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Un hueco contra el olvido

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Y al día siguiente de un día cualquiera,
de ti solo quedaba un hueco,
como el que deja un clavo herrumbroso
en el yeso de la pared.
Podría obviar la metáfora de tu retrato
en la pared, el marco contra el suelo,
el vidrio hecho pedazos, pero se podría pensar
que de ese clavo vencido
pendía cualquier otra cosa, un reloj cucú,
un diploma certificado en hacer pendejadas.
Lo cierto es que desapareciste
de donde de por sí no estabas
y quedó un hoyo oscuro como de algo
que estuvo mucho tiempo clavado.
Dale, pues: ahora eras un hueco; pero no uno
de los muchos que tengo tan ocultos.
Un hueco que fue ausencia que fue presencia,
como la huella digital que queda
en la escena de un crimen,
cinta amarilla alrededor donde las bocas
se cometieron
en besos, en promesas,
y después se traspapela, se pierde, se olvida
sin jamás resolver su misterio.
Ya no era tu cara la cara que me inventaba
para guardarte en el búnker como una lata de frijoles
por si el fin del mundo me sorprendía
de nuevo con hambre, de nuevo con miedo.
Solo un hueco de ti vacío, antiestético,
y yo tan rampante
que ese mismo día, después del día cualquiera,
empecé a llenarlo con el material
más barato de todas las artes y las artesanías:
las palabras.
Ahora mismo trato de ocultar la pared derrumbada
con este lindo certificado que me acredita
como experto en cometer...

bocas que me olvidaron.

08 de mayo de 2024
 
Última edición:
Y al día siguiente de un día cualquiera,
de ti solo quedaba un hueco,
como el que deja un clavo herrumbroso
en el yeso de la pared.
Podría obviar la metáfora de tu retrato
en la pared, el marco contra el suelo,
el vidrio hecho pedazos, pero se podría pensar
que de ese clavo vencido
pendía cualquier otra cosa, un reloj cucú,
un diploma certificado en hacer pendejadas.
Lo cierto es que desapareciste
de donde de por sí no estabas
y quedó un hoyo oscuro como de algo
que estuvo mucho tiempo clavado.
Dale, pues: ahora eras un hueco; pero no uno
de los muchos que tengo tan ocultos.
Un hueco que fue ausencia que fue presencia,
como la huella digital que queda
en la escena de un crimen,
cinta amarilla alrededor donde las bocas
se cometieron
en besos, en promesas,
y después se traspapela, se pierde, se olvida
sin jamás resolver su misterio.
Ya no era tu cara la cara que me inventaba
para guardarte en el búnker como una lata de frijoles
por si el fin del mundo me sorprendía
de nuevo con hambre, de nuevo con miedo.
Solo un hueco de ti vacío, antiestético,
y yo tan rampante
que ese mismo día, después del día cualquiera,
empecé a llenarlo con el material
más barato de todas las artes y las artesanías:
las palabras.
Ahora mismo trato de ocultar la pared derrumbada
con este lindo certificado que me acredita
como experto en cometer...

bocas que me olvidaron.

08 de mayo de 2024
Así queda y así quedamos.

Saludos
 
Y al día siguiente de un día cualquiera,
de ti solo quedaba un hueco,
como el que deja un clavo herrumbroso
en el yeso de la pared.
Podría obviar la metáfora de tu retrato
en la pared, el marco contra el suelo,
el vidrio hecho pedazos, pero se podría pensar
que de ese clavo vencido
pendía cualquier otra cosa, un reloj cucú,
un diploma certificado en hacer pendejadas.
Lo cierto es que desapareciste
de donde de por sí no estabas
y quedó un hoyo oscuro como de algo
que estuvo mucho tiempo clavado.
Dale, pues: ahora eras un hueco; pero no uno
de los muchos que tengo tan ocultos.
Un hueco que fue ausencia que fue presencia,
como la huella digital que queda
en la escena de un crimen,
cinta amarilla alrededor donde las bocas
se cometieron
en besos, en promesas,
y después se traspapela, se pierde, se olvida
sin jamás resolver su misterio.
Ya no era tu cara la cara que me inventaba
para guardarte en el búnker como una lata de frijoles
por si el fin del mundo me sorprendía
de nuevo con hambre, de nuevo con miedo.
Solo un hueco de ti vacío, antiestético,
y yo tan rampante
que ese mismo día, después del día cualquiera,
empecé a llenarlo con el material
más barato de todas las artes y las artesanías:
las palabras.
Ahora mismo trato de ocultar la pared derrumbada
con este lindo certificado que me acredita
como experto en cometer...

bocas que me olvidaron.

08 de mayo de 2024
Hermoso poema que muestra profundos sentimientos! Saludos...
 
