Un tango de un cuarto de reloj

danie

solo un pensamiento...
Al compás de un tango canto mis penas,
los abrojos de un viejo bandoneón,
la voz del zorzal con sus sueños de colmenas
que embadurnan las calles porteñas,
las reservadas sendas de la purreta de mi corazón.

Hoy no escribo poemas,
sólo me propongo escribir un tango
de un cuarto de reloj,
un tango en 15 minutos que solvente mis venas
de la duda y el dolor.

Por esos ojos negros escribo hoy,
por esos besos de purreta
que emancipan a la flor,
a la alondra y su alegre primavera,
a las farolas de las callecitas y las veredas
de mis arrabales desbordados de pasión.

Mi vieja escuela no comprende
el porqué de su adiós,
el porqué de esos ojos mielos
que se alejaron sin ninguna razón.

Hoy escribo un tango de un cuarto de reloj,
un sencillo acorde de lágrimas porteñas
con la esperanza de que mi purreta
lo oiga en su lejano rincón.
 
Cuántas veces leo tangos aquí, y qué pocas son las veces que escucho
la voz tanguera, las guitarras y el infaltable bandoneón de fondo.

Muy bueno Danie!

Besos
 
Hermoso poema le dedicas a los tangos, esta música y baile argentinos que son famosos en el mundo entero. Yo disfruto viendo bailar tangos. Un fuerte abrazo.
 
Muy bueno este poema con sabor a tango y melancólico Danie, me ha encantado, estaba por pedirte un baile, pero... no bailo con hombres, jajajajaja Un placer pasar por tu arte poético amigo.
Un fuerte abrazo.
 
Al compás de un tango canto mis penas,
los abrojos de un viejo bandoneón,
la voz del zorzal con sus sueños de colmenas
que embadurnan las calles porteñas,
las reservadas sendas de la purreta de mi corazón.

Hoy no escribo poemas,
sólo me propongo escribir un tango
de un cuarto de reloj,
un tango en 15 minutos que solvente mis venas
de la duda y el dolor.

Por esos ojos negros escribo hoy,
por esos besos de purreta
que emancipan a la flor,
a la alondra y su alegre primavera,
a las farolas de las callecitas y las veredas
de mis arrabales desbordados de pasión.

Mi vieja escuela no comprende
el porqué de su adiós,
el porqué de esos ojos mielos
que se alejaron sin ninguna razón.

Hoy escribo un tango de un cuarto de reloj,
un sencillo acorde de lágrimas porteñas
con la esperanza de que mi purreta
lo oiga en su lejano rincón.


Precioso, elegante y sentido tango. Seguro que tu purreta, lo escuchará en ese rincón y se le llenarán los ojitos de emoción.

Felicitaciones, por tan bellísimo y delicado tango.

Un abrazo.
 

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