Muchas gracias a todos. Qué alegría recibir comentarios tan elaborados y suculentos. Voy a intentar responder a algunas de las cuestiones que habéis puesto sobre la mesa contando, de paso, la "historia" de este poema.
Todo parte de la siguiente pregunta que yo, como poeta aficionado, me hago a mí mismo: ¿dónde queda la poesía si eliminamos del poema lo lírico y lo filosófico? En otras palabras, ¿qué diferencia hay ente un poema y una mera descripción versificada y rimada? Para contestarla he realizado el experimento de este poema, y la respuesta que he obtenido es: metáfora y arquitectura. Concretamente en este poema he querido experimentar las posibilidades arquitectónicas del gongorismo (como bien habéis detectado); gongorismo que es, según Dámaso Alonso, otro nombre posible para el cultismo español.
La estructura macroscópica del poema viene dada por dos montañas que flanquean la descrita vega:
Estrofa 1: Sierra Nevada, límite oriental de la vega granadina
Estrofa 2: la vega
Estrofa 3: Sierra Elvira, uno de los montes que delimitan la vega por el otro lado
La primera estrofa emplea una construcción que ha llamado la antención a Elhi Delsue. Se trata de un recurso que trata de imitar la sintaxis griega de la siguiente forma. La tendencia histórica de las lenguas romances, comparadas con el latín o con el griego, ha consistido en simplificar la rica flexión clásica. En español, por ejemplo, conservamos la flexión verbal, pero la nominal se ha reducido al mínimo gracias a las preposiciones. Si empleamos las preposiciones, ya apenas declinamos los sustantivos y los adjetivos. Pues bien, en esta estrofa yo he hecho justamente lo contrario: prescindir de las preposiciones conservando la función sintáctica que evidenciarían los casos. Por ejemplo, la proposición completa en correcto castellano sería
...[Sierra Nevada está] reluciente y salpicada [por] granates...
Al prescindir de la preposición por lo que pretendo es acercarme a uno de los valores del acusativo griego (para indicar materia, instrumento, vestido...), recurso que he aprendido, naturalmente, de Góngora. Recordemos el "calzada plumas" acerca de Galatea en el Polifemo y muchos otros ejemplos. Los otros versos con que describo la Sierra también se pueden referir a acusativos griegos:
...gastada (=erosionada) [por] canas antiguas de glaciar y [por] incisivo diente de sideritas...
(La siderita es un mineral muy abundante en Sierra Nevada que cristaliza en forma de agregados de romboedros que muchas veces tienen forma de sierra o de dentadura; los minerales y las rocas, y la Geología en general, son otra de mis grandes aficiones).
La sensación de extrañeza que producen estas construcciones, desconcertantes por la aparente falta de concordancia, no va mal, creo, con la descripción de la inalcanzable cordillera que se describe.
La segunda estrofa es mucho más transparente, como el agua y el sol que describe, y también para buscar el equilibrio entre las complicaciones de las estrofas primera y tercera. Sólo hay que señalar un quiasmo (o intercambio de calificativos) en el verso bimembre:
mosaico natural, paisaje humano
pues lo natural sería "paisaje natural" y "mosaico humano"; este intercambio intenta ser reflejo de la íntima alianza que durante siglos ha existido entre la naturaleza y la labor humana en la vega granadina, mosaico de pequeñas parcelas agrícolas delimitadas por los brazales de las acequias.
La tercera estrofa, por último, es de nuevo un cúmulo de artificios. Su estructura es:
Versos 1 y 2: Estamos tranquilamente al aire libre, el ganado pace en Sierra Elvira
Versos 3 y 4: Bajamos a la fragua de Hefesto/Vulcano en las entrañas de la sierra
Versos 5 y 6: Subimos con el humo o el vapor por los sistemas de grietas aplanadas (diaclasas) de la roca
Versos 7 y 8: Bajamos alegremente con los pastores hacia la vega
La alusión a la fragua de Hefesto procede de una leyenda que hay en Granada y que afirma que Sierra Elvira es un volcán debido a la existencia de aguas termales y a las emanaciones de vapor que en invierno salen de algunas de sus cavidades y cuevas naturales. Hoy sabemos por los estudios geológicos que esto es completamente falso: no hay volcanes en Sierra, y el origen de sus aguas termales es otro muy distinto. Pero naturalmente la poesía no tiene que prescindir de la leyenda
Para describir la fragua de Hefesto empleo otra vez el recurso de eliminar las preposiciones para recordar la sintaxis griega, esta vez mediante un encadenamiento de genitivos (el sujeto es "la espiral" y el verbo es "espira"):
[donde = en Sierra Elvira] la espiral [de] el humo [de] la fragua de Hefesto espira (= sale)
He eliminado dos veces la preposición de y he mandado a otro verso el sintagma "de Hefesto", obteniendo, así, una cadena de genitivos, tomada otra vez de la lengua griega:
la espiral el humo la fragua espira
(no hay que poner ninguna coma); a partir de ahí ya sólo resta invertir el orden para conseguir una gradación ascendente, a imagen del humo que sale de la fragua y sube formando espirales:
la fragua el humo la espiral espira
y logrando, además, la paronomasia al final del verso que tanto os ha llamado la atención: "la espiral espira". Todo intenta ser reflejo del ambiente violento y de las espirales de humo de la fragua, con lo retorcido de la sintaxis por el hipérbaton y el efecto desorientador de la eliminación de las preposiciones.
Los participios "ardiendo y sulfurado" están puestos de manera que puedan complementar tanto a Hefesto como al humo, dado el doble sentido de ambos términos (calor y azufre, por una parte, y cólera del maltratado Hefesto, por otra); incluso se pueden repartir entre ambos sustantivos si se quiere. Esta ambigüedad, o mejor, ambivalencia es algo que busco con frecuencia, y cuando lo encuentro me satisface mucho.
Siguen dos aposiciones con las que tanto el humo como la ira de Hefesto suben por las grietas de la roca y alcanzan la superficie, encarnándose metafóricamente en las retamas y romeros de la vegetación autóctona de Sierra Elvira como iras enredadas y saliendo por las fumarolas.
El pareado final, de complicación mínima, relaja la tensión sintáctica cuando salimos de las profundidades de la tierra y acompañamos a los pastores que cantan despreocupadamente. La bimembración y la paronomasia del último verso intentan llevarlo a cabo:
cantando coplas y cortando flores.
Ése es, resumidamente, el resultado de mi experimento. Creo que con este análisis queda más claro el inmenso poder constructivo de este tipo de recursos que Góngora explotó y enseño como el gran maestro que fue. Comprendo que no a todo el mundo le tiene que gustar este tipo de poesía, pero a mí me fascina. Saludos.