Kratos Peru
Poeta asiduo al portal
El olor a café
se desprende
entre las comisuras
del día que, a tientas,
resurge.
Los gallos anuncian
que es hora de levantarse.
En la sala está la mesa
vestida de blanco
con un velón, un sagrado corazón,
un ramo de flores que,
apenas tiene fuerza y mil preguntas.
Un día somos el ventarrón
que soporta la tarde,
la cascada imponente
que rebosa las montañas...
Somos ira, angustia, tristeza, miedo,
melancolía, enojo, impertinencia,
pecado, bondad... luego silencio.
Es difícil no pensar
en estos días en pausas oblicuas
que nos arañaron las entrañas;
tan difícil es también ser vencejo
sin fuerza en días que se tornan
mustios pero no te vuelves río;
y en la garganta se anudan
sensaciones llenas de incógnitas.
Ya solo queda llenar la maleta
con tu recuerdo, madre.
se desprende
entre las comisuras
del día que, a tientas,
resurge.
Los gallos anuncian
que es hora de levantarse.
En la sala está la mesa
vestida de blanco
con un velón, un sagrado corazón,
un ramo de flores que,
apenas tiene fuerza y mil preguntas.
Un día somos el ventarrón
que soporta la tarde,
la cascada imponente
que rebosa las montañas...
Somos ira, angustia, tristeza, miedo,
melancolía, enojo, impertinencia,
pecado, bondad... luego silencio.
Es difícil no pensar
en estos días en pausas oblicuas
que nos arañaron las entrañas;
tan difícil es también ser vencejo
sin fuerza en días que se tornan
mustios pero no te vuelves río;
y en la garganta se anudan
sensaciones llenas de incógnitas.
Ya solo queda llenar la maleta
con tu recuerdo, madre.
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