Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Este estado de cosas en estado de guerra
no conduce a ná bueno;
este amor por lo ajeno,
este juez comunista
que al que trinca lo indulta y al que tose lo encierra;
este culto al inculto,
esta rata buscando en Hamelín un flautista
que apacigüe el tumulto…
Este viaje sin tregua con destino a quién sabe
qué rincón del infierno;
este vicio moderno
de esconder la cabeza
y cerrarle las puertas a la vida con llave;
este coto cerrado,
este margen de dudas, esta incierta certeza
de haber sido engañado…
Esta infame vagancia reclamando un subsidio
para ver de ir tirando;
este cura rezando
con el diablo en la minga;
estos tontos del culo del “procés” en presidio
malmetiendo y jodiendo;
este mundo cargando contra mí su jeringa
porque no le comprendo…
Este amor por sí mismo que con todos se acuesta
y con nadie se casa;
este darnos la brasa
con los putos rebrotes,
que por más que uno aparte las narices, ya apesta;
este gran despilfarro
que enriquece a los ricos y a nosotros, machotes,
nos enfanga en el barro…
Estos gélidos huesos que conduce el hastío
-sin piedad ni criterio-
rumbo a algún cementerio
de cualquier ningún lado;
esta necia costumbre de saltar al vacío
sin mirar si está lleno,
y este afán de morirse sin haber aun sacado
las pezuñas del cieno…
no conduce a ná bueno;
este amor por lo ajeno,
este juez comunista
que al que trinca lo indulta y al que tose lo encierra;
este culto al inculto,
esta rata buscando en Hamelín un flautista
que apacigüe el tumulto…
Este viaje sin tregua con destino a quién sabe
qué rincón del infierno;
este vicio moderno
de esconder la cabeza
y cerrarle las puertas a la vida con llave;
este coto cerrado,
este margen de dudas, esta incierta certeza
de haber sido engañado…
Esta infame vagancia reclamando un subsidio
para ver de ir tirando;
este cura rezando
con el diablo en la minga;
estos tontos del culo del “procés” en presidio
malmetiendo y jodiendo;
este mundo cargando contra mí su jeringa
porque no le comprendo…
Este amor por sí mismo que con todos se acuesta
y con nadie se casa;
este darnos la brasa
con los putos rebrotes,
que por más que uno aparte las narices, ya apesta;
este gran despilfarro
que enriquece a los ricos y a nosotros, machotes,
nos enfanga en el barro…
Estos gélidos huesos que conduce el hastío
-sin piedad ni criterio-
rumbo a algún cementerio
de cualquier ningún lado;
esta necia costumbre de saltar al vacío
sin mirar si está lleno,
y este afán de morirse sin haber aun sacado
las pezuñas del cieno…
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