigos
José, el ultimo de los tres amigos fue el primero en llegar, se acostó bajo un árbol sobre un pasto verde, era el más feliz por haber llegado primero sin ninguna contrariedad, cansado de tanto caminar se quedo dormido, de pronto lo despertaron unos gritos, eran de sus amigos discutiendo quien lo había hecho mejor, si el que puso paz, o el que levanto al hombre que encontró tirado, ni uno de los dos quería quedar mal y discutían que la situación de uno era de mas valor que la del otro, y así, tenían un altercado y no se callaban, despertó José y dijo: —¿que pasa?— y cada uno le narro su hazaña, esperando que el se complaciera en darle el mejor crédito a cada uno, pero no fue así dijo: —Ramón ¿te has puesto a pensar, que hubiera sido de ese pobre hombre si tú no pasas por allí y ves, que lo va arrastrando el caballo?, todo tiene su razón de ser, ¿como te sentiste por lo que hiciste?— a lo que Respondió Ramón, —bien ¡muy bien!, yo nunca pensé ser movido por un sentimiento de bondad y todavía, conservo el gozo de haber servido a ese hombre—, dijo José —muy bien, ¿que piensas tu Juan?, ¿como te sientes? Después de haber intervenido en un pleito y haber arreglado que las cosas no pasaran a más—,
— ¡muy bien, mas que eso!, contento, y me pude dar cuenta que los hombres peleamos por cualquier cosa, “cuando podemos hacer la paz y no la guerra” solo se necesita hablar, para llegar a un arreglo—, dice José, —te das cuenta, acabas de poner paz a dos hombres desconocidos para ti y con tu amigo vienes a pelear, nada mas porque para ti estuvo mejor lo que tu hiciste que lo que hizo el, así es como se hacen las guerras por no ponerse de acuerdo en algo tan sencillo—
Se abrazaron los tres amigos y dijeron “bien has dicho, donde hay amor, hay paz y bondad, como nuestra amistad, inquebrantable a través del tiempo, somos amigos y seguiremos siéndolo, porque uno, pone paz, el otro amor, y el otro bondad, así fue como llegaron estos tres amigos a un lugar llamado Tres Caminos, para aprender que la amistad es perdurable.
Ramón, Juan y José aprendieron que en el camino de la amistad se hace más fuerte y que se ama al amigo y se acepta aunque no se este de acuerdo, el amor, la paz y la bondad la sembramos nosotros los hombres de valor.
Demos valor a la amistad…

Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe, es el alma-
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(Este cuento lo lleve a participar a nivel cultural en mi ciudad
y quede en segundo lugar) soy la autora total del cuento
Ayyy Alicia, qué cuento más didáctico, todos aprendemos de sus enseñanzas, los niños y los mayores, y es que la paz consiste en un entendimiento, en un diálogo donde priven la armonía y el amor, sólo así no habrá guerras ni odios, ayudándonos y comprendiéndonos y aceptándonos unos a otros. Me ha encantadooooo, y es que escribes con el corazón y me alegro infinito de este 2º premio que merecidamente has obtenido. Te quiero amiga bella, besazos plenos de amistad y cariño, estrellas a porrillo y la máquina al carajillo.
 
