Cuando llegué a la vida
un eco maternal se instaló en mi silencio
y desperté en la luz de un relámpago
donde su clamor fue mi llanto,
y en la inmediatez descubrí el sonrosado algodón de dos sonrisas.
Al crecer contemplé mi infancia volando en lejanía
- solamente era la diana de un recuerdo-
su abrazo flotaba entre los vahos de mi memoria.
Me hice hombre y escuché:
¡Ahí tienes un reto! Sufrí para cantar victoria.
Ya, sosegado, descubrí la alegría en la fértil esperanza de los hijos.
Me perdí entre las acequias del tiempo
y he regado con ellas manantiales de sueños.
También he dejado mi capa de peregrino junto a los brezos magentas del paisaje,
y me he bañado en el polvo de las estrellas.
He dormido en los parajes de la soledad ahuyentando a mis miedos.
Ahora sé, que la lluvia
es el lamento de uno mismo cuando se hace llanto.
Han sido, y son mis noches, un laberinto en un poema incierto
pero en sus amaneceres habitan las promesas que alivian la nostalgia.
Paso a paso he descubierto el ciclo de la vida
entre los bosques infinitos de las dudas.
Momento es, de volver al silencio me digo a veces,
mientras contemplo una abeja libando la hiedra.
PepeSori
SafeCreative
un eco maternal se instaló en mi silencio
y desperté en la luz de un relámpago
donde su clamor fue mi llanto,
y en la inmediatez descubrí el sonrosado algodón de dos sonrisas.
Al crecer contemplé mi infancia volando en lejanía
- solamente era la diana de un recuerdo-
su abrazo flotaba entre los vahos de mi memoria.
Me hice hombre y escuché:
¡Ahí tienes un reto! Sufrí para cantar victoria.
Ya, sosegado, descubrí la alegría en la fértil esperanza de los hijos.
Me perdí entre las acequias del tiempo
y he regado con ellas manantiales de sueños.
También he dejado mi capa de peregrino junto a los brezos magentas del paisaje,
y me he bañado en el polvo de las estrellas.
He dormido en los parajes de la soledad ahuyentando a mis miedos.
Ahora sé, que la lluvia
es el lamento de uno mismo cuando se hace llanto.
Han sido, y son mis noches, un laberinto en un poema incierto
pero en sus amaneceres habitan las promesas que alivian la nostalgia.
Paso a paso he descubierto el ciclo de la vida
entre los bosques infinitos de las dudas.
Momento es, de volver al silencio me digo a veces,
mientras contemplo una abeja libando la hiedra.
PepeSori
SafeCreative
Última edición: