karyL
Poeta asiduo al portal
Reconoces las voces de la razón
las has callado antes
entre estrujados abrazos y dagas
cada embestida perfumada
tu ciega mirada busca algún regazo de oscuridad...
-3 minutos ...-
El espejo sucumbe
rompe los cristales de la verdad
y solo observas los pechos
el cuerpo tan frágil, tan pálido y afligido
pequeñas costillas
una acá ... una allá...
tan bella.
Cualquiera podría querer un pedazo
(¡Oh!... ¿toda?)
Y ahora...
siento los primeros hilos de la luz lunar
una aguja entre sus labios
alguna mas cosiendo entre sus piernas
¡una muñeca!
tan maniobrable... ilusamente pensaba que podría morir
pero entre mas quieres algo menos lo consigues.
¿Què estará al otro lado del espejo?
esa fúnebre sombra, ese escape a lo real
¡Que asqueroso!
el dolor excita tu alma, tus placeres mundanos
¡oh! tan divinamente esclava
Solo roza tus manos
tu silueta, perfecta
inundada de vomito al amar...
Imploro ahora...
poder sentir fuera de este espejismo.
y si no lo logro
quedara esta mueca, vacía pero sincera
de que tres palabras
bastarían para revivir el deseo.
(¿Muriò?)
las has callado antes
entre estrujados abrazos y dagas
cada embestida perfumada
tu ciega mirada busca algún regazo de oscuridad...
-3 minutos ...-
El espejo sucumbe
rompe los cristales de la verdad
y solo observas los pechos
el cuerpo tan frágil, tan pálido y afligido
pequeñas costillas
una acá ... una allá...
tan bella.
Cualquiera podría querer un pedazo
(¡Oh!... ¿toda?)
Y ahora...
siento los primeros hilos de la luz lunar
una aguja entre sus labios
alguna mas cosiendo entre sus piernas
¡una muñeca!
tan maniobrable... ilusamente pensaba que podría morir
pero entre mas quieres algo menos lo consigues.
¿Què estará al otro lado del espejo?
esa fúnebre sombra, ese escape a lo real
¡Que asqueroso!
el dolor excita tu alma, tus placeres mundanos
¡oh! tan divinamente esclava
Solo roza tus manos
tu silueta, perfecta
inundada de vomito al amar...
Imploro ahora...
poder sentir fuera de este espejismo.
y si no lo logro
quedara esta mueca, vacía pero sincera
de que tres palabras
bastarían para revivir el deseo.
(¿Muriò?)
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