Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Hubo en la Historia mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
No solo fueron esposas,
madres, amantes, doncellas...;
también lograron laureles
en las artes y en las letras,
como grandes estadistas,
como mujeres de ciencia...
feo asunto que alarmaba
a los hombres de su época,
ya que todos los saberes
de los hombres cosa eran.
A pesar de los obstáculos,
fueron mujeres guerreras
que hasta la vida perdieron
por luchar contra la idea
de que los hombres han sido
superiores siempre a ellas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.
De una Edad Antigua agónica
Hipatia llama a la puerta.
Natural de Alejandría
donde promovió una escuela
dedicada a la razón
del número y de la estrella,
jamás agradó a unas hordas
intolerantes y obsesas,
que en su magisterio vieron
mala magia, que no ciencia,
lo que provocó la muerte
de su legado en la Tierra.
Entrado el siglo catorce,
en la Edad que llaman Media,
Christine de Pisan reluce
por ser la autora primera
que vive de sus escritos.
Su nacimiento en Venecia,
ciudad culta y deslumbrante,
le abrirá todas las puertas
a la hora de forjarse
como escritora y poeta.
Vinculada a un humanismo
de feministas ideas
demasiado escandalosas
y audaces para su época,
en “La ciudad de las damas”
que es su gran obra maestra,
las mujeres y los hombres
son iguales y gobiernan
tomando sus decisiones,
iguales en las tareas.
Algunos siglos más tarde,
mediada la Edad Moderna,
surge una genial pintora,
para el mundo la primera:
Artemisia Gentileschi,
por su padre descubierta
quien le transmitió el oficio
y una depurada técnica.
Cumplidos los diecinueve
un vil mentor a la fuerza
la deshonró y Artemisia
en sus lienzos lo refleja
pintando al hombre menguado
y a la mujer siempre enérgica
como en "Judith y Holofernes",
su tremenda obra maestra.
Se muere el siglo XVIII
y una revolución llega
a la Francia de un Borbón
que perderá la cabeza.
Los Estados Generales,
una especie de asamblea
que agrupa a los tres sectores
de una sociedad en quiebra
-por un lado, el pueblo llano
y enfrente, nobles e iglesia-,
vuelven de nuevo a reunirse
y decidir si se acepta
sangrar otra vez al pueblo
con más cargas y a la Hacienda
Real sacar del marasmo
para el boato y la fiesta
de una monarquía vacua
y de su cohorte obscena,
mientras las gentes de pueblos,
villas, ciudades y aldeas
malviven y pasan hambre,
corriendo de puerta en puerta
de norte a sur del país
la llama de la revuelta.
En tal contexto una dama
de procedencia burguesa,
llamada Olympe de Gouges,
puso la primera piedra
del constructo feminista
al escribir en defensa
de la igualdad entre hombres
y mujeres, sin reservas.
En su famosa proclama
una mujer interpela:
“¿Eres capaz de ser justo?”,
y el hombre con la saeta
clavada en el corazón
no sabe aún no contesta...
En la Historia hubo mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
No solo fueron esposas,
madres, amantes, doncellas...;
también lograron laureles
en las artes y en las letras,
como grandes estadistas,
como mujeres de ciencia...
feo asunto que alarmaba
a los hombres de su época,
ya que todos los saberes
de los hombres cosa eran.
A pesar de los obstáculos,
fueron mujeres guerreras
que hasta la vida perdieron
por luchar contra la idea
de que los hombres han sido
superiores siempre a ellas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.
De una Edad Antigua agónica
Hipatia llama a la puerta.
Natural de Alejandría
donde promovió una escuela
dedicada a la razón
del número y de la estrella,
jamás agradó a unas hordas
intolerantes y obsesas,
que en su magisterio vieron
mala magia, que no ciencia,
lo que provocó la muerte
de su legado en la Tierra.
Entrado el siglo catorce,
en la Edad que llaman Media,
Christine de Pisan reluce
por ser la autora primera
que vive de sus escritos.
Su nacimiento en Venecia,
ciudad culta y deslumbrante,
le abrirá todas las puertas
a la hora de forjarse
como escritora y poeta.
Vinculada a un humanismo
de feministas ideas
demasiado escandalosas
y audaces para su época,
en “La ciudad de las damas”
que es su gran obra maestra,
las mujeres y los hombres
son iguales y gobiernan
tomando sus decisiones,
iguales en las tareas.
Algunos siglos más tarde,
mediada la Edad Moderna,
surge una genial pintora,
para el mundo la primera:
Artemisia Gentileschi,
por su padre descubierta
quien le transmitió el oficio
y una depurada técnica.
Cumplidos los diecinueve
un vil mentor a la fuerza
la deshonró y Artemisia
en sus lienzos lo refleja
pintando al hombre menguado
y a la mujer siempre enérgica
como en "Judith y Holofernes",
su tremenda obra maestra.
Se muere el siglo XVIII
y una revolución llega
a la Francia de un Borbón
que perderá la cabeza.
Los Estados Generales,
una especie de asamblea
que agrupa a los tres sectores
de una sociedad en quiebra
-por un lado, el pueblo llano
y enfrente, nobles e iglesia-,
vuelven de nuevo a reunirse
y decidir si se acepta
sangrar otra vez al pueblo
con más cargas y a la Hacienda
Real sacar del marasmo
para el boato y la fiesta
de una monarquía vacua
y de su cohorte obscena,
mientras las gentes de pueblos,
villas, ciudades y aldeas
malviven y pasan hambre,
corriendo de puerta en puerta
de norte a sur del país
la llama de la revuelta.
En tal contexto una dama
de procedencia burguesa,
llamada Olympe de Gouges,
puso la primera piedra
del constructo feminista
al escribir en defensa
de la igualdad entre hombres
y mujeres, sin reservas.
En su famosa proclama
una mujer interpela:
“¿Eres capaz de ser justo?”,
y el hombre con la saeta
clavada en el corazón
no sabe aún no contesta...
En la Historia hubo mujeres
que rompieron las barreras
contra el dominio del hombre.
Aunque sí dejaron huella,
en los libros no aparece
ni se enseña en las escuelas.
Si recorremos su historia,
una historia no libresca
sin rastro de mancha hombruna,
botones sobran de muestra.
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