Caen uno por uno tus cerrojos
delante de tus voces más ausentes,
aquellas que lanzaste cual despojos
y no enseñaste cómo ser valientes.
Muda kinesis en los surcos rojos.
Se pierden en tu bruma los ambientes.
Creo más en tus órbitas, tus ojos,
que vuelan cuando dicen que me mientes.
¿Sabe el silencio de lo que se trata?
¿acaso disimula un nuevo aroma?
¿Sabes de qué color es mi corbata?
¿Desde cuándo procuro tu glaucoma?
Negarme tu mirada te delata
y toda nuestra farsa se desploma.
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