Un día

Rogelio Miranda

Poeta que considera el portal su segunda casa
Un día

Te llevé en mi alma por doquier,
te amé en silencio, sin que tú lo supieras,
pude disfrutar de tu amor, sin que tú lo supieras,
fuimos el uno para el otro, sin que tú lo supieras.

Me quisiste a tu manera, yo también te quise,
- a mi manera -,
los dos, juntos, éramos grandes...
¡ La pareja perfecta! En un mundo perfecto,
que fue construido sólo para los dos.

¡ Qué no fuimos allí...en medio de la soledad inmaculada!
Allí fuimos los dos, lo que habíamos soñado ser...
tú, mi eterna compañera, mi confidente,
yo, tu príncipe azul, tu caballero,
lo fuimos todo, mi amor... sin que tú lo supieras.

De nada sirvió tu renuncia precipitada,
- porque jamás me di por enterado-,
de nada sirvió tu intento de escaparte... de olvidarme,
porque en silencio seguías siendo mía.


Autor: Rogelio Miranda


 
Pues donde me habré quedado yo...
mmm o a quién tengo aquí, obvio sin que lo sepa.:)
Mira que poema tan hermoso en esa platónica forma de
retenerle, sin que se de por enterada, un saludo poeta.
 
El sueño tambien es valido para el amor, a veces es la única manera de sentir a la persona amada.
Excelente inspiración.
Buen día tengas.
 
De nada sirvió tu renuncia precipitada,
- porque jamás me di por enterado-,
de nada sirvió tu intento de escaparte... de olvidarme,
porque en silencio seguías siendo mía.


Más claro, ni el agua

excelente versar poeta.

Aplausos y estrellas desde mi orilla de mar.
 
Un regalo de tu tiempo me trajo a caminar tus letras. He disfrutado varias de ellas. Tiene tu versar la fuerza que toca, que transmite, además de que su lectura es fluida y me gusta el ritmo con que escribes.
Gracias por el tiempo que pasé disfrutando de su lectura.
 
A veces pensamos y sentimos de forma utopica, puedes abrir el corazon a alguien pero jamas podra ingresar en tu cabeza saludos poeta desde la mitad del mundo Ecuador
 
Hola Rogelio, me has humedecido las pupilas de lágrimas...vaya fuerza y sentimiento...y si, a veces damos todo o al menos todo lo que podemos dar... pero a veces para ese ser, es invisible... y a veces, nos queda solo amar en complicidad del silencio a la sombra de los recuerdos...un gusto leerte... me despido con la frase aquella del Principito: "no se ve bien, sino con el corazón...lo esencial, es invisible a los ojos..." Un abrazo hermano!!
 
Hermoso. Es como tomar de la vida lo mejor e ignorar lo que no quieres reconocer. No sé qué tan bueno sea esta manera de enfrentar las cosas pero si ambos tuvieron un amor especial en que ninguno de los sabía tanto de lo que representaban para ambos, a veces las cosas no hay que decirlas, es mejor hacerlas y sentirlas. Entiendo esa parte en que dices que compartieron tanto, aún no sabiendo claramente donde iban, sabías tú que ella no se iba tan fácilmente, porque no nomás. No es fácil deshacer una relación. La costumbre también es muy fuerte, a veces más que el amor. De este también sé un poquito porque lo conozco de muy cerca. Hiciste una Poesía genial. Me gustó el desarrollo, tus énfasis, tus pausas y exclamaciones y esa serenidad que se aprecia en el cierre. Buenísima. Muchas gracias. Saludos
 
Querida Elisalle, tal vez seas una más de los tantos que están creyendo que estoy
escribiendo en el presente, te diré que la mayoría de mis escritos aquí publicados,
ya vienen con un arrastre de más de 30 años. Así, que ahora mismo no tengo ningún
problema amoroso, digo ésto, porque estoy notando que están preocupados por un dolor
del pasado.
 
es como una bella promesa, grato leerte
Un día

Te llevé en mi alma por doquier,
te amé en silencio, sin que tú lo supieras,
pude disfrutar de tu amor, sin que tú lo supieras,
fuimos el uno para el otro, sin que tú lo supieras.

Me quisiste a tu manera, yo también te quise,
- a mi manera -,
los dos, juntos, éramos grandes...
¡ La pareja perfecta! En un mundo perfecto,
que fue construido sólo para los dos.

¡ Qué no fuimos allí...en medio de la soledad inmaculada!
Allí fuimos los dos, lo que habíamos soñado ser...
tú, mi eterna compañera, mi confidente,
yo, tu príncipe azul, tu caballero,
lo fuimos todo, mi amor... sin que tú lo supieras.

De nada sirvió tu renuncia precipitada,
- porque jamás me di por enterado-,
de nada sirvió tu intento de escaparte... de olvidarme,
porque en silencio seguías siendo mía.


Autor: Rogelio Miranda


 

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