Y al día siguiente de un día cualquiera,
de ti solo quedaba un hueco,
como el que deja un clavo herrumbroso
en el yeso de la pared.
Podría obviar la metáfora de tu retrato
en la pared, el marco contra el suelo,
el vidrio hecho pedazos, pero se podría pensar
que de ese clavo vencido
pendía cualquier otra cosa, un reloj cucú,
un diploma certificado en hacer pendejadas.
Lo cierto es que desapareciste
de donde de por sí no estabas
y quedó un hoyo oscuro como de algo
que estuvo mucho tiempo clavado.
Dale, pues: ahora eras un hueco; pero no uno
de los muchos que tengo tan ocultos.
Un hueco que fue ausencia que fue presencia,
como la huella digital que queda
en la escena de un crimen,
cinta amarilla alrededor donde las bocas
se cometieron
en besos, en promesas,
y después se traspapela, se pierde, se olvida
sin jamás resolver su misterio.
Ya no era tu cara la cara que me inventaba
para guardarte en el búnker como una lata de frijoles
por si el fin del mundo me sorprendía
de nuevo con hambre, de nuevo con miedo.
Solo un hueco de ti vacío, antiestético,
y yo tan rampante
que ese mismo día, después del día cualquiera,
empecé a llenarlo con el material
más barato de todas las artes y las artesanías:
las palabras.
Ahora mismo trato de ocultar la pared derrumbada
con este lindo certificado que me acredita
como experto en cometer...

bocas que me olvidaron.

08 de mayo de 2024
Qué bonito que escribes cuando te quitas la camisa y todo ...
Cuando tu alma se libera y sueltas una bandada de palabras ahí...me dejas crucificada entre signos de admiración.
saludos
 
Y al día siguiente de un día cualquiera,
de ti solo quedaba un hueco,
como el que deja un clavo herrumbroso
en el yeso de la pared.
Podría obviar la metáfora de tu retrato
en la pared, el marco contra el suelo,
el vidrio hecho pedazos, pero se podría pensar
que de ese clavo vencido
pendía cualquier otra cosa, un reloj cucú,
un diploma certificado en hacer pendejadas.
Lo cierto es que desapareciste
de donde de por sí no estabas
y quedó un hoyo oscuro como de algo
que estuvo mucho tiempo clavado.
Dale, pues: ahora eras un hueco; pero no uno
de los muchos que tengo tan ocultos.
Un hueco que fue ausencia que fue presencia,
como la huella digital que queda
en la escena de un crimen,
cinta amarilla alrededor donde las bocas
se cometieron
en besos, en promesas,
y después se traspapela, se pierde, se olvida
sin jamás resolver su misterio.
Ya no era tu cara la cara que me inventaba
para guardarte en el búnker como una lata de frijoles
por si el fin del mundo me sorprendía
de nuevo con hambre, de nuevo con miedo.
Solo un hueco de ti vacío, antiestético,
y yo tan rampante
que ese mismo día, después del día cualquiera,
empecé a llenarlo con el material
más barato de todas las artes y las artesanías:
las palabras.
Ahora mismo trato de ocultar la pared derrumbada
con este lindo certificado que me acredita
como experto en cometer...

bocas que me olvidaron.

08 de mayo de 2024
Ayy, como lacera tu canto,
no sé porqué me llega tanto.

Muy buen poema. Siempre un gusto leerte.
 
Y al día siguiente de un día cualquiera,
de ti solo quedaba un hueco,
como el que deja un clavo herrumbroso
en el yeso de la pared.
Podría obviar la metáfora de tu retrato
en la pared, el marco contra el suelo,
el vidrio hecho pedazos, pero se podría pensar
que de ese clavo vencido
pendía cualquier otra cosa, un reloj cucú,
un diploma certificado en hacer pendejadas.
Lo cierto es que desapareciste
de donde de por sí no estabas
y quedó un hoyo oscuro como de algo
que estuvo mucho tiempo clavado.
Dale, pues: ahora eras un hueco; pero no uno
de los muchos que tengo tan ocultos.
Un hueco que fue ausencia que fue presencia,
como la huella digital que queda
en la escena de un crimen,
cinta amarilla alrededor donde las bocas
se cometieron
en besos, en promesas,
y después se traspapela, se pierde, se olvida
sin jamás resolver su misterio.
Ya no era tu cara la cara que me inventaba
para guardarte en el búnker como una lata de frijoles
por si el fin del mundo me sorprendía
de nuevo con hambre, de nuevo con miedo.
Solo un hueco de ti vacío, antiestético,
y yo tan rampante
que ese mismo día, después del día cualquiera,
empecé a llenarlo con el material
más barato de todas las artes y las artesanías:
las palabras.
Ahora mismo trato de ocultar la pared derrumbada
con este lindo certificado que me acredita
como experto en cometer...

bocas que me olvidaron.

