Una historia no libresca

Anna Politkóvskaya

Poeta fiel al portal
Hubo en la Historia mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
No solo fueron esposas,
madres, amantes, doncellas...;
también lograron laureles
en las artes y en las letras,
como grandes estadistas,
como mujeres de ciencia...
feo asunto que alarmaba
a los hombres de su época,
ya que todos los saberes
de los hombres cosa eran.
A pesar de los obstáculos,
fueron mujeres guerreras
que hasta la vida perdieron
por luchar contra la idea
de que los hombres han sido
superiores siempre a ellas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.

De una Edad Antigua agónica
Hipatia llama a la puerta.
Natural de Alejandría
donde promovió una escuela
dedicada a la razón
del número y de la estrella,
jamás agradó a unas hordas
intolerantes y obsesas,
que en su magisterio vieron
mala magia, que no ciencia,
lo que provocó la muerte
de su legado en la Tierra.


Entrado el siglo catorce,
en la Edad que llaman Media,
Christine de Pisan reluce
por ser la autora primera
que vive de sus escritos.
Su nacimiento en Venecia,
ciudad culta y deslumbrante,
le abrirá todas las puertas
a la hora de forjarse
como escritora y poeta.
Vinculada a un humanismo
de feministas ideas
demasiado escandalosas
y audaces para su época,
en “La ciudad de las damas”
que es su gran obra maestra,
las mujeres y los hombres
son iguales y gobiernan
tomando sus decisiones,
iguales en las tareas.


Algunos siglos más tarde,
mediada la Edad Moderna,
surge una genial pintora,
para el mundo la primera:
Artemisia Gentileschi,
por su padre descubierta
quien le transmitió el oficio
y una depurada técnica.
Cumplidos los diecinueve
un vil mentor a la fuerza
la deshonró y Artemisia
en sus lienzos lo refleja
pintando al hombre menguado
y a la mujer siempre enérgica
como en "Judith y Holofernes",
su tremenda obra maestra.


Se muere el siglo XVIII
y una revolución llega
a la Francia de un Borbón
que perderá la cabeza.
Los Estados Generales,
una especie de asamblea
que agrupa a los tres sectores
de una sociedad en quiebra
-por un lado, el pueblo llano
y enfrente, nobles e iglesia-,
vuelven de nuevo a reunirse
y decidir si se acepta
sangrar otra vez al pueblo
con más cargas y a la Hacienda
Real sacar del marasmo
para el boato y la fiesta
de una monarquía vacua
y de su cohorte obscena,
mientras las gentes de pueblos,
villas, ciudades y aldeas
malviven y pasan hambre,
corriendo de puerta en puerta
de norte a sur del país
la llama de la revuelta.
En tal contexto una dama
de procedencia burguesa,
llamada Olympe de Gouges,
puso la primera piedra
del constructo feminista
al escribir en defensa
de la igualdad entre hombres
y mujeres, sin reservas.
En su famosa proclama
una mujer interpela:
“¿Eres capaz de ser justo?”,
y el hombre con la saeta
clavada en el corazón
no sabe aún no contesta...

En la Historia hubo mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.

 
Última edición:

Hubo en la Historia mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre
y dejaron hondas huellas,
aunque olvidadas estén
y en los libros no aparezcan.
No solo fueron esposas,
madres, amantes, doncellas...;
también lograron laureles
en las artes y en las letras,
como grandes estadistas,
como mujeres de ciencia...
algo que preocupaba
a los hombres de su época,
ya que el conocimiento *
de los hombres cosa era.
A pesar de los obstáculos,
fueron mujeres guerreras
que hasta la vida perdieron
por luchar contra la idea
de que los hombres han sido
superiores siempre a ellas.
Si recorremos la historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
sobran botones de muestra.

De una Edad Antigua agónica
Hipatia llama a la puerta.
Natural de Alejandría
donde promovió una escuela
dedicada a la razón
del número y de la estrella,
jamás agradó a las hordas
hinchadas de intransigencia
,
que en su magisterio vieron
mala magia que no ciencia,
lo que provocó su muerte
y puso fin a su herencia.

