Existen tristezas rebeldes
de esas que no han querido irse
de aquellas
inconteniblemente
marchitadas por el tiempo.
Tristezas de espejos y lagunas
quebradas,
de tejuelas que crujen
al sonido de un temporal de viento.
Están tambien las otras
las desgarradas,
las sin plumaje
que resquebrajan
la pesadumbre
cotidiana de la existencia.
Entonces me miro amanecer
en una isla sonora de truenos
y siembras de otros,
no he sembrado
nada, nada de lo que mis ojos insulares
y mis manos quisieron.
Mayo / 2019
de esas que no han querido irse
de aquellas
inconteniblemente
marchitadas por el tiempo.
Tristezas de espejos y lagunas
quebradas,
de tejuelas que crujen
al sonido de un temporal de viento.
Están tambien las otras
las desgarradas,
las sin plumaje
que resquebrajan
la pesadumbre
cotidiana de la existencia.
Entonces me miro amanecer
en una isla sonora de truenos
y siembras de otros,
no he sembrado
nada, nada de lo que mis ojos insulares
y mis manos quisieron.
Mayo / 2019