08 de mayo de 2024
Te olvidarán las bocas que decís pero no quienes te admiramos tanto al leerte, Pedro querido <3 <3
No sé si este poema es triste o es triste olvidar lo que ya está olvidado.
Te mando un abrazo con mucho cariño
 
Y al día siguiente de un día cualquiera,
de ti solo quedaba un hueco,
como el que deja un clavo herrumbroso
en el yeso de la pared.
Podría obviar la metáfora de tu retrato
en la pared, el marco contra el suelo,
el vidrio hecho pedazos, pero se podría pensar
que de ese clavo vencido
pendía cualquier otra cosa, un reloj cucú,
un diploma certificado en hacer pendejadas.
Lo cierto es que desapareciste
de donde de por sí no estabas
y quedó un hoyo oscuro como de algo
que estuvo mucho tiempo clavado.
Dale, pues: ahora eras un hueco; pero no uno
de los muchos que tengo tan ocultos.
Un hueco que fue ausencia que fue presencia,
como la huella digital que queda
en la escena de un crimen,
cinta amarilla alrededor donde las bocas
se cometieron
en besos, en promesas,
y después se traspapela, se pierde, se olvida
sin jamás resolver su misterio.
Ya no era tu cara la cara que me inventaba
para guardarte en el búnker como una lata de frijoles
por si el fin del mundo me sorprendía
de nuevo con hambre, de nuevo con miedo.
Solo un hueco de ti vacío, antiestético,
y yo tan rampante
que ese mismo día, después del día cualquiera,
empecé a llenarlo con el material
más barato de todas las artes y las artesanías:
las palabras.
Ahora mismo trato de ocultar la pared derrumbada
con este lindo certificado que me acredita
como experto en cometer...

bocas que me olvidaron.

08 de mayo de 2024
Buenas letras, pero eso del cuadro en la pared me evoca algún recuerdo. Un abrazo con la pluma del alma
 
Y al día siguiente de un día cualquiera,
de ti solo quedaba un hueco,
como el que deja un clavo herrumbroso
en el yeso de la pared.
Podría obviar la metáfora de tu retrato
en la pared, el marco contra el suelo,
el vidrio hecho pedazos, pero se podría pensar
que de ese clavo vencido
pendía cualquier otra cosa, un reloj cucú,
un diploma certificado en hacer pendejadas.
Lo cierto es que desapareciste
de donde de por sí no estabas
y quedó un hoyo oscuro como de algo
que estuvo mucho tiempo clavado.
Dale, pues: ahora eras un hueco; pero no uno
de los muchos que tengo tan ocultos.
Un hueco que fue ausencia que fue presencia,
como la huella digital que queda
en la escena de un crimen,
cinta amarilla alrededor donde las bocas
se cometieron
en besos, en promesas,
y después se traspapela, se pierde, se olvida
sin jamás resolver su misterio.
Ya no era tu cara la cara que me inventaba
para guardarte en el búnker como una lata de frijoles
por si el fin del mundo me sorprendía
de nuevo con hambre, de nuevo con miedo.
Solo un hueco de ti vacío, antiestético,
y yo tan rampante
que ese mismo día, después del día cualquiera,
empecé a llenarlo con el material
más barato de todas las artes y las artesanías:
las palabras.
Ahora mismo trato de ocultar la pared derrumbada
con este lindo certificado que me acredita
como experto en cometer...

bocas que me olvidaron.

08 de mayo de 2024

Quienes sabemos de ausencias, sobre todo de seres muy amados, sabemos también que las palabras que necesitan salir para no convertirse en lágrimas, se transforman en poemas sinceros del corazón.
Tu poesía es de esas que se sienten, que necesitan lectura y relectura, poesía que merece comentaros respetuosos y acordes con la profundidad de las temáticas.
Este poema es conmovedor porque nos acerca a todas esas sensaciones que nos hacen humanos.
Aquí se lee la vida, Pedro.
Te admiro mucho y es un gusto dejarte mis palabras.
Que tengas un muy feliz lunes.
Un abrazo.
 
Y es que es jodido, Pedro. Tratar, intentar un olvido cuando la fuerza se imprime desde adentro, desde lo más adentro. Para los que hemos amado con tal intensidad sabemos que olvidar requiere tiempo, lágrimas, uuuff de esas muchas joder que si muchas, muchas hojas rotas y muchos lápices gastados.
Siempre es un gran gusto encontrarse con tus obras, te dejo un abrazo fuerte con todo mi cariño y admiración.
 
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