Entrado el siglo catorce,
en la Edad que llaman Media
Christine de Pisan reluce
por ser la autora primera
que vive de sus escritos.
Su nacimiento en Venecia,
ciudad culta y deslumbrante,
le abrirá todas las puertas
a la hora de forjarse
como escritora y poeta.
Fue una gran humanista *
De feministas ideas,
demasiado escandalosas
y audaces para su época.
En “La ciudad de las damas”,
que es su gran obra maestra,
las mujeres y los hombres
son iguales y gobiernan
tomando sus decisiones
iguales en las tareas.

Algunos siglos más tarde,
mediada la Edad Moderna,
surge una genial pintora
para el mundo la primera:
Artemisia Gentileschi,
por su padre descubierta
quien le enseñó el oficio *
y una depurada técnica.
Cumplidos los diecinueve
un vil mentor a la fuerza
la deshonró y Artemisia
en sus lienzos lo refleja
pintando al hombre menguado
-como en su obra maestra
“Judit matando a a Holofernes”-
y a la mujer muy enérgica.

Se muere el siglo XVIII
y una revolución llega
a la Francia de un Borbón
que perderá la cabeza.
Los Estados Generales,
una especie de asamblea
que agrupa a los tres sectores
de una sociedad en quiebra
-por un lado, el pueblo llano
y enfrente, nobles e iglesia-,
vuelven de nuevo a reunirse
y decidir si se acepta
sangrar otra vez al pueblo
con más cargas y a la Hacienda
Real sacar del marasmo
para el boato y la fiesta
de una monarquía vacua
y de su cohorte obscena,
mientras las gentes de pueblos,
villas, ciudades y aldeas
malviven y pasan hambre,
corriendo de puerta en puerta
de norte a sur del país
la llama de la revuelta.
En este contexto una dama *
de procedencia burguesa,
llamada Olympe de Gouges,
puso la primera piedra
del constructo feminista
al escribir en defensa
de la igualdad entre hombres
y mujeres sin reservas.
En su famosa proclama
una mujer interpela:
“¿Eres capaz de ser justo?”,
y el hombre con la saeta
clavada en el corazón
no sabe aún no contesta...
Primero felicitarte por el extraordinario oído rítmico que posees. Es un romance largo y son muy pocas las observaciones que te dejo; una de ellas, casi que un error de transcripción; las otras, perfectibles en aras de la naturalidad prosódica. Con respecto al fondo del poema, me gusta la idea, pero no la manera tan narrativa y enciclopédica de este estilo. Me hubiese gustado que fuese más artístico y menos pedagógico o histórico. Es plano el lenguaje; la metáfora brilla por su ausencia, apenas unas pocas y de uso común. Sería interesante verte en un registro poético diferente. Ya sabemos que dominas el octosílabo. Estaré pendiente de tus próximas publicaciones.

Saludos.
 
Primero felicitarte por el extraordinario oído rítmico que posees. Es un romance largo y son muy pocas las observaciones que te dejo; una de ellas, casi que un error de transcripción; las otras, perfectibles en aras de la naturalidad prosódica. Con respecto al fondo del poema, me gusta la idea, pero no la manera tan narrativa y enciclopédica de este estilo. Me hubiese gustado que fuese más artístico y menos pedagógico o histórico. Es plano el lenguaje; la metáfora brilla por su ausencia, apenas unas pocas y de uso común. Sería interesante verte en un registro poético diferente. Ya sabemos que dominas el octosílabo. Estaré pendiente de tus próximas publicaciones.

Saludos.
Gracias poeta por tu saludable comentario lleno de indicaciones. Unas las he tenido en cuenta (color naranja), pero a las de color azul no consigo pillarles su significado.
 
