Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
Uno más en la noche neoyorquina,
el atasco de Brooklyn sobre el puente,
tantos autos, esmog y tanta gente
contrastando poderes versus ruina.
El Manhattan del bar en cada esquina,
un adicto insuflándose la mente,
prostitutas en busca de un cliente,
la Big Apple del morbo y la heroína.
La ciudad: un suburbio moribundo,
de una quinta de Gucci, de Cartier
y un palurdo arrendando el primer mundo.
Nueva York entre el duelo y el placer
de un señor, un mendigo, un vagabundo
y de Trump degustando un Grand Marnier.
el atasco de Brooklyn sobre el puente,
tantos autos, esmog y tanta gente
contrastando poderes versus ruina.
El Manhattan del bar en cada esquina,
un adicto insuflándose la mente,
prostitutas en busca de un cliente,
la Big Apple del morbo y la heroína.
La ciudad: un suburbio moribundo,
de una quinta de Gucci, de Cartier
y un palurdo arrendando el primer mundo.
Nueva York entre el duelo y el placer
de un señor, un mendigo, un vagabundo
y de Trump degustando un Grand Marnier.
Última edición: