Vaya que suerte la mía

¡No lo pude evitar y acudí otra vez! Es que quise reírme en reiteradas carcajadas en esta nueva ocasión. Y divertirme disfrutando de tu genial letra en esta regia y contenta y estupenda creación... Mis felicitaciones con redobles batientes
estupendo poeta y amigo. ¡Arriba México, si señor!
Un abrazo inmenso para usted señor Poeta...
anthua62

Creeme querido amigo, honestamente te digo que, cada vez que leo sus comentarios y vuelvo a releer el poema también me salen unas buenas carcajadas, aprecio mucho, sinceramente, que te haya hecho reír, porque esa es la única finalidad por la cual escribí el poema y lo compartí con ustedes.
Un abrazo con todo mi cariño y respeto a tu amable amistad, a tu persona, a tus obras y a tu amor por las letras.
Por supuesto: ¡QUE VIVA MEXICO!
 
En una ocasión estando
conviviendo con amigos,
los que pongo por testigos
de lo que les voy narrando.
De una fiesta disfrutando
como cualquier invitado,
cuando pasó por mi lado
una mujer tan hermosa,
tenía un cuerpo de diosa
¡que me dejó impresionado!


Mi pensamiento malvado
a volar se echó enseguida
y le dije: ¡hola mi vida!
¡ven y siéntate a mi lado!
Me dejaste anonadado
con tu singular belleza,
¿qué te invito, una cerveza,
o algún coctel preparado?
¿puedo invitarte a otro lado?
¡y aceptó con la cabeza!


Se quedaron en la mesa
ya servidas las bebidas,
nos salimos a escondidas
con bastante ligereza.
Ella con mucha destreza
insinuó ir a un restaurante,
aunque no fuera elegante
pues andaba de apetito,
dijo: algo muy ligerito
¡para que al fragor aguante!


Tomé su mano, ¡adelante!
presto que llega el mesero,
ella pidió con esmero:
un pollo en salsa picante.
Yo la miraba expectante,
de té pidió cuatro tazas,
después, carnero a las brasas,
Españolas dos tortillas,
de res un par de costillas
con flores de calabazas.


Le dije, cielo: ¡te pasas!,
le hice una seña al mesero,
(dígame usted caballero)
deme la cuenta, (entre guasas).
Por poco con todo arrasas,
aunque estaba muy contenta,
cuando me trajo la cuenta
puso en mi mano la pluma,
¡casi muero al ver la suma,
seis mil quinientos cincuenta!


Al hotel me la llevé
para poder disfrutarnos
y después de un baño darnos
en la cama la acosté.
Cuando por fin la abracé
la contemplé con asombro,
me la recosté en el hombro
¡de indigestión se murió!
y la ingrata me dejó:
¡con la escopeta en el hombro!
Estimado Alfredo.
Que más podría decir que no se dijera?
Felicidades amigo por tu ingenioso arte que aplaudo.

Con mi estima

Alfonso
 
Estimado Alfredo.
Que más podría decir que no se dijera?
Felicidades amigo por tu ingenioso arte que aplaudo.

Con mi estima

Alfonso

Agradecido infinitamente por acudir a degustar estas humildes décimas querido amigo, disculpa las
molestias prodigadas, recibe un fraternal abrazo
 
En una ocasión estando
conviviendo con amigos,
los que pongo por testigos
de lo que les voy narrando.
De una fiesta disfrutando
como cualquier invitado,
cuando pasó por mi lado
una mujer tan hermosa,
tenía un cuerpo de diosa
¡que me dejó impresionado!


Mi pensamiento malvado
a volar se echó enseguida
y le dije: ¡hola mi vida!
¡ven y siéntate a mi lado!
Me dejaste anonadado
con tu singular belleza,
¿qué te invito, una cerveza,
o algún coctel preparado?
¿puedo invitarte a otro lado?
¡y aceptó con la cabeza!


Se quedaron en la mesa
ya servidas las bebidas,
nos salimos a escondidas
con bastante ligereza.
Ella con mucha destreza
insinuó ir a un restaurante,
aunque no fuera elegante
pues andaba de apetito,
dijo: algo muy ligerito
¡para que al fragor aguante!


