Tus manos

Marla

Poeta fiel al portal
Esta holgura de la distancia me llueve a cántaros.
Este vaso de ausencias
es un manto de hielo cubriendo los dilatados trayectos
de oquedad
dibujados en las palmas de mi nombre.
Solo tus manos me salvan de esta pálida cárcel cotidiana.
Creo en ellas, son dogma donde la tierra y el fuego se aquilatan
y pronuncian el latido de una verdad dictada en la epidermis.
Y mis valles se inclinan a besarlas,
y las montañas tiemblan bajo la dictadura
de su canto,
y hay un ave apresada en los extraños pliegues de mis nidos
que aprendió a reconocer los bosques de tu boca.
Tus manos me bautizan a golpe de caricia;
tus manos, que saben pronunciar como nadie
el idioma rojo del amor,
cortan un traje de fuego
a mi medida,
un paisaje
donde expandir los mapas de tu piel
y hacerse mi numen,
mi religión,
mi única patria verdadera.
 
Esta holgura de la distancia me llueve a cántaros.
Este vaso de ausencias
es un manto de hielo cubriendo los dilatados trayectos
de oquedad
dibujados en las palmas de mi nombre.
Solo tus manos me salvan de esta pálida cárcel cotidiana.
Creo en ellas, son dogma donde la tierra y el fuego se aquilatan
y pronuncian el latido de una verdad dictada en la epidermis.
Y mis valles se inclinan a besarlas,
y las montañas tiemblan bajo la dictadura
de su canto,
y hay un ave apresada en los extraños pliegues de mis nidos
que aprendió a reconocer los bosques de tu boca.
Tus manos me bautizan a golpe de caricia;
tus manos, que saben pronunciar como nadie
el idioma rojo del amor,
cortan un traje de fuego
a mi medida,
un paisaje
donde expandir los mapas de tu piel
y hacerse mi numen,
mi religión,
mi única patria verdadera.
Siempre escribes con esa fuerza única que arropa los sentidos, disfruto de tu bello arte una vez más, saludos y abrazos.
 
Esta holgura de la distancia me llueve a cántaros.
Este vaso de ausencias
es un manto de hielo cubriendo los dilatados trayectos
de oquedad
dibujados en las palmas de mi nombre.
Solo tus manos me salvan de esta pálida cárcel cotidiana.
Creo en ellas, son dogma donde la tierra y el fuego se aquilatan
y pronuncian el latido de una verdad dictada en la epidermis.
Y mis valles se inclinan a besarlas,
y las montañas tiemblan bajo la dictadura
de su canto,
y hay un ave apresada en los extraños pliegues de mis nidos
que aprendió a reconocer los bosques de tu boca.
Tus manos me bautizan a golpe de caricia;
tus manos, que saben pronunciar como nadie
el idioma rojo del amor,
cortan un traje de fuego
a mi medida,
un paisaje
donde expandir los mapas de tu piel
y hacerse mi numen,
mi religión,
mi única patria verdadera.

Exquisito poema, llega como un dulce bálsamo a la mente.
 
Para concebir pureza es necesario tener más que talento. El símbolo de las manos, que no necesitan estar atadas al cuerpo porque en sí mismas son relámpago, y pueden iluminar el bosque del olvido, las manos que acarician mejor que una brisa de narcisos. Maravilloso poema, querida amiga.
 
Última edición:
"tus manos, que saben pronunciar como nadie
el idioma rojo del amor,
cortan un traje de fuego
a mi medida,
un paisaje
donde expandir los mapas de tu piel
y hacerse mi numen,
mi religión,
mi única patria verdadera."


Un poema precioso, Rosa. Estos versos finales lo cierran de manera fantástica. Mis felicitaciones, querida amiga. Un abrazo.
 
Esta holgura de la distancia me llueve a cántaros.
Este vaso de ausencias
es un manto de hielo cubriendo los dilatados trayectos
de oquedad
dibujados en las palmas de mi nombre.
Solo tus manos me salvan de esta pálida cárcel cotidiana.
Creo en ellas, son dogma donde la tierra y el fuego se aquilatan
y pronuncian el latido de una verdad dictada en la epidermis.
Y mis valles se inclinan a besarlas,
y las montañas tiemblan bajo la dictadura
de su canto,
y hay un ave apresada en los extraños pliegues de mis nidos
que aprendió a reconocer los bosques de tu boca.
Tus manos me bautizan a golpe de caricia;
tus manos, que saben pronunciar como nadie
el idioma rojo del amor,
cortan un traje de fuego
a mi medida,
un paisaje
donde expandir los mapas de tu piel
y hacerse mi numen,
mi religión,
mi única patria verdadera.


Fantastico, maravilloso, romantico y dulcemente DIVINO marla,

estoy fascinado tras leerte, que sepas ganaste un nuevo admirador.... percibo un gran talento felicidades... saludos poetiza
 
Esta holgura de la distancia me llueve a cántaros.
Este vaso de ausencias
es un manto de hielo cubriendo los dilatados trayectos
de oquedad
dibujados en las palmas de mi nombre.
Solo tus manos me salvan de esta pálida cárcel cotidiana.
Creo en ellas, son dogma donde la tierra y el fuego se aquilatan
y pronuncian el latido de una verdad dictada en la epidermis.
Y mis valles se inclinan a besarlas,
y las montañas tiemblan bajo la dictadura
de su canto,
y hay un ave apresada en los extraños pliegues de mis nidos
que aprendió a reconocer los bosques de tu boca.
Tus manos me bautizan a golpe de caricia;
tus manos, que saben pronunciar como nadie
el idioma rojo del amor,
cortan un traje de fuego
a mi medida,
un paisaje
donde expandir los mapas de tu piel
y hacerse mi numen,
mi religión,
mi única patria verdadera.


Hermoso, muy hermoso...

Un gran abrazo Marla

Palmira
 

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