TÚ
Fueron tus besos
la dúctil arcilla sobre la que yo
creaba.
Y la luz que brotaba de mis ojos
te daba razón y forma.
Refrescábamos esa tu arcilla
con los sudores tempranos
del encuentro.
Y yo te re-creaba.
Así veranos y días.
Así ópimos otoños de frutos
suculentos.
Éramos epifanía y canto,
aurora encendida tras la noche
iluminada.
Eras, tú, la canción que no me cesa,
el agua del arroyo murmuroso
atemperando mis ardores otoñales.
Eres, ahora, el vacío de la ausencia.
Eres la parte arrancada
de mi alma:
tú.
Fueron tus besos
la dúctil arcilla sobre la que yo
creaba.
Y la luz que brotaba de mis ojos
te daba razón y forma.
Refrescábamos esa tu arcilla
con los sudores tempranos
del encuentro.
Y yo te re-creaba.
Así veranos y días.
Así ópimos otoños de frutos
suculentos.
Éramos epifanía y canto,
aurora encendida tras la noche
iluminada.
Eras, tú, la canción que no me cesa,
el agua del arroyo murmuroso
atemperando mis ardores otoñales.
Eres, ahora, el vacío de la ausencia.
Eres la parte arrancada
de mi alma:
tú.