Histrión
Poeta recién llegado
Un pianista de palabras.
Una marea plácida y quieta, silenciosa cual conciencia de infante, y blanca cual barba de Merlín escurre su espuma salada por encima de las mejillas de esta arena que los milenios luchan por oxidar. Y éste néctar profundo que tiñe igual al soñador y al ignorante es llorado desde algún lugar perdido entre aquellas que los prosaicos llamamos nubes.
El crespón frío nubló las estelas, y mi amigo el nómada cósmico se burló de sus dolencias. Se rió de la única manera que conoce, escribiendo; ¡pero, como si alguien lo leyera!
Por lápiz solo tiene a su conciencia y por lienzo, un deseo que mientras más arde, más se deshila. Me sorprende que le guste comparar las palabras con las teclas de un piano; dice que las palabras opulentas son como las teclas negras del piano sinfónico que hay en su jardín. Siempre dispuestas a vibrar y susurrarte un: "Te quiero" al oído. Las palabras suaves son como las teclas blancas, que te acompañan cuando la imaginación zarpa.
De tanta risa, vi caer la lágrima de mi amigo -que más bien parece mi álter ego-,sobre la cáscara frágil de un lago congelado, ¡y al instante la rompió...!
Entonces, con el hielo por fin roto, intentó con sus dedos infectos algo insólito: se afanó en escribir sobre el agua el poema mas perfecto; ¡pero hasta la belleza se desvanece, pues solo es maia… una ilusión disfrazada de calina, como oasis en el desierto!
Una marea plácida y quieta, silenciosa cual conciencia de infante, y blanca cual barba de Merlín escurre su espuma salada por encima de las mejillas de esta arena que los milenios luchan por oxidar. Y éste néctar profundo que tiñe igual al soñador y al ignorante es llorado desde algún lugar perdido entre aquellas que los prosaicos llamamos nubes.
El crespón frío nubló las estelas, y mi amigo el nómada cósmico se burló de sus dolencias. Se rió de la única manera que conoce, escribiendo; ¡pero, como si alguien lo leyera!
Por lápiz solo tiene a su conciencia y por lienzo, un deseo que mientras más arde, más se deshila. Me sorprende que le guste comparar las palabras con las teclas de un piano; dice que las palabras opulentas son como las teclas negras del piano sinfónico que hay en su jardín. Siempre dispuestas a vibrar y susurrarte un: "Te quiero" al oído. Las palabras suaves son como las teclas blancas, que te acompañan cuando la imaginación zarpa.
De tanta risa, vi caer la lágrima de mi amigo -que más bien parece mi álter ego-,sobre la cáscara frágil de un lago congelado, ¡y al instante la rompió...!
Epílogo:
Entonces, con el hielo por fin roto, intentó con sus dedos infectos algo insólito: se afanó en escribir sobre el agua el poema mas perfecto; ¡pero hasta la belleza se desvanece, pues solo es maia… una ilusión disfrazada de calina, como oasis en el desierto!
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