Cris Cordova
Poeta que considera el portal su segunda casa
La noche parece un corcel azabache donde cabalgan los sueños, las nubes son las crines movidas por el viento; en esta noche las estrellas se esconden detrás de las crines, luciérnagas tímidas que ocultan su luz.
En una noche como ésta la abracé por última vez, su mirada me dejó absorto, con una expresión que decía "Quédate, quiero hablar", más no quise escuchar su silencio y partí;
mi viaje era la prioridad, comencé la larga travesía de los años, viviendo...sí , viviendo aciertos y errores, dichas y penas.
Es cuando ahora recuerdo ese adiós sin meditar, esa expresividad que pedía a gritos mi presencia, que ignoré por cobardía. Sentado recuerdo los últimos momentos; a lo lejos un reloj suena en la penumbra como pasos de extraño, cada paso me tortura alejándome cada vez más de ese recuerdo.
Es en esta noche que quiero que mis sueños vayan a galope de regreso a aquel momento, donde mis desvelos se transformen en anhelos, donde pueda pintar de estrellas ese cielo velado, donde pueda decirle ¡No me iré amor, estaré contigo!; el destino nefasto se atraviesa y llega en forma de ave negra que presagia mal augurio.
En una noche como ésta recibí su misiva que musitaba tristezas y un adiós rotundo, en ella decia: " Te esperé, más no llegaste, fuiste mi ilusión hasta el fin, te vestiste de ausencia, mientras yo no pude usar la máscara del olvido, quise hacerlo, no fué hecha a mi medida. Cada vez que lo hacía más te recordaba. Aun en mi último suspiro te recuerdo; sí...yo también viajaré, pero para siempre".
En un noche como esta, ella para siempre se fué...
En una noche como ésta la abracé por última vez, su mirada me dejó absorto, con una expresión que decía "Quédate, quiero hablar", más no quise escuchar su silencio y partí;
mi viaje era la prioridad, comencé la larga travesía de los años, viviendo...sí , viviendo aciertos y errores, dichas y penas.
Es cuando ahora recuerdo ese adiós sin meditar, esa expresividad que pedía a gritos mi presencia, que ignoré por cobardía. Sentado recuerdo los últimos momentos; a lo lejos un reloj suena en la penumbra como pasos de extraño, cada paso me tortura alejándome cada vez más de ese recuerdo.
Es en esta noche que quiero que mis sueños vayan a galope de regreso a aquel momento, donde mis desvelos se transformen en anhelos, donde pueda pintar de estrellas ese cielo velado, donde pueda decirle ¡No me iré amor, estaré contigo!; el destino nefasto se atraviesa y llega en forma de ave negra que presagia mal augurio.
En una noche como ésta recibí su misiva que musitaba tristezas y un adiós rotundo, en ella decia: " Te esperé, más no llegaste, fuiste mi ilusión hasta el fin, te vestiste de ausencia, mientras yo no pude usar la máscara del olvido, quise hacerlo, no fué hecha a mi medida. Cada vez que lo hacía más te recordaba. Aun en mi último suspiro te recuerdo; sí...yo también viajaré, pero para siempre".
En un noche como esta, ella para siempre se fué...
Última edición: