Francisco Ruzafa .
Poeta asiduo al portal
Su voz irrumpió en el
escenario. Varonil, perfecta.
Sus matices volaron en el auditorio
como plumas de ganso
de un sueño
que deshace una almohada.
Cual diapasón
que con pasión
pronuncia vibraciones
imperceptibles
etéreas.
Su mirada alegre.
Su agradecimiento
y el nuestro.
Unidos como
las notas musicales
de un pentagrama mágico
que acompasa silencios
con aplausos.
Comienzo y carrera
de la vida de un artista.
La noche y el vinilo
recogen sus sueños.
Y estos
vuelan y vuelan inmortales
escenario. Varonil, perfecta.
Sus matices volaron en el auditorio
como plumas de ganso
de un sueño
que deshace una almohada.
Cual diapasón
que con pasión
pronuncia vibraciones
imperceptibles
etéreas.
Su mirada alegre.
Su agradecimiento
y el nuestro.
Unidos como
las notas musicales
de un pentagrama mágico
que acompasa silencios
con aplausos.
Comienzo y carrera
de la vida de un artista.
La noche y el vinilo
recogen sus sueños.
Y estos
vuelan y vuelan inmortales