alicia Pérez Hernández;5307026 dijo:
TRES AMIGOS Y TRES CAMINOS cuento
En cierto lugar de alguna parte, de algún país, se cuenta de tres amigos, que una noche, se pusieron de acuerdo para ir a un lugar llamado Tres Caminos. Al día siguiente por la mañana, ya estaban listos donde habían quedado de verse para partir, pero en ese momento, tuvieron la idea de que se fueran por caminos diferentes en honor al nombre del lugar al que iban para ver quien llegaba primero y así fue como partieron.
Cada uno tomo diferente camino para llegar a donde habían quedado de verse, con la promesa de que cada uno contaría lo que le sucediera en el trayecto del camino; no tenia mucho de haber caminado uno de ellos al que pondremos por nombre Ramón, iba chiflando por aquel solitario lugar, cuando a lo lejos vio a un hombre tirado en el suelo y un caballo lo arrastraba, pensó —si voy, mis amigos van a llegar primero que yo… ¿que haré? —, había avanzado un poco, pero se regreso y se dirigió al hombre que arrastraba el caballo, detuvo el caballo y levanto al hombre, lo llevo al río, lavo sus heridas después lo puso sobre el caballo, lo llevo a una cabaña y lo alimento y se marcho; estaba preocupado por que llegaría al ultimo de sus amigos, pero muy contento porque fue útil por ese camino solitario donde no pasaba casi nadie, entonces se sonrió de satisfacción de haber obrado bondadosamente pues nunca antes había hecho tal obra de bondad.
Otro de los amigos llamado Juan, ya muy cansado de caminar y bajo el sol ardiente quiso refugiarse dentro de una cueva que vio a un lado del camino, solo que al entrar, encontró que había dos hombres con la ropa hecha harapos peleando por un pollo muerto, uno de ellos, se atribuya que el había matado el pollo y que le pertenecía, el otro decía lo mismo. Juan no hayo que palabras decirles para que cesara la pelea, y le dijo a uno de ellos
—Haber, dime como lo mataste—, y este le respondió —yo traigo una resortera y le dí con una piedra—, y el otro dijo — ¡no! La resortera es mía yo se la preste—
Sorprendido Juan dijo: —que hago como pongo paz—, les dijo:
—haber préstenme el pollo, ¿tu para que lo quieres?— pregunto a uno de ellos, —para comer, ya tengo varios días sin comer—
Y dijo al otro —y ¿tu?—
—Para comer mí familia y yo habíamos perseguido este pollo desde ayer—, agrego Juan, —bien… que les parece si partimos el pollo por la mitad, y así los dos tienen pollo para comer—, no les agrado la idea, pero dijeron,
—mejor es algo que nada, ¡esta bien!— Lo repartió y se marcho, pensando de seguro mis dos amigos ya llegaron y yo aquí arreglando un problema que no era mío, y dijo para si mismo, —que bonito se siente poner paz, que fácil es que “los hombres entiendan que la paz no hace la guerra”— y siguió feliz su camino, orgulloso de haber arreglado un conflicto entre hermanos, ya no le importo si llegaba después que sus amigos
José, el ultimo de los tres amigos fue el primero en llegar, se acostó bajo un árbol sobre un pasto verde, era el más feliz por haber llegado primero sin ninguna contrariedad, cansado de tanto caminar se quedo dormido, de pronto lo despertaron unos gritos, eran de sus amigos discutiendo quien lo había hecho mejor, si el que puso paz, o el que levanto al hombre que encontró tirado, ni uno de los dos quería quedar mal y discutían que la situación de uno era de mas valor que la del otro, y así, tenían un altercado y no se callaban, despertó José y dijo: —¿que pasa?— y cada uno le narro su hazaña, esperando que el se complaciera en darle el mejor crédito a cada uno, pero no fue así dijo: —Ramón ¿te has puesto a pensar, que hubiera sido de ese pobre hombre si tú no pasas por allí y ves, que lo va arrastrando el caballo?, todo tiene su razón de ser, ¿como te sentiste por lo que hiciste?— a lo que Respondió Ramón, —bien ¡muy bien!, yo nunca pensé ser movido por un sentimiento de bondad y todavía, conservo el gozo de haber servido a ese hombre—, dijo José —muy bien, ¿que piensas tu Juan?, ¿como te sientes? Después de haber intervenido en un pleito y haber arreglado que las cosas no pasaran a más—,
— ¡muy bien, mas que eso!, contento, y me pude dar cuenta que los hombres peleamos por cualquier cosa, “cuando podemos hacer la paz y no la guerra” solo se necesita hablar, para llegar a un arreglo—, dice José, —te das cuenta, acabas de poner paz a dos hombres desconocidos para ti y con tu amigo vienes a pelear, nada mas porque para ti estuvo mejor lo que tu hiciste que lo que hizo el, así es como se hacen las guerras por no ponerse de acuerdo en algo tan sencillo—
Se abrazaron los tres amigos y dijeron “bien has dicho, donde hay amor, hay paz y bondad, como nuestra amistad, inquebrantable a través del tiempo, somos amigos y seguiremos siéndolo, porque uno, pone paz, el otro amor, y el otro bondad, así fue como llegaron estos tres amigos a un lugar llamado Tres Caminos, para aprender que la amistad es perdurable.
Ramón, Juan y José aprendieron que en el camino de la amistad se hace más fuerte y que se ama al amigo y se acepta aunque no se este de acuerdo, el amor, la paz y la bondad la sembramos nosotros los hombres de valor.
Demos valor a la amistad…

Alicia Pérez Hernández
-No es la pluma la que escribe, es el alma-
Todos los derechos reservados©
(Este cuento lo lleve a participar a nivel cultural en mi ciudad
y quede en segundo lugar) soy la autora total del cuento
Desgraciadamente queda muy poca gente así, si todos fuéramos tan sólo la mitad de buena gente o bondadosos, otro gallo nos cantaría como se dice por España!!
Bello leerte mi queridisima Ali!!
Mil besotes!!
TE QUIERO!!!!!!!!!!!!
 
Alicia! Me dejas realmente estupefacto con tan bella creación, tu narración atrapa desde las primeras líneas y va llevando suavemente a través de todo el relato con genial maestría. Felicidades.

