Una ramita de otoño
(Copla)
Una ramita de otoño,
reposa sobre mis manos
por una tarde lluviosa
en el monte solitario.
Divinidad otoñal
donde todo es un remanso
de paz y aromas sin alas
por el boscaje otoñado...
Y es tan dulce la tristeza,
que el gorjeo de los pájaros
calla en el monte ante la
lluvia que quiere ser canto.
Voy subiendo por el monte
y por la senda de barro
se van quedando las huellas
de un corazón desahuciado
que quiere llegar al cielo
enterrando lo pasado
pero cada paso que
da, parece más lejano.
Y es tan dulce la tristeza
en el monte solitario,
que la ramita de otoño
yaciendo sobre mis manos
me dice...que aquellos besos
y labios que se quebraron
deshaciendose por siempre,
son los gritos del pasado.
El cielo prende su vela
la tarde se ha acostado
y los árboles dormitan
bajo los húmedos labios
de las nubes de noviembre.
Y en el monte solitario,
es tan dulce la tristeza...
que lo cerca, es más lejano.
Luis