Tomé su mano, ¡adelante!
presto que llega el mesero,
ella pidió con esmero:
un pollo en salsa picante.
Yo la miraba expectante,
de té pidió cuatro tazas,
después, carnero a las brasas,
Españolas dos tortillas,
de res un par de costillas
con flores de calabazas.


Le dije, cielo: ¡te pasas!,
le hice una seña al mesero,
(dígame usted caballero)
deme la cuenta, (entre guasas).
Por poco con todo arrasas,
aunque estaba muy contenta,
cuando me trajo la cuenta
puso en mi mano la pluma,
¡casi muero al ver la suma,
seis mil quinientos cincuenta!


Al hotel me la llevé
para poder disfrutarnos
y después de un baño darnos
en la cama la acosté.
Cuando por fin la abracé
su nombre de prisa nombro,
la contemplé con asombro
¡de indigestión se murió!
y la ingrata me dejó:
¡con la escopeta en el hombro!

Pollo con salsa picante, creo que no es elegante... ahí yo ya sospeché que hasta sería "elefante".
Símpático e ingenioso sin duda. La próxima verás como triunfas ;)
Un abrazo Alfredo
 
En una ocasión estando
conviviendo con amigos,
los que pongo por testigos
de lo que les voy narrando.
De una fiesta disfrutando
como cualquier invitado,
cuando pasó por mi lado
una mujer tan hermosa,
tenía un cuerpo de diosa
¡que me dejó impresionado!


Mi pensamiento malvado
a volar se echó enseguida
y le dije: ¡hola mi vida!
¡ven y siéntate a mi lado!
Me dejaste anonadado
con tu singular belleza,
¿qué te invito, una cerveza,
o algún coctel preparado?
¿puedo invitarte a otro lado?
¡y aceptó con la cabeza!


Se quedaron en la mesa
ya servidas las bebidas,
nos salimos a escondidas
con bastante ligereza.
Ella con mucha destreza
insinuó ir a un restaurante,
aunque no fuera elegante
pues andaba de apetito,
dijo: algo muy ligerito
¡para que al fragor aguante!


Tomé su mano, ¡adelante!
presto que llega el mesero,
ella pidió con esmero:
un pollo en salsa picante.
Yo la miraba expectante,
de té pidió cuatro tazas,
después, carnero a las brasas,
Españolas dos tortillas,
de res un par de costillas
con flores de calabazas.


Le dije, cielo: ¡te pasas!,
le hice una seña al mesero,
(dígame usted caballero)
deme la cuenta, (entre guasas).
Por poco con todo arrasas,
aunque estaba muy contenta,
cuando me trajo la cuenta
puso en mi mano la pluma,
¡casi muero al ver la suma,
seis mil quinientos cincuenta!


Al hotel me la llevé
para poder disfrutarnos
y después de un baño darnos
en la cama la acosté.
Cuando por fin la abracé
su nombre de prisa nombro,
la contemplé con asombro
¡de indigestión se murió!
y la ingrata me dejó:
¡con la escopeta en el hombro!


Jajajaja. TREMENDO CAZADOR de liebre atragantada, jajajaja. Con la escopeta en el hombro y lo peor, no haber podido dispararla, jajaja.
Pues Alfredo, no está bien que nos riamos de tus cuitas, jejeje, porque eso nos puede pasar a cualquier gallito cazador, jajaja.
Un placer reirme de la situación. ¡Jamás del desafortunado cazador! Jejeje.
Abrazos y esta alegre paz.
Vidal

Pd. La próxima vez procura descargar primero la escopeta, y según sea la caza, así lo celebras en la mesa, jajaja.
 
En una ocasión estando
conviviendo con amigos,
los que pongo por testigos
de lo que les voy narrando.
De una fiesta disfrutando
como cualquier invitado,
cuando pasó por mi lado
una mujer tan hermosa,
tenía un cuerpo de diosa
¡que me dejó impresionado!


Mi pensamiento malvado
a volar se echó enseguida
y le dije: ¡hola mi vida!
¡ven y siéntate a mi lado!
Me dejaste anonadado
con tu singular belleza,
¿qué te invito, una cerveza,
o algún coctel preparado?
¿puedo invitarte a otro lado?
¡y aceptó con la cabeza!


Se quedaron en la mesa
ya servidas las bebidas,
nos salimos a escondidas
con bastante ligereza.
Ella con mucha destreza
insinuó ir a un restaurante,
aunque no fuera elegante
pues andaba de apetito,
dijo: algo muy ligerito
¡para que al fragor aguante!


Tomé su mano, ¡adelante!
presto que llega el mesero,
ella pidió con esmero:
un pollo en salsa picante.
Yo la miraba expectante,
de té pidió cuatro tazas,
después, carnero a las brasas,
Españolas dos tortillas,
de res un par de costillas
con flores de calabazas.


Le dije, cielo: ¡te pasas!,
le hice una seña al mesero,
(dígame usted caballero)
deme la cuenta, (entre guasas).
Por poco con todo arrasas,
aunque estaba muy contenta,
cuando me trajo la cuenta
puso en mi mano la pluma,
¡casi muero al ver la suma,
seis mil quinientos cincuenta!


Al hotel me la llevé
para poder disfrutarnos
y después de un baño darnos
en la cama la acosté.
Cuando por fin la abracé
su nombre de prisa nombro,
la contemplé con asombro
¡de indigestión se murió!
y la ingrata me dejó:
¡con la escopeta en el hombro!
Buena historia nos dejas amigo Alfredo, la cuenta salió cara jajaja no se extraña de ese final
tan acertado jajja. ha sido un placer el poder pasearme por tus letras y disfrutar de la lectura
de tu inspiración. Besos y un abrazo. Tere

Pues vaya con la escopeta
si fuese yo no la sigo,
la próxima vez te digo
que la pongas bien a dieta.
Le daría una brocheta
con tomate y con verdura
y cuide de su figura,
que a dos velas te dejó
y en ella solo pensó
pasándote la factura.
 
Jajajajajajajajaja me quedo con lo de la imaginación (nada envidiable por cierto), dentro del portal hay muchos compañeros que si tienen demasiado talento, por eso ganan premios. Aunque pensándolo bien, tal vez si sea mala suerte... en fin, me alaga mucho contar con ustedes en mis escritos, aunque con ellas jamás gane un premio, ustedes valen mucho más que cualquier premio. Recibe un fuerte abrazo y un caluroso saludo.
Alfredo
Exactamente eso es lo que yo digo siempre. Este auditorio es mejor que ningún premio. Los premios quedan para los que los buscan. Un abrazo.
 
pero esta infeliz mujer me dejó: "Desvestido... y alborotado" jajajajajajajajaja.
RISAS-2.gif
Me di cuenta cuando te vi desnudo y con la escopeta en el hombro pero quise ser discreta por ser una dama peeeeeeeroooo que le voy a hacer una dama con alto sentido del humor. Igual es una maravillosa creación.
 
En una ocasión estando
conviviendo con amigos,
los que pongo por testigos
de lo que les voy narrando.
De una fiesta disfrutando
como cualquier invitado,
cuando pasó por mi lado
una mujer tan hermosa,
tenía un cuerpo de diosa
¡que me dejó impresionado!


Mi pensamiento malvado
a volar se echó enseguida
y le dije: ¡hola mi vida!
¡ven y siéntate a mi lado!
Me dejaste anonadado
con tu singular belleza,
¿qué te invito, una cerveza,
o algún coctel preparado?
¿puedo invitarte a otro lado?
¡y aceptó con la cabeza!


Se quedaron en la mesa
ya servidas las bebidas,
nos salimos a escondidas
con bastante ligereza.
Ella con mucha destreza
insinuó ir a un restaurante,
aunque no fuera elegante
pues andaba de apetito,
dijo: algo muy ligerito
¡para que al fragor aguante!


Tomé su mano, ¡adelante!
presto que llega el mesero,
ella pidió con esmero:
un pollo en salsa picante.
Yo la miraba expectante,
de té pidió cuatro tazas,
después, carnero a las brasas,
Españolas dos tortillas,
de res un par de costillas
con flores de calabazas.


Le dije, cielo: ¡te pasas!,
le hice una seña al mesero,
(dígame usted caballero)
deme la cuenta, (entre guasas).
Por poco con todo arrasas,
aunque estaba muy contenta,
cuando me trajo la cuenta
puso en mi mano la pluma,
¡casi muero al ver la suma,
seis mil quinientos cincuenta!