Interesante romance, estimada, con ese muestrario que ilustra como, a pesar de las condiciones terribles a las que las más de las veces fueron sometidas, algunas mujeres supieron asomar y, al descollar, probar ya la igualdad de los géneros. Mencionar a unas es, inevitablemente, excluir a otras, y a medida que te leía pensé en Safo de Lesbos, Rosa Luxemburgo, Dolores Durruti, Marie Curie, Sofía Kovaleskaia, ...
Pulcra tu métrica, pulcras tus rimas. Alguna nota de detalle te dejo en la cita.

abrazo
Jorge

Hubo en la Historia mujeres

que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre
y dejaron hondas huellas,
aunque olvidadas estén
y en los libros no aparezcan.
No solo fueron esposas,
madres, amantes, doncellas...;
también lograron laureles
en las artes y en las letras,
como grandes estadistas,
como mujeres de ciencia...
algo que preocupaba
a los hombres de su época,
ya que todos los saberes
de los hombres cosa era. (tratándose de «saberes», creo que corresponde «eran»)
A pesar de los obstáculos,
fueron mujeres guerreras
que hasta la vida perdieron
por luchar contra la idea
de que los hombres han sido
superiores siempre a ellas.
Si recorremos la historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
sobran botones de muestra.

De una Edad Antigua agónica
Hipatia llama a la puerta.
Natural de Alejandría
donde promovió una escuela
dedicada a la razón
del número y de la estrella,
jamás agradó a las hordas
hinchadas de intransigencia,
que en su magisterio vieron
mala magia que no ciencia, (pondría coma después de «magia»)
lo que provocó su muerte
y puso fin a su herencia.


Entrado el siglo catorce,
en la Edad que llaman Media (pondría coma final)
Christine de Pisan reluce
por ser la autora primera
que vive de sus escritos.
Su nacimiento en Venecia,
ciudad culta y deslumbrante,
le abrirá todas las puertas
a la hora de forjarse
como escritora y poeta.
Vinculada a un humanismo
de feministas ideas,
demasiado escandalosas
y audaces para su época.
En “La ciudad de las damas”,
que es su gran obra maestra,
las mujeres y los hombres
son iguales y gobiernan
tomando sus decisiones (pondría coma final)
iguales en las tareas.


Algunos siglos más tarde,
mediada la Edad Moderna,
surge una genial pintora (coma final)
para el mundo la primera:
Artemisia Gentileschi,
por su padre descubierta
quien le transmitió el oficio
y una depurada técnica.
Cumplidos los diecinueve
un vil mentor a la fuerza
la deshonró y Artemisia
en sus lienzos lo refleja
pintando al hombre menguado
-como en su obra maestra
“Judit matando a a Holofernes”- (te sobra una «a»)
y a la mujer muy enérgica.


Se muere el siglo XVIII (pondría «dieciocho»)
y una revolución llega
a la Francia de un Borbón
que perderá la cabeza.
Los Estados Generales,
una especie de asamblea
que agrupa a los tres sectores
de una sociedad en quiebra
-por un lado, el pueblo llano
y enfrente, nobles e iglesia-,
vuelven de nuevo a reunirse
y decidir si se acepta
sangrar otra vez al pueblo
con más cargas y a la Hacienda (este encabalgamiento me parece excesivo)
Real sacar del marasmo
para el boato y la fiesta
de una monarquía vacua
y de su cohorte obscena,
mientras las gentes de pueblos,
villas, ciudades y aldeas
malviven y pasan hambre,
corriendo de puerta en puerta
de norte a sur del país
la llama de la revuelta.
En tal contexto una dama
de procedencia burguesa,
llamada Olympe de Gouges, (difícil contar las sílabas, jajaja)
puso la primera piedra
del constructo feminista
al escribir en defensa
de la igualdad entre hombres
y mujeres sin reservas. (pondría coma después de «mujeres»)
En su famosa proclama
una mujer interpela:
“¿Eres capaz de ser justo?”,
y el hombre con la saeta
clavada en el corazón
no sabe aún no contesta...
 
Interesante romance, estimada, con ese muestrario que ilustra como, a pesar de las condiciones terribles a las que las más de las veces fueron sometidas, algunas mujeres supieron asomar y, al descollar, probar ya la igualdad de los géneros. Mencionar a unas es, inevitablemente, excluir a otras, y a medida que te leía pensé en Safo de Lesbos, Rosa Luxemburgo, Dolores Durruti, Marie Curie, Sofía Kovaleskaia, ...
Pulcra tu métrica, pulcras tus rimas. Alguna nota de detalle te dejo en la cita.

abrazo
Jorge

Gracias poeta por tan jugoso comentario. He hecho caso a casi todas tus puntualizaciones
 
