Un hombre, una mujer

miguegarza

Poeta que considera el portal su segunda casa
Un hombre, una mujer están a solas
en brazos del amor o del deseo
por una eternidad, un parpadeo,
son, sin morir, agonizantes olas.

Una ofrenda de trémulas farolas,
entrega sin reserva y sin rodeo
del jardín del edén divino empleo
y fiesta de la luz en las corolas.

Un hombre, una mujer, son un instante
sin ayer, sin ahora y sin mañana,
concilio de la piel y del sentido.

Del día y de la noche su semblante,
de la gloria, su forma más humana,
un hombre, una mujer en un latido.
 
Última edición:
Muchas gracias, Miguel. Muy buen soneto. Es APTO. Un saludo. Luis
 
Un hombre, una mujer están a solas
en brazos del amor o del deseo,
por una eternidad, un parpadeo,
son, sin morir, agonizantes olas.

Una ofrenda de trémulas farolas,
entrega sin reserva y sin rodeo
del jardín del edén divino empleo
y fiesta de la luz en las corolas.

Un hombre, una mujer, son un instante
sin ayer, sin ahora y sin mañana,
concilio de la piel y del sentido.

Del día y de la noche su semblante,
de la gloria, su forma más humana,
un hombre, una mujer en un latido.
Excelsa poesía Migue,
Sin dudas que el amor dibujado en el acto de la entrega es la forma más humana de la gloria.
Un abrazo poeta
 
Un hombre, una mujer están a solas
en brazos del amor o del deseo,
por una eternidad, un parpadeo,
son, sin morir, agonizantes olas.

Una ofrenda de trémulas farolas,
entrega sin reserva y sin rodeo
del jardín del edén divino empleo
y fiesta de la luz en las corolas.

Un hombre, una mujer, son un instante
sin ayer, sin ahora y sin mañana,
concilio de la piel y del sentido.

Del día y de la noche su semblante,
de la gloria, su forma más humana,
un hombre, una mujer en un latido.
Buenos días
Ver tanta copa relucir se me hacen los ojos locos de envidia
Que bellas palabras pones
Gracias
Un saludo
 
Un hombre, una mujer están a solas
en brazos del amor o del deseo,
por una eternidad, un parpadeo,
son, sin morir, agonizantes olas.

Una ofrenda de trémulas farolas,
entrega sin reserva y sin rodeo
del jardín del edén divino empleo
y fiesta de la luz en las corolas.

Un hombre, una mujer, son un instante
sin ayer, sin ahora y sin mañana,
concilio de la piel y del sentido.

Del día y de la noche su semblante,
de la gloria, su forma más humana,
un hombre, una mujer en un latido.


Verdaderamente hermoso.
 

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