Raúl Rouco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una melodía de amor
Amigo, escucha parte de mi pasado,
algo que salió de mi corazón para ella,
recuerdos vivos que transitan mi mente,
y que mi alma así lo siente
cuando la mira y la sueña en cada estrella.
Te pido escuches, mi melodía empieza
Para ella
Me recordaste los lugares perdidos, casi olvidados,
donde tanto y tan fuerte vivimos nuestro amor,
aquéllos que se pierden en los recuerdos,
resurgiendo de lo más profundo del tiempo,
cuando casi parecía que se habían acabado
fruto de la distancia que une nuestro dolor.
¡Ay, querida mía! ¡Cómo se nos escapó el tiempo entre las manos!
Si profundos son mis suspiros,
más profundo es el abismo que nos separa,
más lejos han quedado nuestros corazones heridos;
no los herimos nosotros, ocurrió en el camino,
sin saber por qué, sin imaginar nada,
nuestro alrededor parecía distinto,
todo desapareció como agua que pasa,
que corre sin fin en el río de la vida, con la corriente,
y que va a parar al mar cual eterno castigo.
¿Qué habrá sido de aquel amor que no acababa?
¿Dónde se perdió su grandeza? ¿En qué olvido?
Dime amor, dime si guardas algo de mi cariño,
tanto te di durante toda la vida
que no creo que todo lo hayas perdido,
busca en algún rincón de tu alma dormida,
en los amaneceres de cada día,
escucha el cantar del pájaro que, cuando trina,
algo de mi amor acompaña su melodía.
Amigo, escucha parte de mi pasado,
algo que salió de mi corazón para ella,
recuerdos vivos que transitan mi mente,
y que mi alma así lo siente
cuando la mira y la sueña en cada estrella.
Te pido escuches, mi melodía empieza
Para ella
Me recordaste los lugares perdidos, casi olvidados,
donde tanto y tan fuerte vivimos nuestro amor,
aquéllos que se pierden en los recuerdos,
resurgiendo de lo más profundo del tiempo,
cuando casi parecía que se habían acabado
fruto de la distancia que une nuestro dolor.
¡Ay, querida mía! ¡Cómo se nos escapó el tiempo entre las manos!
Si profundos son mis suspiros,
más profundo es el abismo que nos separa,
más lejos han quedado nuestros corazones heridos;
no los herimos nosotros, ocurrió en el camino,
sin saber por qué, sin imaginar nada,
nuestro alrededor parecía distinto,
todo desapareció como agua que pasa,
que corre sin fin en el río de la vida, con la corriente,
y que va a parar al mar cual eterno castigo.
¿Qué habrá sido de aquel amor que no acababa?
¿Dónde se perdió su grandeza? ¿En qué olvido?
Dime amor, dime si guardas algo de mi cariño,
tanto te di durante toda la vida
que no creo que todo lo hayas perdido,
busca en algún rincón de tu alma dormida,
en los amaneceres de cada día,
escucha el cantar del pájaro que, cuando trina,
algo de mi amor acompaña su melodía.