El escritor del lago
Poeta recién llegado
El silencio.
Ya partió
y roto dejó mi hasta entonces inquebrantable alma.
El dolor está,
tú no.
Ya no.
Y ahora sólo puedo preguntarme porqué.
Qué sentido tuvo todo aquello,
que melodía sonó en nuestros oídos que ahora ya no volverá a sonar.
El silencio quedó tras tu partir.
Mis sueños ya no están,
porque no duermo desde entonces.
La noche es un animal que me devora.
Mi vida es un reflejo de mis sentimientos
y ahora son grises y fríos como el invierno.
Quiero escuchar tu melodía.
Ver tu rostro entre las sombras que me asfixian y me agotan.
Mi corazón se está desgastando y ya no puede más.
No sin ti.
Vuelve a darme tu aliento.
A tomarme de la mano y sentir que sigo vivo, porque me apago.
Y las noches se hacen eternas,
como mi pesar.
Adiós.
El silencio quedó…
Y tú no.
Ya partió
y roto dejó mi hasta entonces inquebrantable alma.
El dolor está,
tú no.
Ya no.
Y ahora sólo puedo preguntarme porqué.
Qué sentido tuvo todo aquello,
que melodía sonó en nuestros oídos que ahora ya no volverá a sonar.
El silencio quedó tras tu partir.
Mis sueños ya no están,
porque no duermo desde entonces.
La noche es un animal que me devora.
Mi vida es un reflejo de mis sentimientos
y ahora son grises y fríos como el invierno.
Quiero escuchar tu melodía.
Ver tu rostro entre las sombras que me asfixian y me agotan.
Mi corazón se está desgastando y ya no puede más.
No sin ti.
Vuelve a darme tu aliento.
A tomarme de la mano y sentir que sigo vivo, porque me apago.
Y las noches se hacen eternas,
como mi pesar.
Adiós.
El silencio quedó…
Y tú no.