Un ligero temblor precede el acto
de cómplices dejando caer el velo
rendidos al poder del simple tacto.
Caricia es voz, suave terciopelo.
Latidos marcan el momento exacto.
Nos guían nuestros pasos a ese cielo.
Oídos agradecen cada impacto
y tímidas sonrisas rompen hielo.
Y los ojos clavados siguen ruta
de caminos trazados por destino
que en esta noche cálida debuta.
Se despliega el telón de peregrino
El árbol reservó su dulce fruta
para ofrendar su delicioso vino.