danie
solo un pensamiento...
Al compás de un tango canto mis penas,
los abrojos de un viejo bandoneón,
la voz del zorzal con sus sueños de colmenas
que embadurnan las calles porteñas,
las reservadas sendas de la purreta de mi corazón.
Hoy no escribo poemas,
sólo me propongo escribir un tango
de un cuarto de reloj,
un tango en 15 minutos que solvente mis venas
de la duda y el dolor.
Por esos ojos negros escribo hoy,
por esos besos de purreta
que emancipan a la flor,
a la alondra y su alegre primavera,
a las farolas de las callecitas y las veredas
de mis arrabales desbordados de pasión.
Mi vieja escuela no comprende
el porqué de su adiós,
el porqué de esos ojos mielos
que se alejaron sin ninguna razón.
Hoy escribo un tango de un cuarto de reloj,
un sencillo acorde de lágrimas porteñas
con la esperanza de que mi purreta
lo oiga en su lejano rincón.
los abrojos de un viejo bandoneón,
la voz del zorzal con sus sueños de colmenas
que embadurnan las calles porteñas,
las reservadas sendas de la purreta de mi corazón.
Hoy no escribo poemas,
sólo me propongo escribir un tango
de un cuarto de reloj,
un tango en 15 minutos que solvente mis venas
de la duda y el dolor.
Por esos ojos negros escribo hoy,
por esos besos de purreta
que emancipan a la flor,
a la alondra y su alegre primavera,
a las farolas de las callecitas y las veredas
de mis arrabales desbordados de pasión.
Mi vieja escuela no comprende
el porqué de su adiós,
el porqué de esos ojos mielos
que se alejaron sin ninguna razón.
Hoy escribo un tango de un cuarto de reloj,
un sencillo acorde de lágrimas porteñas
con la esperanza de que mi purreta
lo oiga en su lejano rincón.