Gracias poeta por tu saludable comentario lleno de indicaciones. Unas las he tenido en cuenta (color naranja), pero a las de color azul no consigo pillarles su significado.
Hola, Ana. ¿Cómo te va? Mira: en mis comentarios uso el color naranja para indicar alguna falla de tipo formal, métrica sobre todo, incluyendo esquemas rítmicos erróneos, hiatos o sinalefas improcedentes o dudosas, etc. También señalo con este color las fallas ortográficas o sintácticas. El azul, generalmente lo uso para insertar mis propias correcciones en el texto citado: signos de puntuación, ortografía correcta de una palabra, etc.
En el caso de tu poema, quise resaltar algunas metáforas para ver hasta qué punto era cierta mi percepción inicial en cuanto a la carencia de ese elemento poético en el texto. Encontré algunas, luego desistí de buscar y olvidé normalizar el color del texto. Cosas que suelo hacer mientras leo. Espero que no te moleste que use ese método.

Saludos y gracias por tu buena actitud hacia la crítica.
 
Hola, Ana. ¿Cómo te va? Mira: en mis comentarios uso el color naranja para indicar alguna falla de tipo formal, métrica sobre todo, incluyendo esquemas rítmicos erróneos, hiatos o sinalefas improcedentes o dudosas, etc. También señalo con este color las fallas ortográficas o sintácticas. El azul, generalmente lo uso para insertar mis propias correcciones en el texto citado: signos de puntuación, ortografía correcta de una palabra, etc.
En el caso de tu poema, quise resaltar algunas metáforas para ver hasta qué punto era cierta mi percepción inicial en cuanto a la carencia de ese elemento poético en el texto. Encontré algunas, luego desistí de buscar y olvidé normalizar el color del texto. Cosas que suelo hacer mientras leo. Espero que no te moleste que use ese método.

Saludos y gracias por tu buena actitud hacia la crítica.


De nuevo, gracias poeta por tu ayuda desinteresada. Creo haber mejorado, en la medida de mis posibilidades, el poema.
 
Hubo en la Historia mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
No solo fueron esposas,
madres, amantes, doncellas...;
también lograron laureles
en las artes y en las letras,
como grandes estadistas,
como mujeres de ciencia...
feo asunto que alarmaba
a los hombres de su época,
ya que todos los saberes
de los hombres cosa eran.
A pesar de los obstáculos,
fueron mujeres guerreras
que hasta la vida perdieron
por luchar contra la idea
de que los hombres han sido
superiores siempre a ellas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.

De una Edad Antigua agónica
Hipatia llama a la puerta.
Natural de Alejandría
donde promovió una escuela
dedicada a la razón
del número y de la estrella,
jamás agradó a unas hordas
intolerantes y obsesas,
que en su magisterio vieron
mala magia, que no ciencia,
lo que provocó la muerte
de su legado en la Tierra.


Entrado el siglo catorce,
en la Edad que llaman Media,
Christine de Pisan reluce
por ser la autora primera
que vive de sus escritos.
Su nacimiento en Venecia,
ciudad culta y deslumbrante,
le abrirá todas las puertas
a la hora de forjarse
como escritora y poeta.
Vinculada a un humanismo
de feministas ideas
demasiado escandalosas
y audaces para su época,
en “La ciudad de las damas”
que es su gran obra maestra,
las mujeres y los hombres
son iguales y gobiernan
tomando sus decisiones,
iguales en las tareas.


Algunos siglos más tarde,
mediada la Edad Moderna,
surge una genial pintora,
para el mundo la primera:
Artemisia Gentileschi,
por su padre descubierta
quien le transmitió el oficio
y una depurada técnica.
Cumplidos los diecinueve
un vil mentor a la fuerza
la deshonró y Artemisia
en sus lienzos lo refleja
pintando al hombre menguado
-como en su obra maestra
“Judit matando a Holofernes”-
y a la mujer muy enérgica.

