Alfonso Sáenz
Poeta recién llegado
Me vuelvo volátil, aminoro hacia arriba
un fino pensamiento que mezo en las nubes
y enloquezco al vaciar mi rutina
sobre sueños que ahora tú ves que tuve.
Mis ojos cierran por un minuto
y los tuyos apuntan a otro sitio,
por actos retorcidos no me inmuto,
pero, es que tu mirada me unta frío.
Navegaste entonces estas saladas aguas
que pesadas y claras emergen
desde mis castañas ventanas
que, como un tibio beso, te envuelven.
Rápido alzo un impetuoso grito,
quiero el auxilio de tu atención,
mas no responde siquiera un grillo
¿Cómo espero escuchar tu canción?
¿Cómo sumerjo mi esencia
y la pongo a nadar?
Dime cómo quitarte lo necia
y tu orgullo ahogar.
Gota a gota cambias de espacio...
¡Anda y copia formas y tamaños
mientras te persigo despacio
imitando rituales de antaño!
¡Mejor nos mato con fuertes susurros!,
peor el dolor de cada respiro.
¡Mejor nos revivo con débiles gritos!,
peor no sentir de la brisa un murmuro.
Me vuelvo denso, creciente bajo,
ya no poseo entrega
ni busco atajos
hacia aquello que no llega.
un fino pensamiento que mezo en las nubes
y enloquezco al vaciar mi rutina
sobre sueños que ahora tú ves que tuve.
Mis ojos cierran por un minuto
y los tuyos apuntan a otro sitio,
por actos retorcidos no me inmuto,
pero, es que tu mirada me unta frío.
Navegaste entonces estas saladas aguas
que pesadas y claras emergen
desde mis castañas ventanas
que, como un tibio beso, te envuelven.
Rápido alzo un impetuoso grito,
quiero el auxilio de tu atención,
mas no responde siquiera un grillo
¿Cómo espero escuchar tu canción?
¿Cómo sumerjo mi esencia
y la pongo a nadar?
Dime cómo quitarte lo necia
y tu orgullo ahogar.
Gota a gota cambias de espacio...
¡Anda y copia formas y tamaños
mientras te persigo despacio
imitando rituales de antaño!
¡Mejor nos mato con fuertes susurros!,
peor el dolor de cada respiro.
¡Mejor nos revivo con débiles gritos!,
peor no sentir de la brisa un murmuro.
Me vuelvo denso, creciente bajo,
ya no poseo entrega
ni busco atajos
hacia aquello que no llega.