Al hotel me la llevé
para poder disfrutarnos
y después de un baño darnos
en la cama la acosté.
Cuando por fin la abracé
su nombre de prisa nombro,
la contemplé con asombro
¡de indigestión se murió!
y la ingrata me dejó:
¡con la escopeta en el hombro!
Jejejejejeje, Amigo Alfredo muy inspiradas sus décimas, con una jocosidad impresionante. Muchas gracias por compartirlas.

Saludos,

Su amigo, E. Lovera
 
En una ocasión estando
conviviendo con amigos,
los que pongo por testigos
de lo que les voy narrando.
De una fiesta disfrutando
como cualquier invitado,
cuando pasó por mi lado
una mujer tan hermosa,
tenía un cuerpo de diosa
¡que me dejó impresionado!


Mi pensamiento malvado
a volar se echó enseguida
y le dije: ¡hola mi vida!
¡ven y siéntate a mi lado!
Me dejaste anonadado
con tu singular belleza,
¿qué te invito, una cerveza,
o algún coctel preparado?
¿puedo invitarte a otro lado?
¡y aceptó con la cabeza!


Se quedaron en la mesa
ya servidas las bebidas,
nos salimos a escondidas
con bastante ligereza.
Ella con mucha destreza
insinuó ir a un restaurante,
aunque no fuera elegante
pues andaba de apetito,
dijo: algo muy ligerito
¡para que al fragor aguante!


Tomé su mano, ¡adelante!
presto que llega el mesero,
ella pidió con esmero:
un pollo en salsa picante.
Yo la miraba expectante,
de té pidió cuatro tazas,
después, carnero a las brasas,
Españolas dos tortillas,
de res un par de costillas
con flores de calabazas.


Le dije, cielo: ¡te pasas!,
le hice una seña al mesero,
(dígame usted caballero)
deme la cuenta, (entre guasas).
Por poco con todo arrasas,
aunque estaba muy contenta,
cuando me trajo la cuenta
puso en mi mano la pluma,
¡casi muero al ver la suma,
seis mil quinientos cincuenta!


Al hotel me la llevé
para poder disfrutarnos
y después de un baño darnos
en la cama la acosté.
Cuando por fin la abracé
su nombre de prisa nombro,
la contemplé con asombro
¡de indigestión se murió!
y la ingrata me dejó:
¡con la escopeta en el hombro!



Buen poema alfredo, me parecio muy divertido, y al mismo tiempo dramatico, por la mala suerte que termina... mirandolo por el lado bueno, comio por tres jajaja

Saludos poema
 
En una ocasión estando
conviviendo con amigos,
los que pongo por testigos
de lo que les voy narrando.
De una fiesta disfrutando
como cualquier invitado,
cuando pasó por mi lado
una mujer tan hermosa,
tenía un cuerpo de diosa
¡que me dejó impresionado!


Mi pensamiento malvado
a volar se echó enseguida
y le dije: ¡hola mi vida!
¡ven y siéntate a mi lado!
Me dejaste anonadado
con tu singular belleza,
¿qué te invito, una cerveza,
o algún coctel preparado?
¿puedo invitarte a otro lado?
¡y aceptó con la cabeza!


Se quedaron en la mesa
ya servidas las bebidas,
nos salimos a escondidas
con bastante ligereza.
Ella con mucha destreza
insinuó ir a un restaurante,
aunque no fuera elegante
pues andaba de apetito,
dijo: algo muy ligerito
¡para que al fragor aguante!


Tomé su mano, ¡adelante!
presto que llega el mesero,
ella pidió con esmero:
un pollo en salsa picante.
Yo la miraba expectante,
de té pidió cuatro tazas,
después, carnero a las brasas,
Españolas dos tortillas,
de res un par de costillas
con flores de calabazas.


Le dije, cielo: ¡te pasas!,
le hice una seña al mesero,
(dígame usted caballero)
deme la cuenta, (entre guasas).
Por poco con todo arrasas,
aunque estaba muy contenta,
cuando me trajo la cuenta
puso en mi mano la pluma,
¡casi muero al ver la suma,
seis mil quinientos cincuenta!


Al hotel me la llevé
para poder disfrutarnos
y después de un baño darnos
en la cama la acosté.
Cuando por fin la abracé
su nombre de prisa nombro,
la contemplé con asombro
¡de indigestión se murió!
y la ingrata me dejó:
¡con la escopeta en el hombro!
jajaja hermoso Alfredo, magnífico amigo, felicitaciones y un abrazo fuerte.
 
