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Tu partida

Kratos Peru

Poeta asiduo al portal
El olor a café
se desprende
entre las comisuras
del día que, a tientas,
resurge.
Los gallos anuncian
que es hora de levantarse.
En la sala está la mesa
vestida de blanco
con un velón, un sagrado corazón,
un ramo de flores que,
apenas tiene fuerza y mil preguntas.

Un día somos el ventarrón
que soporta la tarde,
la cascada imponente
que rebosa las montañas...
Somos ira, angustia, tristeza, miedo,
melancolía, enojo, impertinencia,
pecado, bondad... luego silencio.

Es difícil no pensar
en estos días en pausas oblicuas
que nos arañaron las entrañas;
tan difícil es también ser vencejo
sin fuerza en días que se tornan
mustios pero no te vuelves río;
y en la garganta se anudan
sensaciones llenas de incógnitas.

Ya solo queda llenar la maleta
con tu recuerdo, madre.
 
Última edición:
Hola Alejandro. Es un poema hermoso, compañero, pero no me encaja demasiado en realistas; demasiadas figuras retóricas, muy lírico y alejado del lenguaje realista o coloquial. Creo que encajaría más en melancólicos o en existencialistas, ya me dices. Un abrazo amigo.
 
Hola Alejandro. Es un poema hermoso, compañero, pero no me encaja demasiado en realistas; demasiadas figuras retóricas, muy lírico y alejado del lenguaje realista o coloquial. Creo que encajaría más en melancólicos o en existencialistas, ya me dices. Un abrazo amigo.
Gracias, Luis. Es difícil no dejarse llevar por la melancolía al morir la madre, amigo. Vos sabés más que yo dónde ubicarlo. Echalo a melancolías. Un fuerte brazo.
 
Gracias, Luis. Es difícil no dejarse llevar por la melancolía al morir la madre, amigo. Vos sabés más que yo dónde ubicarlo. Echalo a melancolías. Un fuerte brazo.

Sí, es casi imposible escribir algo que no derroche dolor y sentimiento ante esa situación, vaya mi sincero pésame, amigo.
El poema es muy bello. Te lo pongo en melancólicos. Un fuerte abrazo.
 
El olor a café
se desprende
entre las comisuras
del día que, a tientas,
resurge.
Los gallos anuncian
que es hora de levantarse.
En la sala está la mesa
vestida de blanco
con un velón, un sagrado corazón,
un ramo de flores que,
apenas tiene fuerza y mil preguntas.

Un día somos el ventarrón
que soporta la tarde,
la cascada imponente
que rebosa las montañas...
Somos ira, angustia, tristeza, miedo,
melancolía, enojo, impertinencia,
pecado, bondad... luego silencio.

Es difícil no pensar
en estos días en pausas oblicuas
que nos arañaron las entrañas;
tan difícil es también ser vencejo
sin fuerza en días que se tornan
mustios pero no te vuelves río;
y en la garganta se anudan
sensaciones llenas de incógnitas.

Ya solo queda llenar la maleta
con tu recuerdo, madre.
Somos, al fin y al cabo, con lo que nos rodea, atenaza o nos da alas... y con el recuerdo de lo orgánico invisible y de los lazos inolvidables.
Un precioso poema que lleva un ritmo perfecto en cada uno de sus versos y un sabor a hogar y a profunda despedida.
Todo un allazgo tu poema, Kratos, y que siguen muchos más.
Un abrazote, compañero, hasta tus tierras.
 
Somos, al fin y al cabo, con lo que nos rodea, atenaza o nos da alas... y con el recuerdo de lo orgánico invisible y de los lazos inolvidables.
Un precioso poema que lleva un ritmo perfecto en cada uno de sus versos y un sabor a hogar y a profunda despedida.
Todo un allazgo tu poema, Kratos, y que siguen muchos más.
Un abrazote, compañero, hasta tus tierras.
Muchas gracias por acompañarme en estos versos de despedida. Gracias por ese abrazo que casi lo sentí. Otro abrazo fuerte de vuelta.
 
Hola Alejandro. Es un poema hermoso, compañero, pero no me encaja demasiado en realistas; demasiadas figuras retóricas, muy lírico y alejado del lenguaje realista o coloquial. Creo que encajaría más en melancólicos o en existencialistas, ya me dices. Un abrazo amigo.
Es cierto, un día seremos silencio que hace eco en el vacío de la partida...
Muy sentidos y dolorosos versos pero, sin embargo, muy bellos.
Un fuerte abrazo.
 
Somos, al fin y al cabo, con lo que nos rodea, atenaza o nos da alas... y con el recuerdo de lo orgánico invisible y de los lazos inolvidables.
Un precioso poema que lleva un ritmo perfecto en cada uno de sus versos y un sabor a hogar y a profunda despedida.
Todo un allazgo tu poema, Kratos, y que siguen muchos más.
Un abrazote, compañero, hasta tus tierras.
Cierto, compañero, somos todo lo que nos rodea durante la vida. Gracias por acercarte a leer estos versos. Un fuerte abrazo.
 
El olor a café
se desprende
entre las comisuras
del día que, a tientas,
resurge.
Los gallos anuncian
que es hora de levantarse.
En la sala está la mesa
vestida de blanco
con un velón, un sagrado corazón,
un ramo de flores que,
apenas tiene fuerza y mil preguntas.

Un día somos el ventarrón
que soporta la tarde,
la cascada imponente
que rebosa las montañas...
Somos ira, angustia, tristeza, miedo,
melancolía, enojo, impertinencia,
pecado, bondad... luego silencio.

Es difícil no pensar
en estos días en pausas oblicuas
que nos arañaron las entrañas;
tan difícil es también ser vencejo
sin fuerza en días que se tornan
mustios pero no te vuelves río;
y en la garganta se anudan
sensaciones llenas de incógnitas.

Ya solo queda llenar la maleta
con tu recuerdo, madre.

Tu sagrado corazón, Poeta. Ella eres tú ahora, habitante eterna de tu corazón. Ella, el corazón de tu corazón.
 

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