Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tersa y pulida como el pergamino
se le quedó la cara al enterarse,
gesto fugaz, sin más, sin inmutarse
haciendo honor a su real destino.
Altiva pose que al callar devino
en un murmullo digno de acordarse,
muy similar al día que al casarse
un sí se dio con tan vulgar cretino.
Saber, sabía, lo que estaba en juego
mas, aguantó al marqués por su hidalguía
y se llenó de cuernos el talego
ya que el infiel de nadie se escondía.
La vanidad por ser marquesa puede
ser cicatriz que en el frontal se quede.
se le quedó la cara al enterarse,
gesto fugaz, sin más, sin inmutarse
haciendo honor a su real destino.
Altiva pose que al callar devino
en un murmullo digno de acordarse,
muy similar al día que al casarse
un sí se dio con tan vulgar cretino.
Saber, sabía, lo que estaba en juego
mas, aguantó al marqués por su hidalguía
y se llenó de cuernos el talego
ya que el infiel de nadie se escondía.
La vanidad por ser marquesa puede
ser cicatriz que en el frontal se quede.