En una ocasión estando
conviviendo con amigos,
los que pongo por testigos
de lo que les voy narrando.
De una fiesta disfrutando
como cualquier invitado,
cuando pasó por mi lado
una mujer tan hermosa,
tenía un cuerpo de diosa
¡que me dejó impresionado!


Mi pensamiento malvado
a volar se echó enseguida
y le dije: ¡hola mi vida!
¡ven y siéntate a mi lado!
Me dejaste anonadado
con tu singular belleza,
¿qué te invito, una cerveza,
o algún coctel preparado?
¿puedo invitarte a otro lado?
¡y aceptó con la cabeza!


Se quedaron en la mesa
ya servidas las bebidas,
nos salimos a escondidas
con bastante ligereza.
Ella con mucha destreza
insinuó ir a un restaurante,
aunque no fuera elegante
pues andaba de apetito,
dijo: algo muy ligerito
¡para que al fragor aguante!


Tomé su mano, ¡adelante!
presto que llega el mesero,
ella pidió con esmero:
un pollo en salsa picante.
Yo la miraba expectante,
de té pidió cuatro tazas,
después, carnero a las brasas,
Españolas dos tortillas,
de res un par de costillas
con flores de calabazas.


Le dije, cielo: ¡te pasas!,
le hice una seña al mesero,
(dígame usted caballero)
deme la cuenta, (entre guasas).
Por poco con todo arrasas,
aunque estaba muy contenta,
cuando me trajo la cuenta
puso en mi mano la pluma,
¡casi muero al ver la suma,
seis mil quinientos cincuenta!


Al hotel me la llevé
para poder disfrutarnos
y después de un baño darnos
en la cama la acosté.
Cuando por fin la abracé
su nombre de prisa nombro,
la contemplé con asombro
¡de indigestión se murió!
y la ingrata me dejó:
¡con la escopeta en el hombro!

jajajajaja... genil trabajo, mi querido Alfredo. Me recordaste la canción La taquiza, de nuestro querido Chava Flores. Ahora sí que vestido (¿o desvestido?) y alborotado, jajajajaja... un gusto enorme pasar por aquí y dejarte mi comentario. Recibe un abrazo grande y gracias por la invitación.
 
Buena historia nos dejas amigo Alfredo, la cuenta salió cara jajaja no se extraña de ese final
tan acertado jajja. ha sido un placer el poder pasearme por tus letras y disfrutar de la lectura
de tu inspiración. Besos y un abrazo. Tere

Pues vaya con la escopeta
si fuese yo no la sigo,
la próxima vez te digo
que la pongas bien a dieta.
Le daría una brocheta
con tomate y con verdura
y cuide de su figura,
que a dos velas te dejó
y en ella solo pensó
pasándote la factura.

Te contesto querida amiga, lo siguiente:

Lo valía su hermosura
por eso no hubo reparo,
aunque me saliera caro
por hacerlo con premura.
Seduciendo su dulzura
a mi locura naciente,
me hizo pecar de inocente,
pensé tenerla en la mesa
y disfrutar de esa presa
¡cuándo le clavara el diente!


Te agradezco tu siempre amable paso por mis letras querida amiga
recibe con mi saludo, un fuerte y fraternal abrazo.
Alfredo
 
RISAS-2.gif
Me di cuenta cuando te vi desnudo y con la escopeta en el hombro pero quise ser discreta por ser una dama peeeeeeeroooo que le voy a hacer una dama con alto sentido del humor. Igual es una maravillosa creación.

jajajajajajaja qué bueno que te lo hayas tomado con humor, esa era la finalidad
Gracias querida amiga por pasar, saludos, besos y abrazos.
 
Buen poema alfredo, me parecio muy divertido, y al mismo tiempo dramatico, por la mala suerte que termina... mirandolo por el lado bueno, comio por tres jajaja

Saludos poema

La verdad que si se dio gusto comiendo, aunque ya no pudiera seguir viviendo para seguir haciédolo.
Bueno, así es la vida, no todo nos sale siempre bien.
Recibe con mi sincero saludo, un fuerte abrazo.
Alfredo
 
jajajajaja... genil trabajo, mi querido Alfredo. Me recordaste la canción La taquiza, de nuestro querido Chava Flores. Ahora sí que vestido (¿o desvestido?) y alborotado, jajajajaja... un gusto enorme pasar por aquí y dejarte mi comentario. Recibe un abrazo grande y gracias por la invitación.

