pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
He despertado llena de sonrisas , bromeando con mi bella señorita, de princesa la he peinado y al Instituto la he acompañado, de regreso a casa con mi plan del día organizado tomo una toalla y a bañar los pensamientos procedí.
El agua recorre mi piel y la presencia de él, invade mi memoria, son los recuerdos, hoy, dagas de filo tan certeros, han cortado mi sonrisa y las lágrimas se funde con el agua.
Siento rabia, lo detesto, me detesto y no puedo evitar el dolor, con tan poco mi amor se conformó, ¿ por qué fui tan generosa? Se lo di todo, mi corazón, mi alma y mi cuerpo y con todo acabo.
Hizo añicos al corazón que por él latió más de lo que debió, ultrajó mi alma y sin importar mi fe, me convirtió en prisionera de todo lo impuro, subastó a mi piel e hizo de mi cuerpo lienzo para cualquier mano que a él, le apeteciera, llenó de miedo al ser que lo amaba mas que a su propia vida, fue mentiroso, embustero, infame y cruel, ¡ Cómo pude creer en él!.
Cada día me recrimino el haberlo amado, me enfoqué en el punto blanco en una pared negra, tanto que llegué a creer que mi vida era más blanco que negro, ahora cada vez que miro atrás desde más lejos, veo la inmensidad de la pared negra y casi no veo el punto blanco, nunca fue lo que creí, nunca llegó lo que esperaba, jamás sería como lo deseaba, al fin al cabo nunca me amó.
El agua recorre mi piel y la presencia de él, invade mi memoria, son los recuerdos, hoy, dagas de filo tan certeros, han cortado mi sonrisa y las lágrimas se funde con el agua.
Siento rabia, lo detesto, me detesto y no puedo evitar el dolor, con tan poco mi amor se conformó, ¿ por qué fui tan generosa? Se lo di todo, mi corazón, mi alma y mi cuerpo y con todo acabo.
Hizo añicos al corazón que por él latió más de lo que debió, ultrajó mi alma y sin importar mi fe, me convirtió en prisionera de todo lo impuro, subastó a mi piel e hizo de mi cuerpo lienzo para cualquier mano que a él, le apeteciera, llenó de miedo al ser que lo amaba mas que a su propia vida, fue mentiroso, embustero, infame y cruel, ¡ Cómo pude creer en él!.
Cada día me recrimino el haberlo amado, me enfoqué en el punto blanco en una pared negra, tanto que llegué a creer que mi vida era más blanco que negro, ahora cada vez que miro atrás desde más lejos, veo la inmensidad de la pared negra y casi no veo el punto blanco, nunca fue lo que creí, nunca llegó lo que esperaba, jamás sería como lo deseaba, al fin al cabo nunca me amó.