Saludos.
mi bello u querido amigo halagada me siento de tu comentario
fue como un ensayo para darme cuenta que puedo escribir de otra clase de amor
de amor entre hermanos y amigos
abrazos con saludos mi bello y querido yomboki
 
Desgraciadamente queda muy poca gente así, si todos fuéramos tan sólo la mitad de buena gente o bondadosos, otro gallo nos cantaría como se dice por España!!
Bello leerte mi queridisima Ali!!
Mil besotes!!
TE QUIERO!!!!!!!!!!!!
mi duendecito bello mil gracias por dejar tu huella en este cuento
en el cual me di cuenta que puedo escribir de otra clase de amor
no solo de amor carnal sino también de amigos
abrazos infinitos con mis te quiero maresssssssssssssssssss
 
Muy bonito relato, y aleccionador, mi querida amiga. Siempre podemos acudir al refrán de que dos no pelean si uno no quiere, jajaja. Y hacer el bien, para jactarse después no es elegante. José puso a cada cual en su sitio con sus sabias palabras.

Besos, bonita azteca, besos en alas de los vientos.
 
¡Plás, plás, plásssss!
Te aplaudo de pié mi bella por este hermosa lección que nos compartes.
Tomemos ejemplo y no peleemos más en busca de premios, jejejeje. Por quien lo hizo mejor.
Ayyyssss, yo quiero ser como tú de mayor, jejeje.
Recibe mi cariño y total aprobación a tu bello gesto compartido.
Besossssssss hasta el cielo de tus ojos.
Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuááááá.
Vidal
 
55539_manos_aplaudiendo.jpg

Lindo cuento, muy sustancial su contenido, te saludo con cariño, casi no tengo tiempo para estar con ustedes, pero todo bien por acá, un abrazo linda Alicia...
 

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Que hermoso relato el que nos compartes querida Aliii!! Una linda enseñanza de la cual podemos aprender, es mejor la paz que la guerra, la guerra solo nos lleva a la destrucción, la paz siempre nos llevara al amor. Un gusto visitarte mi querida Alicia.

Un abrazo y muchas bendiciones!!
 
Muy hermoso y buen cuento Alicia, me ha gustado mucho. Me ha ayudado a pensar como escribir un poema sobre la amistad que tenia pensado. Enhorabuena por la calidad de tu cuento y por el premio del concurso. Besos para ti amiga.
 
Ayyy Alicia, qué cuento más didáctico, todos aprendemos de sus enseñanzas, los niños y los mayores, y es que la paz consiste en un entendimiento, en un diálogo donde priven la armonía y el amor, sólo así no habrá guerras ni odios, ayudándonos y comprendiéndonos y aceptándonos unos a otros. Me ha encantadooooo, y es que escribes con el corazón y me alegro infinito de este 2º premio que merecidamente has obtenido. Te quiero amiga bella, besazos plenos de amistad y cariño, estrellas a porrillo y la máquina al carajillo.
MIL GRACIAS MI BELLA ISA POR TU BELLO COMENTARIO
Y POR TODO LO QUE SIGNIFICA PARA MI TUS BELLAS PALABRAS
APRENDER DE LOS DEMÁS, O DE CUENTOS O RELATOS
ES INTERESANTE, besos con abrazos y mis te quiero maresssssssssssssssssss
 
Muy bonito relato, y aleccionador, mi querida amiga. Siempre podemos acudir al refrán de que dos no pelean si uno no quiere, jajaja. Y hacer el bien, para jactarse después no es elegante. José puso a cada cual en su sitio con sus sabias palabras.

Besos, bonita azteca, besos en alas de los vientos.
mi buen amigo virtus mil gracias por tu bello comentario en mis letras
asi es, tu mano izquierda no debe saber lo que hace tu mano derecha
abrazos con mis saludos mi bello
besos en alas del viento
 
Excelente e interesante cuento con una hermosa moraleja: la amistad es un preciado bien que hay que cuidar para que cada día crezca y se fortalezca.
Muy bonito relato, querida amiga Alicia.
Un abrazo
MIL GRACIAS MI BELLO Y QUERIDO AMIGO ALBERTO
PARA MI TUS COMENTARIOS SON UN HALAGO
QUE ERES TREMENDO POETA
abrazos con mis te quiero maressssssssssss
 
¡Plás, plás, plásssss!
Te aplaudo de pié mi bella por este hermosa lección que nos compartes.
Tomemos ejemplo y no peleemos más en busca de premios, jejejeje. Por quien lo hizo mejor.
Ayyyssss, yo quiero ser como tú de mayor, jejeje.
Recibe mi cariño y total aprobación a tu bello gesto compartido.
Besossssssss hasta el cielo de tus ojos.
Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuááááá.
Vidal
muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuackkkk mil gracias mil besos
por ser mi dulce de leche por apapacahrme
con tus bellos comentarios
por ser un pedazo de dulce de leche que quiero maresssssssssssssssssssssssss
 
Muy bello el cuento Alicia, buena moraleja !!!
Los buenos actos hay que hacerlos porque sí, no por llevarse mérito...
La amistad hay que valorarla y cuidarla. Un abrazo estimada amiga.
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muy bello el cuento alicia, buena moraleja !!!
Los buenos actos hay que hacerlos porque sí, no por llevarse mérito...
La amistad hay que valorarla y cuidarla. Un abrazo estimada amiga.
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mil gracias mi bello amigo carlos
por dejar tan bello comentario
abrazos con saludos
 

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