El gusto es completamente mío querida y estimada amiga y compatriota, algo de ese buen humor que nos caracteriza, a los Mexicanos, prefiero dejar la incógnita en cuanto al estado en que me dejó la ingrata.
saludos, besos y abrazos fraternales hasta mi México lindo y querido
.
 
Amigo Alfredo, ¿qué curioso afán te llevó a invitar a comer a una dama tan extraña? Bueno, lo importante son tus décimas y el regalo bien merecido son tus compañeros de ruta que" saboreamos" tu buen humor ...y te " comen"- tamos... sin gastos... Saludo afectuoso.
 
Amigo Alfredo, ¿qué curioso afán te llevó a invitar a comer a una dama tan extraña? Bueno, lo importante son tus décimas y el regalo bien merecido son tus compañeros de ruta que" saboreamos" tu buen humor ...y te " comen"- tamos... sin gastos... Saludo afectuoso.

Ya lo dije querido amigo @Julius 12 su hermosura, que echó a volar a mi poca imaginación jajajajaja
gracias por ser uno de esos grandes compañeros de ruta, que me brindan tan generosa amistad
(sin fines de lucro), Agradecido a más no poder, por tu amable paso y comentario.
Recibe un fuerte abrazo y caluroso saludo.
Alfredo
 
Todo fue muy ligero,
menos la mucha cena
que se hizo tan pesada
En lo que adelante siga
tù averigua primero,
procura que la elegida
solo consuma ensalada.

Jaj, muy simpàtica tragedia has narrado Alfredo. Me divertí, abrabesos.

Gracias por tan amable comentario, agradecido en el alma
por tan inesperada pero muy agradable visita.
Saludos más que cordiales.
Alfredo
 
Última edición:
En una ocasión estando
conviviendo con amigos,
los que pongo por testigos
de lo que les voy narrando.
De una fiesta disfrutando
como cualquier invitado,
cuando pasó por mi lado
una mujer tan hermosa,
tenía un cuerpo de diosa
¡que me dejó impresionado!


Mi pensamiento malvado
a volar se echó enseguida
y le dije: ¡hola mi vida!
¡ven y siéntate a mi lado!
Me dejaste anonadado
con tu singular belleza,
¿qué te invito, una cerveza,
o algún coctel preparado?
¿puedo invitarte a otro lado?
¡y aceptó con la cabeza!


Se quedaron en la mesa
ya servidas las bebidas,
nos marchamos a escondidas
con bastante ligereza.
Ella con mucha destreza
insinuó ir a un restaurante,
aunque no fuera elegante
pues andaba de apetito,
dijo: algo muy ligerito
¡para que al fragor aguante!


Tomé su mano, ¡adelante!
presto que llega el mesero,
ella pidió con esmero:
un pollo en salsa picante.
Yo la miraba expectante,
de té pidió cuatro tazas,
después, carnero a las brasas,
Españolas dos tortillas,
de res un par de costillas
con flores de calabazas.


Le dije, cielo: ¡te pasas!,
le hice una seña al mesero,
(dígame usted caballero)
deme la cuenta, (entre guasas).
Por poco con todo arrasas,
aunque estaba muy contenta,
cuando me trajo la cuenta
puso en mi mano la pluma,
¡casi muero al ver la suma,
seis mil quinientos cincuenta!


Al hotel me la llevé
para poder disfrutarnos
y después de un baño darnos
en la cama la acosté.
Cuando por fin la abracé
su nombre de prisa nombro,
la contemplé con asombro
¡de indigestión se murió!
y la ingrata me dejó:
¡con la escopeta en el hombro!
Jajaja, es muy ingenioso, en tu estilo, jajajajajaja. Me hiciste reír de lo lindo con esas magníficas décimas.
Pero, amigo mío, en las dos primeras, repites rima asonante (incluso consonante) entre los dos cuerpos principales de la décima.
Y ojito con los signos de admiración, que te invalidan algunas sinalefas.
Pero bueno, eso son solo minucias, que ni restan poderío ni ingenio a todo el poema, por el que te felicito.
Un enorme abrazo, mi buen Alfredo.
 

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