Dead.man696
Poeta recién llegado
VAGABUNDO.
Me has hecho un vagabundo. Vagabundo que deambula en la selva de asfalto. Buscando desesperado de nuevo la misma sensación que me daban; tocar tus manos aterciopeladas, ver tu deslumbrante y cegadora sonrisa, y oler esa fragancia tan tuya.
Porque ¡sí!, he intentado con otras, pero sin victoria alguna. Porque creo que mis mugrientas y desagradables manos, reciben limosnas y migajas de sentimientos.
y ¡sí!, admito que estoy harapiento, sucio, mal oliente, totalmente desagradable. Porque cada caricia, beso y roce, se han convertido en suciedad impregnada en mí, que me persigue y me atormenta cada día.
Mi hambre sexual no ha sido saciada, desde aquel momento, en el que me hacías el amor con las palabras que brotaban de tu boca, y con la mirada que me penetraba causando revueltos dentro de mí.
Y ¡sí!, he bebido alcohol como todos me lo han dicho, intentando ahogar a las desgracias de mi corazón. Pero sin cambio alguno, todo me recuerda al sabor del néctar destilado, que brotaba por tu cuerpo desnudo al ser tu y yo uno.
Porque ¡sí!, hacerte el amor era un frenesí sin control, frenesí en el que chorreaban juegos pirotécnicos, en el que recibía balas a quema ropa de tu boca, en el que se escuchaban gritos que eran parecidos a el canto de los ángeles del cielo.
y ¡sí!, el inolvidable sudor que tanto saciaba mi ser. Sudor que era agua cristalina, de una cascada que nacía dentro de tu monte de venus, y se desembocaba en la boca de un vagabundo enamorado.
Me has hecho un vagabundo. Vagabundo que deambula en la selva de asfalto. Buscando desesperado de nuevo la misma sensación que me daban; tocar tus manos aterciopeladas, ver tu deslumbrante y cegadora sonrisa, y oler esa fragancia tan tuya.
Porque ¡sí!, he intentado con otras, pero sin victoria alguna. Porque creo que mis mugrientas y desagradables manos, reciben limosnas y migajas de sentimientos.
y ¡sí!, admito que estoy harapiento, sucio, mal oliente, totalmente desagradable. Porque cada caricia, beso y roce, se han convertido en suciedad impregnada en mí, que me persigue y me atormenta cada día.
Mi hambre sexual no ha sido saciada, desde aquel momento, en el que me hacías el amor con las palabras que brotaban de tu boca, y con la mirada que me penetraba causando revueltos dentro de mí.
Y ¡sí!, he bebido alcohol como todos me lo han dicho, intentando ahogar a las desgracias de mi corazón. Pero sin cambio alguno, todo me recuerda al sabor del néctar destilado, que brotaba por tu cuerpo desnudo al ser tu y yo uno.
Porque ¡sí!, hacerte el amor era un frenesí sin control, frenesí en el que chorreaban juegos pirotécnicos, en el que recibía balas a quema ropa de tu boca, en el que se escuchaban gritos que eran parecidos a el canto de los ángeles del cielo.
y ¡sí!, el inolvidable sudor que tanto saciaba mi ser. Sudor que era agua cristalina, de una cascada que nacía dentro de tu monte de venus, y se desembocaba en la boca de un vagabundo enamorado.
- Joseph Téllez.(Dead.man696)