Se muere el siglo XVIII
y una revolución llega
a la Francia de un Borbón
que perderá la cabeza.
Los Estados Generales,
una especie de asamblea
que agrupa a los tres sectores
de una sociedad en quiebra
-por un lado, el pueblo llano
y enfrente, nobles e iglesia-,
vuelven de nuevo a reunirse
y decidir si se acepta
sangrar otra vez al pueblo
con más cargas y a la Hacienda
Real sacar del marasmo
para el boato y la fiesta
de una monarquía vacua
y de su cohorte obscena,
mientras las gentes de pueblos,
villas, ciudades y aldeas
malviven y pasan hambre,
corriendo de puerta en puerta
de norte a sur del país
la llama de la revuelta.
En tal contexto una dama
de procedencia burguesa,
llamada Olympe de Gouges,
puso la primera piedra
del constructo feminista
al escribir en defensa
de la igualdad entre hombres
y mujeres, sin reservas.
En su famosa proclama
una mujer interpela:
“¿Eres capaz de ser justo?”,
y el hombre con la saeta
clavada en el corazón
no sabe aún no contesta...

En la Historia hubo mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.

En tu romance a pesar de ser narrativo y de escasa lírica, hay un verso que no veo como octosílabo "co-mo_en-su_o-bra-ma-es-tra" heptasílabo. Este es un detalle menor que sin duda sabrás corregir. Lo que no me trago es el discurso tan extendido por el feminismo
donde la mujer es víctima de todo. Que está explotada tanto laboralmente como en la casa cuando no es cierto.
La sociedad que yo veo es otra bien distinta, donde las mujeres ocupan puestos importantes no solo en el mundo de la política sino también en la empresa. Hay mujeres con altos cargos de representación, directoras de oficinas, de sucursales bancarias, jefas de administración y un largo etcétera que no me voy a poner ahora a enumerar, por tanto basta ya de victimismo.
No quiero hablar más porque me enciendo. Volviendo a tu poema, excepto por ese pequeño detalle que te señalo, extraordinario. Aunque deberías cambiar el discurso.

Un cordial saludo.

Mouse
 
En tu romance a pesar de ser narrativo y de escasa lírica, hay un verso que no veo como octosílabo "co-mo_en-su_o-bra-ma-es-tra" heptasílabo. Este es un detalle menor que sin duda sabrás corregir. Lo que no me trago es el discurso tan extendido por el feminismo
donde la mujer es víctima de todo. Que está explotada tanto laboralmente como en la casa cuando no es cierto.
La sociedad que yo veo es otra bien distinta, donde las mujeres ocupan puestos importantes no solo en el mundo de la política sino también en la empresa. Hay mujeres con altos cargos de representación, directoras de oficinas, de sucursales bancarias, jefas de administración y un largo etcétera que no me voy a poner ahora a enumerar, por tanto basta ya de victimismo.
No quiero hablar más porque me enciendo. Volviendo a tu poema, excepto por ese pequeño detalle que te señalo, extraordinario. Aunque deberías cambiar el discurso.

Un cordial saludo.

Mouse
Personalmente, pienso que bien cabe el hiato en «su obra», estimado, por eso no señalé este verso en mi comentario.
abrazo
Jorge
 
En tu romance a pesar de ser narrativo y de escasa lírica, hay un verso que no veo como octosílabo "co-mo_en-su_o-bra-ma-es-tra" heptasílabo. Este es un detalle menor que sin duda sabrás corregir. Lo que no me trago es el discurso tan extendido por el feminismo
donde la mujer es víctima de todo. Que está explotada tanto laboralmente como en la casa cuando no es cierto.
La sociedad que yo veo es otra bien distinta, donde las mujeres ocupan puestos importantes no solo en el mundo de la política sino también en la empresa. Hay mujeres con altos cargos de representación, directoras de oficinas, de sucursales bancarias, jefas de administración y un largo etcétera que no me voy a poner ahora a enumerar, por tanto basta ya de victimismo.
No quiero hablar más porque me enciendo. Volviendo a tu poema, excepto por ese pequeño detalle que te señalo, extraordinario. Aunque deberías cambiar el discurso.

Un cordial saludo.

Mouse

Gracias poeta por tu encendido comentario. Cada cual defiende libremente sus ideas y si escribe poemas, las reflejará unas veces de forma clara y directa y otras veladamente, pero siempre siendo consecuente con ellas. Con referencia a tu indicación en el verso de marras, he hecho lo que he podido.
 
Hubo en la Historia mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
No solo fueron esposas,
madres, amantes, doncellas...;
también lograron laureles
en las artes y en las letras,
como grandes estadistas,
como mujeres de ciencia...
feo asunto que alarmaba
a los hombres de su época,
ya que todos los saberes
de los hombres cosa eran.
A pesar de los obstáculos,
fueron mujeres guerreras
que hasta la vida perdieron
por luchar contra la idea
de que los hombres han sido
superiores siempre a ellas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.

De una Edad Antigua agónica
Hipatia llama a la puerta.
Natural de Alejandría
donde promovió una escuela
dedicada a la razón
del número y de la estrella,
jamás agradó a unas hordas
intolerantes y obsesas,
que en su magisterio vieron
mala magia, que no ciencia,
lo que provocó la muerte
de su legado en la Tierra.


Entrado el siglo catorce,
en la Edad que llaman Media,
Christine de Pisan reluce
por ser la autora primera
que vive de sus escritos.
Su nacimiento en Venecia,
ciudad culta y deslumbrante,
le abrirá todas las puertas
a la hora de forjarse
como escritora y poeta.
Vinculada a un humanismo
de feministas ideas
demasiado escandalosas
y audaces para su época,
en “La ciudad de las damas”
que es su gran obra maestra,
las mujeres y los hombres
son iguales y gobiernan
tomando sus decisiones,
iguales en las tareas.


Algunos siglos más tarde,
mediada la Edad Moderna,
surge una genial pintora,
para el mundo la primera:
Artemisia Gentileschi,
por su padre descubierta
quien le transmitió el oficio
y una depurada técnica.
Cumplidos los diecinueve
un vil mentor a la fuerza
la deshonró y Artemisia
en sus lienzos lo refleja
pintando al hombre menguado
y a la mujer siempre enérgica
como en "Judith y Holofernes",
su tremenda obra maestra.


Se muere el siglo XVIII
y una revolución llega
a la Francia de un Borbón
que perderá la cabeza.
Los Estados Generales,
una especie de asamblea
que agrupa a los tres sectores
de una sociedad en quiebra
-por un lado, el pueblo llano
y enfrente, nobles e iglesia-,
vuelven de nuevo a reunirse
y decidir si se acepta
sangrar otra vez al pueblo
con más cargas y a la Hacienda
Real sacar del marasmo
para el boato y la fiesta
de una monarquía vacua
y de su cohorte obscena,
mientras las gentes de pueblos,
villas, ciudades y aldeas
malviven y pasan hambre,
corriendo de puerta en puerta
de norte a sur del país
la llama de la revuelta.
En tal contexto una dama
de procedencia burguesa,
llamada Olympe de Gouges,
puso la primera piedra
del constructo feminista
al escribir en defensa
de la igualdad entre hombres
y mujeres, sin reservas.
En su famosa proclama
una mujer interpela:
“¿Eres capaz de ser justo?”,
y el hombre con la saeta
clavada en el corazón
no sabe aún no contesta...

En la Historia hubo mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.


Un romance extenso sin metáforas o figuras literarias significativas; el uso de la métrica es correcto en sus líneas y aborda su temática de modo contundente; su estilo pareciera tipo narrativo y su extensión hace que se vuelva poco atractiva su lectura; lo que dice es de algún modo real, pero no del todo cierto, al menos sobre el conocimiento de grandes mujeres que incidieron en el curso de la historia con su valioso aporte, eso lo sabemos la mayoría. Leo que tienes un talento enorme en el uso de la métrica, te aconsejaría que para futuras obras nos presentes algo más corto, más esencial, de modo que su lectura sea atractiva y sobre todo, utilizar mejores recursos poéticos; la idea que planteas es muy buena, pero hay muchísimas formas de decirlo sin necesidad de que parezca una "narrativa en verso", es decir, hay algo muy recurrente en este foro, los poetas parecen dar mas énfasis a los metros y ritmos que a su lenguaje, de lo que habla la obra y eso para la valoración por parte de los miembros del jurado pesa bastante.
Te insto a que sigás creyendo en tu potencial poético y a que sigás compartiendo tu inspiración, pues todo apunta a que tenés una habilidad enorme.

Este romance tiene el APTO.

Saludos.
 

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