un dolor sin nombre
ya no acierto a decir lo que me duele
cuando me duele el alma.
son mil cosas que no me pertenecen,
es una historia ajena dislocada.
todo el dolor del mundo
ha atracado sobre mi ser
sus puntiagudas aguas
-cristales, carne adentro
hasta la médula;
donde todo se hace sustancia.
los ojos sin remedio llorosos
van sorbiendo un espanto
sin palabras
porque suenan los dolores
- ¡no sé dónde!!
pero en todas las tangentes de mi alma.
la tierra es un cajón,
bajo los recuerdos hinchados
que machacan alegrías
que quizá nunca han existido,
pero que fueron esperanza
una vez.
la esperanza ¡es de ayer!
hoy solo quedan unas manos
que exprimen a la nada
me duele un corazón que no es el mío,
que me late en la maldita distancia
pero empiezo a sentir cauterizadas
estas heridas que presiento en torno
como luces lejanas en la noche,
de este dolor sin nombre
que yo nombro.
porque siento que dios,
como una mano me ha puesto
su ternura sobre el hombro